CUIDADO CON LAS PALABRAS NEGATIVAS

Todos hemos tenido pensamientos negativos hacia nosotros mismo y hacía los demás. Nos sucede que en el día a día estamos diciendo palabras negativas que no nos ayudan a avanzar, a vivir una vida plena y feliz.

La forma en la que hablamos, la cantidad de palabras positivas o negativas que emitimos, como nuestras quejas, nuestros elogios, nuestras muestras de gratitud, nuestros reproches, etc., afecta la percepción que los demás tienen sobre nosotros y tiene el potencial de incidir en nuestro comportamiento y nuestro estado de ánimo.

Tener cuidado con las Palabras negativas

Si tú no estás lo suficientemente fuerte con tus creencias y tu pode mental puede ser que te dejes sugestionar por estas palabras.

  • «No hay trabajo, la situación está terrible».
  • «El dinero está escaso, el dinero no alcanza para nada».
  • «Todo depende de mi suerte».
  • «Por más que lo intente la situación no va a cambiar».

¿Eres consciente de la cantidad de veces que te quejas al día? Muchas veces no somos conscientes de la negatividad que transmitimos con nuestras palabras. Cuanto más a menudo recites estas palabras, mayor será su efecto.

La fuerza de nuestra mente se une al poder de la palabra hablada, tornándose en realidad todo aquello que decretamos. Nosotros tenemos la capacidad de cambiar la manera en la que pensamos para poder actuar y enfrentar nuestra vida de una forma diferente. Lo importante es hacer pequeños cambios para que el cerebro reciba toda esa información positiva y no las palabras negativas que decimos durante el día.

Está comprobado que el cerebro recibe el mensaje tal cual lo estamos enviando, así que es mejor mandarle mensajes de aliento, de que sí se puede, en vez de mandarle mensajes de falta de interés, de miedo, de falta de esperanza.

Cuida tus palabras y ellas cuidarán de ti

Las palabras construyen todos los días nuestros relatos, forjan nuestra personalidad, forjan nuestra memoria, forjan nuestra capacidad de ver el mundo. Las palabras positivan lo que hace es enseñarnos a ver el lado favorable de este mundo.

La palabra que te da poder es el «sí», construye puentes. Si digo siempre «no», estoy sellando al cerebro y no permitiré que este sea creativo.

Las palabras sanan y también duelen, porque son físicas, por ejemplo, cuando sientes alegría por algún cumplido que te hicieron, lo sientes en el cuerpo, es algo que no se puede explicar, pero lo sientes. Esa energía se siente en el pecho o en el estómago. Lo mismo sucede con las palabras negativas, si alguien te dice que «eres un tonto», «eres mediocre», el cerebro está dando órdenes y el cuerpo lo somatiza. Sientes que el estómago se te encoje y te tiemblan las piernas, entonces las palabras son físicas, funcionan en el cerebro y en el cuerpo.

Ejercicio para convertir las palabras negativas en palabra positivas

No hables del problema, habla de la solución. El primer paso, que es el darse cuenta del poder de nuestras palabras, ya lo hemos dado. Ahora debemos entrenarnos para ir desterrando de nuestro vocabulario aquellas palabras que nos perjudican e ir adoptando mejores hábitos lingüísticos. Cuando descubras que estás diciendo una palabra negativa cámbiala inmediatamente por una palabra positiva. Verás como eso te cambiará la actitud frente a esa circunstancia que estás viviendo. Por ejemplo:

  • «Tengo miedo». Podemos cambiarlo a «esta es una nueva oportunidad para mí».
  • «Es lunes, que pereza». Podemos cambiarlo a «esta será una gran semana».
  • «Me voy a enfrentar a algo muy dificil y no sé qué hacer». Podemos cambiarlo a «esto será un nuevo reto para mí».
  • «Esa persona no sabe lo que hace», «esa persona hace mal las cosas». Podemos cambiarlo a «esa persona es diferente a mí».
  • «No tengo tiempo para nada». Podemos cambiarlo a «quiero organizarme, quiero convertir está actividad en una prioridad para mí».
  • «Estoy muy estresada por la carga de trabajo». Podemos decir «lo convierto en una oportunidad para impactar personas».

Recuerda que la felicidad la encontrarás en esos pequeños cambios que estás realizando día a día que nos llevará al cambio grande que queremos.

¿Qué podemos hacer si somos nosotros los que recibimos palabras negativas?

Cuando te encuentres con personas que dicen palabras negativas como: «Que mal te ves», «jamás podrás lograrlo», «no tienes la capacidad para poder hacerlo», etc. puedes realizar estos decretos:

Lo niego para mí, lo niego para mí, lo niego para mí. Esa es tu realidad, no la mía. Mi realidad es la prosperidad, el amor y la abundancia.

En este momento rechazo y elimino cualquier efecto que esas palabras negativas pudieran llegar a tener sobre mí. Yo perdono a la persona que lo dijo y me perdono a mí mismo si en algún momento creí en esas palabras. Sé que estoy protegido y estoy bendecido. Hecho está, hecho está, hecho está.

Si le damos importancia a las palabras negativas que dicen sobre nosotros, le estamos otorgando poder sobre nosotros.

El poder de nuestras palabras es tan grande que si digo “no puedo” así será.

CUIDADO CON LAS PALABRAS NEGATIVAS

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