Carta abierta al Presidente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC), Doctor Josep Basora.

Muy señor mío:

Le escribo en relación a la estupefacción que me genera conocer que usted, en representación de la Sociedad Científica que preside, firmó un convenio de colaboración por el cual una empresa farmacéutica está costeando parte de una las actividades que se realizan en el seno de dicha Sociedad.

Ya sé que nos hemos vuelto impermeables en la sociedad en general y en la sociedad científica en particular en relación a estos tráficos de influencias, pero a mí me siguen pareciendo del todo escandalosos.

A cualquier persona de la calle que no haya estudiado la carrera de Medicina, se le dice que unos médicos van a recibir dinero de una empresa farmacéutica y que no les van a tener que dar nada a cambio y no se lo cree nadie. Nadie, señor.

En el caso que nos ocupa no hay ni que esforzarse en sospecharlo, porque el mismo día de la firma de la colaboración anunció usted que iban a organizar unas jornadas para que los médicos se actualicen sobre una enfermedad para la que casualmente se utilizan los fármacos que comercializa dicha empresa farmacéutica (que por cierto ofrecen escasos o nulos beneficios sobre la enfermedad que tratan, como luego explico).

Hasta aquí, una historia conocida. Tristemente, más que conocida.

Sin embargo usted y la Sociedad que representa ha traspasado dos límites que hacen que este caso resulte mucho más obsceno de lo habitual.

El primero de ellos es que la actividad que la empresa ha cofinanciado es el Programa de Actividades Comunitarias en Atención Primaria.

La Atención Comunitaria vive delicados momentos. Siempre ha sido considerada en la práctica una actividad marginal, y eso que en la teoría de nuestra especialidad Medicina Familiar y Comunitaria tiene un papel central. En este sentido, sé de buena tinta que la Sociedad que usted preside, mediante el PACAP (Programa de Actividades Comunitarias en Atención Primaria), ha sido un ejemplo para el desarrollo de la misma. Por la calidad, altura y entrega de los profesionales que forman parte de dicho grupo, especialmente.

Si la Medicina Comunitaria tenía pocos problemas ya, han venido a juntársele algunos más. En primer lugar la injerencia política, y ahora la farmacéutica. Pero que la Sociedad de Medicina Familiar y Comunitaria más importante y con más influencia, en mi opinión, de España, haya propiciado la segunda es algo del todo inaceptable.

Creo que el espíritu de la Medicina en general y de la Atención Primaria en particular son contrarios a influencias torticeras de empresas con ánimo de lucro. Pero los valores de dicho programa de Atención Comunitaria los son aún más. Estamos hablando del proceso empoderador del individuo como promotor y gestor de su propia salud o al menos de una parte de ella, y del proceso por el que se es consciente de las problemáticas de la comunidad, en el que se priorizan éstas y se organizan a sus miembros para darles respuesta.

Ésto es demasiado bonito, Doctor Basora, para ensuciarlo con la oscura influencia de la industria farmacéutica.

No me diga que el laboratorio paga y no pide a nada a cambio. Donde hay financiación hay influencia.

Usted tiene dos opciones si sigue por el mismo camino. O ensucia el Programa con la influencia del laboratorio o utiliza al Programa como moneda de cambio para permitir influencia en otras parcelas de su dominio.

La segunda circunstancia excepcional que concurre en este capítulo es la identidad de la empresa farmacéutica en cuestión.

Se llama Bioibérica y justo se ve involucrada en estas semanas en sucesivos escándalos.

Sabe que la empresa Bioibérica comercializa fármacos que protegen el cartílago (sulfato de glucosamina, condroitín sulfato, ácido hialurónico, diacreína). Sabe que después de todos los estudios científicos que se han hecho sobre los mismos se ha llegado a la conclusión de que la eficacia de esos fármacos es nula o baja. Sabe que esas conclusiones han sido aceptadas por Sistemas Sanitarios como el australiano, estadounidense, holandés o inglés. También por el sueco y por el danés, que habiendo financiado el fármaco, procedieron a desfinanciarlo.

Sabe que la empresa Biobérica tiene interpretaciones de la realidad que no corresponden con ésta.

Repasemos qué dice la Real Academia de la Lengua acerca del significado de la palabra manipular: Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.

En Españistán el Ministerio financió estos fármacos y ahí siguen, con los apoyos de la Sociedad Española de Farmacología y sus angelitos de la guarda, y de la Sociedad Española de Reumatología, que también mantiene algún tipo de colaboración con dicha empresa.

Se le ve fuerte a Bioibérica, que emite sin remilgos sus tentáculos a to lo que se meneé, como a la Universidad, donde tiene una cátedra propia.

Pero el gran escándalo es el que continúa. Una farmacéutica del Servicio de Salud Balear escribe un informe propio de evaluación de éstos fármacos en el que concluye que son de eficacia escasa o nula (conclusiones en la línea de todos los evaluadores serios que se han pronunciado) y en el que expresa su preocupación porque cada vez se recetan más en su Comunidad Autónoma y porque el gobierno para el que trabaja se está gastando el dinero en una cosa que no vale para nada.

Su jefe supremo, en vez de felicitarla, la echa. Y se apresura a mandar una carta a todos los médicos de familia de su Comunidad para recordarles que tienen la libertad de seguir recetando esos fármacos que dicen los estudios que no valen para nada.

Su jefa más próxima, por debajo del jefe supremo, dimite, porque no puede tolerar que a una persona se la eche de su trabajo por hacerlo bien y porque el jefe supremo no puede realizar una injerencia tal. Lo que no se conoce (todavía) es el por qué último de este comportamiento del jefe supremo. Porque lo que está claro es que un comportamiento así tiene un por qué detrás.

Por su parte, la empresa farmacéutica le pone una demanda al Servicio Balear de Salud porque hay una de sus trabajadoras que ha realizado su trabajo, que es evaluar la utilidad de los fármacos, y ha dicho que no valen para nada, por lo que es absurdo recetarlos. Pero el resultado del mismo perjudica los intereses económicos de la empresa. Que perjudique al erario público o al paciente parece no importar.
El Sistema Sanitario Público Español está arrodillado frente a los intereses de la Industria Farmacéutica. Ésta es la última prueba. Un caso absolutamente indignante.

Y usted Señor Basora, como premio a esa actitud, sigue contando con la colaboración de la empresa en cuestión.

Le pido que reflexione sobre la laxitud con la que la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria se relaciona con la Industria Farmacéutica. No vale sólo con que esa relación sea transparente (lo que aun así es de reconocer). La inmoralidad está en la relación propiamente. No existe éso de «relación ética con la Industria Farmacéutica» cuando lo que se intercambia es financiación a cambio de hacerle la cama al mercado de unos fármacos inútiles.

Creo que esta Sociedad es en muchos casos un ejemplo, y un referente para los médicos de familia. Aglutina, probablemente, a los mejores profesionales, realiza grandes publicaciones y vela, en muchos casos, por los intereses de la Atención Primaria en España.

Es un pena tener a un montón de médicos de familia entre los que me encuentro, de maquis en el monte, por asuntos como el que nos ocupa.

Siempre suyo,

Roberto Sánchez.
Médico de familia. Madrid.
http://www.1palabratuyabastaraparasanarme.blogspot.com/2012/01/cartilagos-familiares-y-comunitarios.html

http://disiciencia.blogspot.com/2012/02/carta-abierta-al-presidente-de-la_16.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+disiciencia+%28Disiciencia%29&utm_content=Google+Reader

Un comentario en “Carta abierta al Presidente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC), Doctor Josep Basora.

  1. …olE! que aleghria este Medico de Familia,…
    hay que quitarse el sombrero ante tamaño azaña,… a ver si se nos pega
    algo de su ejemplo y que llegue a todos, el saber de las artimanas de las que son capaces las industrias farmaceuticas.

    Sr.Barosa, creo que se lo han dejado muy claro,…
    los ciudadanos a los que supuestamente esta sirviendo les esta haciendo un favor MUY flaco.

    La.

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