domi El misterioso caballero negro

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Una de las historias más curiosas que circulan por Internet, es la de la existencia de un satélite artificial que orbita nuestro planeta cada 15 o 20 años, conocido como “el caballero negro”.

La historia se remonta a 1899. Por esa fecha, Tesla se trasladó a un laboratorio en Colorado Springs para iniciar sus experimentos con alta tensión y mediciones de campo eléctrico. Durante los ocho meses que estuvo allí, dedicó parte de su tiempo a desarrollar receptores de pequeñas señales y a medir la capacidad de una antena vertical. Durante sus observaciones, Tesla captó una señal periódica que provenía de algún lugar del espacio.

Pero no fue hasta el 14 de mayo de 1954 cuando la historia del satélite de origen desconocido cobró forma. En el diario “St Louis Post Dispatch” y en el “San Francisco Examiner” aparecieron sendos artículos en los que se mencionaba la presencia de dos satélites en la órbita de nuestro planeta, en una época, no lo olvidemos, en la que ninguna nación había colocado todavía ninguno (el Sputnik se lanzó a finales del 57).

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En 1960 tanto la Unión Soviética como los Estados Unidos tenían ya satélites en órbita, pero el 11 de Febrero saltó la alarma de nuevo, ya que se detectó uno no identificado, en una órbita polar, que ni los rusos ni los americanos reconocían como propio. ¿Se trataba nuevamente del Caballero negro?

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Tres años más tarde, Gordon Cooper fue lanzado al espacio para realizar la misión de dar 22 vueltas a la Tierra. En su última órbita, reportó haber visto una luz delante de su cápsula. Se dice que la estación de seguimiento Muchea, en Australia, captó el eco de radar del objeto reportado por Cooper. Cuentan que la versión de la NASA es que el equipo de ventilación funcionó mal y el exceso de CO2 hizo ver alucinaciones al astronauta. Por entonces a ese misterioso objeto ya se le llamaba “el caballero negro”.

En 1973, Duncan Lunan, un investigador Escocés, escribió un artículo en Spaceflight, una revista de la British Interplanetary Society, en el que detallaba cómo había identificado y descifrado un mensaje emitido en 1920 desde un satélite en órbita de la Tierra, captado por unos investigadores noruegos y alemanes que estaban realizando un estudio sobre el efecto del eco de largo retardo. Lunan mantenía que el mensaje provenía de un objeto en el punto de Lagrange L5, y contenía una invitación de los habitantes de un planeta del sistema estelar Epsilon Boötis. Según él, el mensaje decía:

Comience aquí. Nuestra casa se encuentra en Epsilon Boötis, que es una estrella doble. Vivimos en el sexto planeta de siete, del mayor de los dos soles. El sexto planeta tiene una luna. Nuestro cuarto planeta tiene tres. Nuestro primer y tercer planetas, una cada uno. La sonda se encuentra en la posición de Arcturo, según nuestros mapas.

Pero la evidencia gráfica llegó con la misión del trasbordador espacial STS-88, la primera que tenía por misión llevar equipamiento a la ISS. Las cámaras del Endeavour captaron varios objetos extraños, y las fotografías fueron publicadas en el repositirio de la NASA. Pero aparentemente, después de unos días, la fotos desaparecieron. Pero ya habían sido publicadas en otros sitios:

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Según la NASA, lo que se ve en estas imágenes son restos del propio trasbordador.

¿Es verdad que hay un satélite orbitando la Tierra, con miles de años de antigüedad, emitiendo una invitación para un encuentro entre civilizaciones? ¿Por qué nos lo están ocultando?

Si te gustan este tipo de historias, no sigas leyendo, pero si prefieres conocer la verdad, deberías.

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En 1899 Nicola Tesla captó la señal de un púlsar. Un púlsar es una estrella de neutrones que emite radiación periódica. Los púlsares poseen un intenso campo magnético que induce la emisión de estos pulsos de radiación electromagnética a intervalos regulares relacionados con el periodo de rotación del objeto. De hecho, cuando en 1967 Jocelyn Bell y Antony Hewish descubrieron oficialmente el primer púlsar, también creyeron que habían contactado con una civilización inteligente, ya que la periodicidad de la señal parece eliminar la posibilidad de ser un fenómeno natural.

Las noticias de 1954 en las que se afirmaba la existencia de uno o dos naves orbitando la Tierra son, si nos ponemos a leerlas, notas sarcásticas en las que se habla de Donald Keyhoe, un piloto del ejército americano, que en 1950 se hizo famoso al afirmar que los Estados Unidos estaban realizando experimentación sobre OVNIs, y que por ese año estaba promocionando su libro “Platillos volantes del espacio exterior”. Para ello no se le ocurrió otra cosa que testificar que el secretario de las fuerzas aéreas era consciente de la existencia de estas dos naves, algo que fue inmediatamente desmentido, como se describe en los artículos. (Pinchad en la fotografía para ampliarla y poder leerla).

Los Discoverer fueron una serie de satélites de reconocimiento que se lanzaron entre 1959 y 1972. El 14 de agosto de 1959 el retrocohete del Discoverer VIII fue activado desde tierra pero la nave no estaba en la posición correcta y lo que ocurrió fue que en vez de decelerar y entrar en la atmósfera, salió disparado a una órbita más elevada y se dio por perdido. La red de escaneo de satélites Dark Fence, que se puso en funcionamiento a finales de 1959 detectó este objeto en Febrero de 1960, pero unos días después se consiguió identificar como el satélite Discoverer VIII perdido meses atrás. Esta noticia (también publicada en medios como Time, en referencias) no suele ser citada en los sitios web que hablan del Caballero Negro.

Gordon Cooper no vio ningún OVNI en su misión espacial. El lo negó siempre, como podemos leer en la revistaSpace.

Cooper negó rotundamente la tan repetida afirmación por varios autores a lo largo de los años, entre ellos Allen Hynek y Jacques Valle, de que vio a un objeto en su misión Mercury 9 en 1963. En el programa “Costa a Costa”, Cooper decía:

“No. Alguien hizo un buen montón de dinero vendiendo… mentiras como esa. Es totalmente falso.”

La interpretación de los LDEs (ecos de largo retardo) realizada por Duncan Lunan, no deja de ser un ejercicio de imaginación. Cuando se lanza una señal a la atmósfera, en ocasiones llega devuelto un eco tras un periodo de hasta 15 segundos. El retraso es tan grande que no puede ser atribuido a condiciones atmosféricas o a tormentas magnéticas. Hasta ahora la causa sigue sin entenderse del todo, pero la interpretación de la aleatoriedad de los ecos puede hacerse de la manera que más interese. Los LDEs se deben a un fenómeno atmosférico que pronto entenderemos.

Hay muchas fotografías como las atribuidas al caballero negro publicadas por la NASA que son de plásticos, restos de envoltorios e incluso gorras que se dejan en el compartimento de carga del trasbordador, y que salen al espacio cuando se abren las compuertas de la bodega de carga. Así me respondieron en 2010 a un mensaje que le envié al JPL para preguntarles por otro objeto similar fotografiado en la misión STS-98. Los objetos que se mueven a baja velocidad relativa respecto a la nave, como el fotografiado en la misión STS-88, proceden del mismo trasbordador.

http://www.lamentiraestaahifuera.com/

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