La crueldad hacia los animales en la vida cotidiana

La crueldad hacia los animales existe en casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, aunque son los casos que he comentado en otros artículos, los que levantan más iras y animan incluso a las personas más moderadas a pedir un cambio y leyes más justas para proteger a los animales. Absolutamente nadie tolera que se queme a un cachorro, pero en cambio, vivimos en una sociedad donde se tortura a animales por diversión y no sólo el Gobierno no lo prohíbe si no que participa en su promoción. La agonía de un toro.

Los animales no humanos tienen, al igual que los humanos, capacidad de sentir emociones y sufrir: la alegría, la tristeza, la depresión, la capacidad de jugar, etc. no son habilidades o características restringidas a la especie humana. Es más, cuanto más sabemos de los animales no humanos, más dudas e incertidumbres se nos amontonan cuando revisamos de nuevo nuestro cómodo, simplista y falso esquema del mundo: ¿qué derecho tenemos los humanos a disponer de las vidas de otros animales? ¿acaso no tienen ellos derecho a vivir por sí mismos, sin necesidad de el necio determinismo con que juzgamos y administramos sus vidas?

Nos adentramos en un terreno pantanoso y que, sin duda, vivirá grandes cambios en los próximos años, cuando los derechos de los animales vayan siendo reconocidos de manera seria y la sociedad y la justicia actúen en consecuencia.

Hasta entonces, millones de animales estarán muriendo o malviviendo cada día por causa del ser humano, hecho francamente angustiante que nos lleva a pensar ¿qué podemos hacer para ayudar a los animales en nuestra vida diaria? Desde el champú que compramos, a los huevos que comemos, lo que vestimos, los animales con quienes compartimos nuestra vida…la mayoría de nuestras acciones cotidianas pueden perpetuar el sufrimiento de los animales o, por el contrario, ayudar a mejorar sus condiciones de vida. Tomando decisiones responsables podemos, casi sin esfuerzo, contribuir a un cambio social donde las vidas de los animales sean consideradas con el respeto que merecen.

Laboratorios del terror

Los animales son víctimas innecesarias de dolorosos tests como el Draize (donde se vierte una sustancia en sus ojos durante varios días) o la LD50 (se administra una sustancia por diferentes vías hasta que muere la mitad de los animales) para probar la inocuidad o toxicidad de productos de belleza.

Huelga decir que hay numerosísimos laboratorios cosméticos que no realizan pruebas con animales, por lo que hoy en día es posible cuidarnos sin contribuir al terrible dolor que experimentan los animales en los laboratorios.

Granjas de animales

Los animales criados como alimento son quizá los que sufren mayor número de abusos, y su dolor, desde que nacen hasta que mueren en condiciones atroces, pasa inadvertido. Los pollos y gallinas malviven en atestadas jaulas en batería, donde no pueden moverse. Debido a la sobrealimentación y a la falta de ejercicio, sus pequeños cuerpos se deforman y se les quiebran los huesos de las patas, que no aguantan su propio peso.

A los pollos se les corta en pico sin anestesia con una cuchilla al rojo vivo. El dolor les impide comer y muchos mueren de inanición. La concentración de amoníaco proveniente de las heces es tal, que acaba por cegarles y causarles lesiones en la piel. Los animales estresados se picotean los unos a los otros y pueden acabar matándose. Los Pollo son víctima de los picotazos de otros animales. El estrés que les causan las condiciones de las granjas intensivas les provoca esta conducta.

Las gallinas y pollos son animales que en condiciones naturales, según etólogos, tienen capacidad de aprendizaje, de juego, crean jerarquías entre ellos y sienten un fuerte apego a sus crías. Todos esos instintos y capacidades se ven anulados en las granjas intensivas.

Si sobreviven a las condiciones de las granjas, se les introduce en un tanque donde una descarga eléctrica los inmoviliza (pero a menudo los deja conscientes), se les cuelga boca abajo por una especie de grilletes con el fin de cortarles la garganta para desangrarlos.

Después son arrojados en tanques de agua hirviendo para desplumarlos…y muchos llegan a este terrible final aún vivos y conscientes. Colgados boca abajo el matarife les rebana la garganta…aunque no siempre acierta debido al sistema “en cadena” que obliga a los trabajadores a ir lo más rápido posible.

Las cosas no son mejores para las vacas y los cerdos

Las condiciones de extremada falta de espacio les crea estrés, que se manifiesta por comportamientos neuróticos como morder las barras de las jaulas, mutilaciones entre ellos (los cerdos se muerden las colas y orejas),etc. Los lechones son castrados sin anestesia y se les cortan los dientes muy cerca de la encía para evitar que se muerdan. (De ahí viene la normativa británica de la obligación de los granjeros a suministrar cadenas, pelotas y paja abundante a los cerdos).

El transporte en una tortura para los animales, se les fuerza a viajar sin agua ni comida durante largas horas, están tan apretados en el camión que a menudo, mueren asfixiados, sufren laceraciones en su piel, se les rompen las patas y caderas (todos recordamos el escalofriante documental de Manfred Karremann donde se mostraban todo tipo de vejaciones y malos tratos que sufrían las vacas y toros transportados a través de Europa)…y la lista sigue…

Un pueblo de Estados Unidos veía de manera graciosa y con cariño a una pareja de patos que eran inseparables. El macho (Peter Duck) era especialmente gentil y atento con la hembra (Mary Duck) especialmente cuando élla comía. Después se descubrió que Mary era ciega y Peter “la cuidaba”.

Después de esta anécdota sobre estos animales…¿cómo podemos permitir que patos y ocas sean torturados para algo que se considera una “delicatessen”? El tubo que se utiliza para sobrealimentarlos les causa lesiones esofáficas que acaban en su muerte. Hay empresas que premian a los trabajadores si consiguen que se les mueran la mitad o menos de los animales.

Tus opciones

Para ayudar a los animales de granja, la solución más rápida es hacerse vegetariano o vegano (personas que no consumen productos de origen animal), pero no todo el mundo va a hacer este cambio, al menos de inmediato, y no hay que perder el punto de vista pragmático: hay que modificar las leyes para que los animales de granja vivan absolutamente todos en condiciones extensivas, no sean transportados, aumenten los controles veterinarios, etc. Si, por ejemplo, se compran huevos de gallinas criadas en libertad y alimentadas con cereales, y otros productos de cría extensiva, ya supondrá un cambio para mejor en las vidas de estos animales.

Como ciudadanos de la U.E. uno de los grandes problemas que tenemos son las espeluznantes condiciones de transporte de animales vivos, hecho que bajo ningún concepto debería ser severamente castigado por la ley. Para hacernos una idea de la magnitud del problema del que hablamos, pensemos que cada año millones de ovejas, cerdos y ganado bovino son transportado a través de Europa en agonizantes viajes.

Gran parte del millón de ovejas transportadas anualmente desde Gran Bretaña se envían a Bélgica y Holanda. Desde allí, después de 24 horas de “descanso” son reexportadas a Italia, Grecia y España.

Si contamos las horas de viaje desde Reino Unido al sur de Italia (Bari) se estiman en más de 40 horas y más de 70 hasta Grecia. En Italia, las ovejas son a menudo arrastradas fuera del camión por sus patas traseras. Los animales no tienen agua ni comida, y tampoco aire fresco. Los animales que han sobrevivido a este viaje infernal aún no han puesto fin a su sufrimiento. En los mataderos de Grecia no se suele aturdir a los animales. Simplemente se los arrastra del camión y se les corta la garganta estando plenamente conscientes. El ganado bovino es exportado fuera de la U.E. principalmente desde Irlanda, Alemania y Francia hacia Oriente Próximo y el Norte de África.

Las vacas y toros exportados a Oriente Próximo tampoco son aturdidas en el matadero. Aunque resulte difícil de creer, se pagan enormes sumas de dinero para promover la exportación de animales fuera de la Unión Europea.

La crueldad no conoce culturas y parece una característica muy arraigada en el ser humano. En países como China, Korea, Taiwan…los perros y los gatos sufren atroces torturas para acabar servidos en restaurantes. Son escaldados y despellejados vivos…quienes han visto en primera persona estas torturas o los vídeos han quedado marcados. ¿Cómo olvidar la imagen de un gato despellejado aún temblando de dolor?

Los Circos con animales

Muchos de nosotros nos hemos quedado sorprendidos y de nuevo con la sensación de terrible pena por no poder pedir disculpas a los animales, cuando, por poner uno de tantos ejemplos, tenemos conocimiento de la relación tan especial de las elefantas con sus crías. Éstas permanecen con sus madres toda su vida si se trata de hembras, y 15 años en el caso de los machos…maravilloso, ¿no es cierto?

Con esto en mente, pensemos ahora que los circos literalmente arrancan a las crías de sus madres cuando tienen dos años de edad. Algunas elefantas enloquecen por querer buscar a sus crías y son asesinadas. Las crías se llegan a crear grandes lesiones al intentar escapar de las cadenas o cuerdas que las atan para regresar con sus madres. Los circos con animales…quizá uno de lugares más humillantes, degradantes y vergonzosos que el ser humano ha creado.

Nos hemos atrevido a reducir la auténtica naturaleza y peculiaridad de especies como los osos, tigres, leones, panteras, caballos, elefantes…a simples marionetas totalmente despersonalizadas que son obligadas a realizar ridículos trucos bajo pena de ser cruelmente golpeados con ganchos que les causan terribles heridas en la piel, sometidos a descargas eléctricas, ayuno, y vivir en condiciones de auténtica esclavitud viajando en pequeñas jaulas sin condiciones hasta 50 semanas al año.

Los circos claman que utilizan el refuerzo positivo o recompensas para entrenar a los animales, pero numerosos documentos gráficos prueban lo contrario. Incluso la USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) tiene dos expedientes abiertos por malos tratos a animales al infame Circo Ringling Bros.

Tigres que en condiciones naturales recorren decenas de kilómetros cuadrados al día, son encarcelados de por vida en estas angustiosamente pequeñas jaulas. En a foto Chuckie, posando con la majestuosidad que caracteriza a estos bellos animales. Ahora vive en el Santuario de recuperación de animales Shambala.

Por GEVHA * Grupo Estudio Violencia hacia Humanos y Animales

https://www.ecoportal.net/temas-especiales/animales/la_crueldad_hacia_los_animales_en_la_vida_cotidiana/

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