Aida. Amor como estrategia contra el bullying

por  La Mente es Maravillosa

Amor como estrategia contra el bullying

Aunque nos cueste creerlo, el amor es el arma más poderosa que existe. El amor no persigue hacer daño, ni matar, ni herir a nadie. Esto es evidente. Lo realmente increíble del amor es que sin recurrir a la violencia de ninguna manera, es capaz de desarmar a aquel que cree estar por encima nuestra, al que piensa que tiene derecho de machacarnos a su antojo, al engreído, al agresivo…

Las personas demandamos amor de muchas formas. A veces de manera encubierta, sin que se note. Otras veces, lo hacemos directamente. Sea de la forma que sea, en menor o mayor medida todos queremos recibir cariño, afecto, atenciones o halagos.

Nos gusta hacer las cosas bien para que se nos premie, queremos parecer atractivos, para que se nos piropee o intentamos llamar la atención de alguna forma, para sentirnos que al menos alguien está pendiente nuestra.

¿Qué tiene esto que ver con el bullying? Como sabrás, el bullying es un tipo de acoso consistente en maltrato físico o psicológico que se produce entre chicos en edad escolar. Normalmente existe una víctima y uno o varios acosadores.

Pues bien, esos acosadores, que a priori parecen los fuertes, los triunfadores o los populares del colegio son, en el fondo, los más débiles y los que más amor necesitan.

Cuando una persona está necesitada de afecto, se siente insegura y esa inseguridad le da muchísimo miedo. Cuando tenemos miedo, podemos reaccionar de dos formas distintas: o bien evito, escapo o huyo de la situación o bien reacciono de forma agresiva para defenderme o atacar.

Esta última opción es la que los acosadores deciden tomar. De esta forma, “se hacen respetar” ya que los demás compañeros les temen y sucumben a sus peticiones, demandas y órdenes lo que, falsamente, aumenta su autoestima o les refuerza.

Bullyng

Lo que solemos hacer para desactivar el bullying

Cuando nos damos cuenta de que nuestro hijo está siendo víctima de un maltrato por parte de sus compañeros del colegio, lo primero que solemos hacer es asustarnos tanto que adoptamos una postura agresiva contra el acosador, contra los padres del acosador, contra el colegio y contra todo aquel que se ponga por delante.

Es normal que nos ocurra esto, ya que se trata del bienestar y la felicidad de nuestro hijo y eso nos duele en el alma, más incluso que si nos lo hiciesen a nosotros.

Ver a un hijo deprimido, que llora desconsoladamente a diario y que casi no tiene ganas de vivir es como una puñalada en el corazón.

Lo importante es darnos cuenta de que podemos hacer mucho por nuestro hijo sin tener que llegar a ese nivel de agresividad, que a su vez, contagiamos al niño, lo que le provoca estar aun más ansioso y asustado.

Como adultos, tenemos que percatarnos de que esos chicos que quieren hacerle la vida imposible a nuestro hijo, no son más que chavales equivocados, débiles y desestructurados. No dejemos de intervenir, pero revirtamos el sentimiento de ira y cambiémoslo por el de lástima.

No dejemos que unos chicos controlen nuestras emociones y nos hagan sentirnos iracundos porque entonces estaremos entrando en su juego, en lo que realmente están buscando.

Piénsalo: el que actúa de forma hostil contra nosotros, realmente necesita sentirse importante y que lo alaben, aunque sea por su mezquindad. Su autoestima es baja y busca mejorar su imagen intentando demostrar poder sobre los que considera más débiles, los que nunca van a ser una amenaza para él y con los que tiene la percepción de que seguro que puede.

Está falto de amor a sí mismo y demanda atenciones. Cuanto más le devolvamos la pelota, más estaremos en su juego y más ganas tendrá de seguir jugando.

Desarmar con amor al acosador

Las víctimas de bullying tienen mucho que hacer para liberarse del acoso al que son sometidos a diario por parte de otros compañeros. No diremos que no requiere un gran esfuerzo y una apertura mental importante, pero merece la pena al menos intentarlo. Algunas claves que puedes seguir si eres la víctima o que puedes enseñar a tu hijo si eres el padre, son:

Nadie puede hacerte daño si tu no lo permites

Puede que te digan todos los días que eres feo, que estas gordo, que no sirves para nada, etc. Olvídalo, son solo palabras y no significan absolutamente nada. El que alguien tenga una opinión sobre nosotros no quiere decir que sea la realidad.

Pero si les haces caso, si lloras delante de ellos, si permites que te amarguen el día, entonces les estarás dando el regalo que ellos quieren: atención.

Ellos buscan verte mal, buscan divertirse con tu sufrimiento y no debes permitirlo. En el momento en el que dejes de mostrarles tus emociones y te muestres firme dejarán de meterse contigo porque ya no le das la dosis de atención que te reclamaban.

niña junto a su reflejo

El acosador en el fondo, está muerto de miedo

Piensa que una persona que necesita meterse con otra para reafirmar su autoestima, en el fondo es muy insegura y tiene miedo de que se metan con él. Ha adoptado el mantra “Antes de que me pisen a mi, piso yo” y gracias a eso se “protege” a corto plazo.

Parece un chico o chica fuerte, popular e invencible, pero solo es una máscara. Debajo de esa fachada de duro se esconde alguien necesitado de mucho amor.

Tú estás por encima de la situación

Tienes que repetirte a ti mismo que no te vas a dejar vencer por palabras de otros, ni siquiera por sus acciones. Si te roban el bocadillo, que te lo roben. Tú no necesitas el bocadillo, puedes comprarte otro. Si te dicen que eres feo, responde: ¡Vale, soy feo! ¿y qué? ¡Todo el mundo no puede ser guapo y no pasa nada! o ¿Por qué perdéis vuestro tiempo hablando sobre mí?

Has de ser tan fuerte como para renunciar a que esas personas te traten bien. Tú no necesitas que ellos te quieran. Tienes a tu familia, otros amigos y más que conocerás a lo largo de tu vida. ¡Deja que piensen lo que quieran, es problema solo de ellos!

Dosis de amor y de humor

El último paso para desactivar a esos chicos que se meten contigo es mandarle grandes dosis de amor, pero también de sentido del humor. Con esto demostrarás que eres tan fuerte como una roca.

Con amor nos referimos a que te dirijas a ellos como lo harías con cualquier otro amigo: sonríe, dale los buenos días o préstales algo tuyo.

Actúa con naturalidad, sin miedo y expresando tanto a nivel verbal como no verbal, que aunque ellos se metan contigo, a ti no te afecta como ellos quieren que te afecte.

Recuerda que en el fondo, ellos necesitan ese amor y les estás diciendo que estás dispuesto a ser su amigo.

Por otro lado, tienes que practicar el reírte de ti mismo. No olvides que lo que ellos te dicen, son solo palabras y puedes aprovecharlo para desdramatizar el momento. Ríete de que te digan feo, rarito, cuatro ojos o lo que sea que se inventen. Nadie necesita ser perfecto y nunca lo seremos, por lo tanto ¡humor!

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