Archivo de la categoría: CONSCIENCIA-FILOSOFÍA

Escaneo corporal: ¿en qué consiste este técnica de relajación?

Miedo, frustración, tristeza, ansiedad… Las emociones se adhieren de manera dolorosa al cuerpo. Un modo de detectarlas y reducir su impacto es mediante la técnica del escaneo corporal. Analizamos en qué consiste.

Dolor de estómago, cefaleas, dolor de espalda, tensión en el cuello, taquicardias, calambres… Quien más y quien menos conoce los síntomas del estrés y la ansiedad, esas improntas emocionales que a menudo se adhieren dolorosamente al organismo. Un modo de reducir el impacto del cortisol en nuestra vida es mediante el escaneo corporal o el MBSR body scan.

Esta técnica lleva varias décadas entre nosotros y es una buena herramienta complementaria en la práctica psicológica. No cura, no resuelve el origen de los trastornos del estado de ánimo, eso es cierto; pero permite reducir las molestas sensaciones físicas para permitirnos ganar en bienestar, claridad mental e incluso en un mejor descanso nocturno.

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Científico explica por qué perseguir el placer nos hace adictos al sufrimiento

Científico explica por qué perseguir el placer nos hace adictos al  sufrimiento

Una de las enseñanzas básicas del budismo es que lo que llamamos comúnmente placer es la causa del sufrimiento. El mismo acto de perseguir la felicidad, entendida como placer, es la principal causa de nuestro sufrimiento. La razón: nos apegamos a cosas externas, impermanentes, que no podemos controlar, y no somos capaces de regular nuestras emociones. Seguir leyendo Científico explica por qué perseguir el placer nos hace adictos al sufrimiento

No hacer nada

«Todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre para sentarse en silencio en una habitación solo».

Blas Pascal

Dentro de la vida meditativa, no hacer nada se puede experimentar como la quietud de la meditación sentada, como una forma de entrega mental, como actuar sin esfuerzo, una acción intuitiva, una receptividad abierta a las circunstancias en constante cambio, como una experiencia de completitud sin nada que hacer ni nada que buscar.

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Amor y Dios – Conversaciones con Nisargadatta Maharaj

por Ramesh Balsekar Extracto de: el buscador es lo buscado

Nisargadatta Maharaj

Cierta tarde abrió el diálogo un joven canadiense que iba ataviado con lungi y con una kurta delgada. Dijo que tenía veintitrés años, pero apenas aparentaba los veinte. Llevaba al cuello una crucecita de plata muy elegante, colgada de una cadena delicada. Dijo que había encontrado el libro Yo soy Eso en una librería de Bombay hacía un par de días. Tras echar una ojeada a algunas páginas, había sentido el impulso de conocer personalmente a Maharaj. Ya había terminado el libro, leyéndolo casi sin parar toda la tarde y toda la noche, y había terminado los dos volúmenes hacía pocas horas. Seguir leyendo Amor y Dios – Conversaciones con Nisargadatta Maharaj

No soy solo una persona

Nos habituamos a vivir pendientes del exterior. Nos hemos extrovertido, como si internamente no hubiera nada interesante.

Ser conscientes del vacío parece una idea rara, por eso nos parece rara la contemplación, y nos solemos dejar arrastrar por las opiniones, los pensamientos ajenos o propios, la comida sofisticada, la ropa sofisticada, el pasar el tiempo inconscientemente, lo habitual y lo lógico.

Sin embargo, lo habitual y lo lógico no sirven en el camino de la sabiduría.

La atención puesta en el cuerpo-mente demanda mucha energía. Tendríamos que plantearnos si queremos emplear nuestra energía en esos asuntos externos.

Para los que estamos interesados en la Verdad, no basta.

¿Por qué nos absorbe en nuestro vivir ese nivel superficial? Hemos de quedarnos en el aquí y ahora y considerarlo.

Todos los eventos como vida de familia, problemas de trabajo, vejez, enfermedad, deseo, prosperidad, luchas, alegría, infelicidad, le suceden a la persona, pero no a nuestro Ser esencial. Aunque sentimos como personas, la verdadera identidad del ser humano no es la persona. Es esa Presencia en la que nos encontramos cara a cara con la Verdad, con la Divinidad que todo lo mueve y a la que no le afectan circunstancias ni situaciones personales y temporales que son parte de nuestra historia existencial.

Y no es que nos volvamos insensibles. Solo nos damos cuenta de que todo es transitorio, que todo está “de paso”.

No somos el personaje que aparece en escena. Lo que somos es eterno, permanece, no sale y entra en escena temporalmente. Eso lo hace el personaje ilusorio. Si descubro la Vida que no muere, dejo de considerar y de identificarme con el personaje…NO SOY ESO QUE CREO SER.

Para que esa identificación se disuelva, solo queda emplear la Luz de la Conciencia.

Esa Presencia luminosa es liberadora en todos los niveles.

No me servirá para resolver problemas personales…olviden eso, se los diga quien se los diga. No se trata de resolver un problema aislado…NO HAY HEBRAS SEPARADAS EN EL TAPIZ DE LA TOITALIDAD. Hemos de deshacer el tejido completo de las apariencias…y eso no es para todos. Causa miedo.

“El Reino de los Cielos es para intrépidos”, decía Jesús. La valentía para hacerlo no viene desde fuera, sino de la propia Luz de la Presencia.

Cuando la Luz atraviesa nuestra persona-personalidad, se manifiesta en todos los niveles, lo que no quiere decir que la persona pueda “iluminarse”, eso es una fantasía, nuestro nivel “persona” es siempre limitado.  Pero no somos solo ese personaje limitado: el reconocernos como Luz, nos des identifica, y nos acerca a la Verdad.

La Verdad siempre está ahí esperando que la reconozcamos.

No hay peligro de que algo externo nos pueda destruir, no somos una mera mota en el universo…eso lo es esta creación de la mente. Nuestra verdadera identidad no puede ser atacada ni destruida.

Esa Verdad es liberadora. Es liberador descubrir que lo que sucede, le sucede al personaje irreal en forma de historias, que son un lastre. A mi identidad, que es pura Conciencia, no le ha pasado nada, así que podemos soltar esa carga. Lo que le ha sucedido a la persona ha servido para que me vaya desengañando, soltando creencias y errores, abriéndome más a la Presencia real.

Algunos piensan que, si sueltan ese bagaje, la vida será aburrida, libre de programas y películas que cuenta la mente.

Se acaba la película, me libero y surge solo la Alegría de Ser. Ya no existe la carga de mantener apariencias…la Verdad, al iluminarnos, nos libera.

Contemplar es tener una visión amorosa, y no es para momentos especiales sino para TODO MOMENTO DE NUESTRA VIDA. Esa visión amorosa va barriendo todo lo que no es verdadero…sin considerar el tiempo que tome…DESCUBRIRÁS LA VERDAD, Y LA VERDAD TE HARÁ LIBRE.

“Vigilad” …se nos dijo siempre, y en verdad, tenemos que estar conscientes y vigilar lo que pasa en y por nuestra mente. Muchos creen que estar conscientes es saber lo que pasa a nuestro alrededor, pero eso es secundario…la vigilancia es sobre lo que hay en nuestra mente.

Los que tenemos una demanda interior tenemos dos posibilidades. Una es larga y no lleva a la Verdad. La otra es directa hacia la Verdad. La más atractiva y la que tiene muchos partidarios, es la equivocada: perfeccionar mi vida, mejorar, hacer miles de cosas, llenarme de información, ir de aquí para allá en una búsqueda externa. Hay mucho movimiento en eso que llaman “búsqueda espiritual” Talleres, cursos, ejercicios, posturas rituales que te acercarían a la verdad.

“Entra por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la equivocación, y muchos son los que entran por ella. Y estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

Podemos recorrer ese camino si lo deseamos. Hagamos lo que nos parezca adecuado. Pero vigilemos y comprendamos que todo este movimiento solo sirve a “la persona” que no es lo que somos. Es un aprendizaje y un estar conscientes a cada instante.

O podemos recorrer la otra vía, la directa, la de contemplar la Verdad para liberarnos de tanto afán innecesario. Nunca podremos ser más libres y felices por tener más conocimiento o hacer determinados ejercicios. No es así como derrumbaremos el “yo” limitado.

Contemplar, vigilar la mente desde la Consciencia, ilumina nuestro vivir.

No es un camino impuesto u obligatorio.

Es un camino en el que puedo hacer lo que quiera, y a la vez no tengo que hacer nada en particular.

Sin embargo, si amo la verdad…estaré siempre atento/a y vigilante, para no perderme en este sueño proyectado por la mente, que tanto ama las distracciones, la ilusión y los “espejitos de colores” del ego.

Gracias. Gracias. Gracias.

http://elblogdetahita.blogspot.com/2020/11/no-soy-solo-una-persona.html

El síndrome de Orfeo: ¿por qué siempre acabamos mirando atrás?

A veces, nos aferramos, como Orfeo, a lo que ya está perdido, a lo que no puede ser. El pasado es solo un reflejo al que no conviene volver, aunque duela dejarlo ir. Es necesario entrenar al cerebro para que se abstenga de viajar en pretérito cuando hacerlo pueda suponer un obstáculo para nuestro avance.

Se denomina síndrome de Orfeo a esa necesidad tan común de llevar la mirada hacia atrás. A eso que ya está perdido, pero que nos sigue obsesionando. Amores del pasado, recuerdos de la infancia, instantes felices o momentos en los que nuestra vida era más plácida y hasta previsible… Las personas somos “adictas” a rememorar lo que ya se fue.

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Ni promesas ni garantías: el consejo de Séneca para aceptar la fugacidad de la vida

De todas las actitudes que el ser humano puede tener respecto a la existencia, pocas que causen tanto sufrimiento como esperar algún tipo de seguridad de la vida. Esta es también una de las contradicciones de nuestra condición, pues suponer al menos cierto grado de certeza en hechos propias de la vida es necesario para habitar este mundo. Creer, por ejemplo, en la seguridad del amor de nuestra familia o de nuestros amigos, en la seguridad de la continuidad de la existencia, en la seguridad de nuestro propio bienestar. Seguir leyendo Ni promesas ni garantías: el consejo de Séneca para aceptar la fugacidad de la vida

Iluminación silenciosa

por Guo Gu insight journal – 
Iluminacion silenciosa

La «iluminación silenciosa», o mozhao, se asocia a menudo con la Escuela de Chan de Caodong (jap. Soto), y específicamente con el maestro Hongzhi Zhengjue (1091-1157). Nadie antes había articulado tan claramente esta enseñanza. Se le pidió a Hongzhi que escribiera sobre la Iluminación silenciosa porque era malinterpretada y criticada injustamente. Deseaba mostrar que la Iluminación Silenciosa era la realización del Chan, el despertar de la verdadera naturaleza de uno. En el budismo, puede haber diferentes expresiones para esta realización, pero el sabor del despertar es el mismo.

¿Qué es, entonces, este silencio? El silencio se refiere al hecho de que originalmente estamos libres de todas las narraciones y construcciones del yo. La mente lo precede todo; es la precursora de la experiencia. Entonces, al comprender la naturaleza de la mente y obtener una visión más profunda, se puede ver que todas las cosas son impermanentes, todas las cosas carecen de persistencia y están íntimamente conectadas. Esa es la realización del no-yo, la no-egoidad. Esta verdadera naturaleza de nuestra mente está libre del ir y venir de pensamientos fragmentados, dispersos y discriminatorios. Intenta estar enojado 24 horas los 7 días de la semana. ¡No puedes! Intrínsecamente, por naturaleza, la ira está vacía. Estos pensamientos y emociones pasajeras se liberan momento tras momento tras momento. No tienes que hacer nada para que desaparezcan. A menudo planteo la analogía con esta habitación en la que estamos ―su espaciosidad― que no se ve afectada por los muebles y las personas que están en ella. La naturaleza de la habitación, el espacio que contiene, ¿se ve afectado por lo sucia o lo limpia que está la habitación? No, la habitación en sí no se ve afectada. Del mismo modo, incluso en medio de vejaciones/aflicciones emocionales (Skt., Klesas), la verdadera naturaleza de tu mente está y siempre ha estado vacía y libre de perturbaciones. Es por esta naturaleza intrínsecamente vacía, que se llama «silencio». No es algo que obtengamos del exterior. Si el despertar se obtuviera desde el exterior, entonces solo sería un mueble más; estaría sujeto a pérdida y ganancia, tener y no tener.

¿Qué es «iluminación»? Es el funcionamiento natural de la mente y su apertura. ¿Cómo se relaciona esto con el silencio? Esta naturaleza intrínseca y vacía hace posible la función natural de la mente. En otras palabras, la espaciosidad original de la habitación permite la ubicación de cualquier tipo de mobiliario. El vacío tiene una función natural, ¿cuál es? Apertura ― la capacidad dinámica de cambiar, acomodarse y liberarse. En el Chan, llamamos a esto sabiduría, iluminación o prajña. De modo que la iluminación silenciosa es solo una metáfora de esta inseparabilidad entre la naturaleza vacía y su función.

La iluminación como función natural de la sabiduría responde a las necesidades de los seres sensibles, y lo hace sin fijación, sin la rigidez de la auto-importancia, sin autorreferencialidad, sin querer atrapar. Es una respuesta natural, como un reflejo en un espejo. El espejo no dice: «Oye, estoy reflejando». Tampoco el espejo retiene la imagen que una vez reflejó. Si conservara imágenes fijas del pasado, una imagen se superpondría con otra y sería un desastre, confuso. La función natural de la sabiduría es libre, dinámica, muy viva, y no deja huellas. Huellas de imágenes y de lo que vino antes ―es decir, la mente discriminadora y las aflicciones emocionales― del sentido del yo, las historias que nos contamos, las auto-narrativas y el establecimiento de la auto-imagen. Todo esto es análogo al mobiliario de la habitación. No es la verdadera naturaleza. ¿Es esto malo? No. Es una cuestión de perspectiva: iluminada, el funcionamiento de nuestra mente se llama sabiduría sin ego; engañada, las actividades de la mente constituyen las aflicciones autorreferenciales.

La mayoría de las personas están habitualmente apegadas a sus muebles o construcciones del yo. Y por esto, se causan una gran cantidad de problemas. Si su auto-narrativa resulta ser negativa, derivada de un trauma temprano o de una enfermedad, alimenta aún más las aflicciones. Si la auto-narración es positiva, surge el apego y las personas tienden a sobrestimarse y, sin darse cuenta, causarse daño a ellos mismos y a otros. Sin embargo, todo cambia; nada es fijo. Lo que hay es unas posibilidades infinitas, un potencial infinito. Tengo estudiantes con el llamado TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y trastorno de estrés postraumático (TEPT) que pueden dar testimonio de esto. A través de la práctica, gradualmente disminuyen la medicación hasta que ya no es necesaria. ¿Por qué? Porque, originalmente, todas esas «enfermedades» no estaban presentes. Dicho esto, los apegos habituales son profundos. Nos dan un sentido de identidad profundamente arraigado. Por eso es necesaria la práctica. No es que neguemos nuestras experiencias pasadas, pero no tenemos que quedar definidos por ellas.

La práctica de la Iluminación Silenciosa

La iluminación silenciosa no es un método de práctica. En realidad, es el estado de despertar, nuestra verdadera naturaleza, esa libertad que pertenece a todos y cada uno. Debido al apego habitual al pensamiento dualista y a los sentimientos autorreferenciales, este estado de despertar intrínseco se oculta temporalmente. Nuestra verdadera naturaleza no tiene nada que ver con ganar o perder, tener o no tener. La iluminación silenciosa es simplemente una metáfora de esta realización directa. A pesar del hecho de que estamos despiertos intrínsecamente, la práctica sigue siendo necesaria. ¿Por qué? La práctica trata de eliminar los oscurecimientos que ocultan nuestra verdadera naturaleza. En este sentido, la Iluminación Silenciosa conlleva esta dimensión práctica. Sin embargo, la práctica debe estar de acuerdo con el entendimiento correcto de que nada nos falta; que originalmente somos libres.

La iluminación silenciosa, como metáfora, choca con otros sistemas de meditación muy tradicionales: samatha y vipassana o calma y comprensión (insight). Toda meditación budista se puede subsumir en estas dos clasificaciones. Tradicionalmente, se practican secuencialmente, o en tándem, para eliminar los oscurecimientos de la mente. Es decir, primero, a través de la concentración con los cinco métodos para calmar la mente, estabilizas la mente. Luego, tratas de comprender la naturaleza de la mente a través de los cuatro fundamentos de la atención plena. No puedes tener una idea de la naturaleza de la realidad, la naturaleza de quién eres, si la mente está dispersa. Es como una vela: solo una llama estable iluminará claramente una habitación. Si la llama parpadea, lo que se ve es borroso o poco claro, en el mejor de los casos. Por lo tanto, la iluminación silenciosa, como práctica, puede entenderse en términos de samatha y vipassana, o calma y comprensión.

Sin embargo, no se parece al sentido tradicional de samatha y vipassana, que se practican secuencialmente. La tradición Chan aboga por la práctica simultánea de ambas. Esta es la dificultad y es por eso que la iluminación silenciosa es una práctica avanzada. Tradicionalmente, samatha o concentración conduce a samadhi (jap.; Pali, jhana; Skt. Dhyana) o absorción meditativa; vipassana conduce a prajña o sabiduría. En el Chan estas ideas se expanden. En el Sutra del Estrado, un texto atribuido al sexto patriarca del linaje de la escuela Chan, Huineng (638-713) dice:

Apaciguar [la mente] es la esencia de la sabiduría. Y la sabiduría es la función natural de apaciguar [la mente] [es decir, prajña y samadhi]. En el momento de prajña, samadhi existe en ella. En el momento de samadhi, prajña existe en él. ¿Cómo es que samadhi y prajña son equivalentes? Es como la luz de la lámpara. Cuando la lámpara existe, hay luz. Cuando no hay lámpara, hay oscuridad. La lámpara es la esencia de la luz. La luz es la función natural de la lámpara. Aunque sus nombres son diferentes, en esencia, son fundamentalmente idénticos. La enseñanza de samadhi y prajña es así.

Esto significa que la verdadera naturaleza del samadhi, o apaciguamiento, es realmente la naturaleza del vacío. En mi analogía de la habitación, esto se refiere al espacio vacío intrínseco. Originalmente no hay muebles, no hay características, solo apertura. ¿Es espacioso porque está sin muebles? No. El mobiliario revela la naturaleza vacía de la habitación. Es como la analogía de la luz de la lámpara en el Sutra del Estrado, cuya función es iluminar.

La inseparable esencia y función de la mente se aplica a la práctica. Nuestra mente tiene dos cualidades interrelacionadas: es vacía y consciente. La mente no tiene formas fijas. A pesar de este hecho ―mejor dicho, debido justamente a la libertad de no tener formas fijas― la mente es capaz de aprender, de estar consciente, y esta conciencia está siempre presente. Incluso cuando tienes pensamientos errantes, incluso cuando sueñas, la conciencia está ahí. Solo que la mayor parte del tiempo estamos atrapados en el contenido de la mente. Pero es difícil ser consciente de esto, por lo que la mente debe apaciguarse para reconocer esta conciencia. Una vez refinada, puede ser bastante clara, luminosa y radiante.

Entonces, ¿cómo se lleva a cabo la práctica de la iluminación silenciosa? La práctica se realiza teniendo este entendimiento como visión correcta. En la meditación sentada, el practicante no intenta ganar o deshacerse de nada, no hay necesidad de mover los muebles en la habitación. Simplemente ten en cuenta la naturalidad de cada momento de despertar. Sin embargo, debido a nuestro condicionamiento, al embarcarnos en esta práctica, generalmente encontramos que debemos aferrarnos a algo. Así que necesitamos algo más concreto que simplemente estar despiertos, y no permitir que la mente permanezca o se fije en ningún lado. De lo contrario, tratar de estar despierto puede convertirse en una idea abstracta, o se puede comenzar a tomar la quietud o la claridad como un objeto de meditación. En pocas palabras: simplemente situarse en la corriente de este acto de sentarse, en la experiencia concreta de sentarse.

No tratas de contemplar la respiración; no tratas de meditar en algo; tu cuerpo y tu mente no son objetos de meditación. Solo estás con tu cuerpo, en tu cuerpo sentado. Cuerpo y mente en unidad. Simplifica y reduce todas las complicaciones a este sencillo acto de solo sentarte. Sin embargo, si estás demasiado absorto o disperso y ya no eres consciente de que estás sentado, entonces vuelve de nuevo a este acto concreto de sentarte. Ahora, ¿cómo sabes que estás sentado? Tienes tu postura sentada, tu sensación de estar aquí, la presencia del cuerpo. Simplemente descansa con la sencillez de estar aquí, sentado.

Naturalmente, cuando la mente se calma y la concentración se desarrolla, surgirá el samadhi. Esto se debe a un desequilibrio de la concentración sobre la conciencia natural. Tu conciencia natural se verá superada por el impulso de una mente concentrada. En otras palabras, demasiado samatha lleva a un desequilibrio en vipassana. En este punto, dependiendo de la fuerza de samatha, puedes experimentar diferentes niveles de samadhi o jhana (estados descritos en el artículo previo «Ya estás iluminado»). Estos niveles o etapas son el resultado de una práctica desequilibrada. No es que estas experiencias sean buenas o malas. Es solo que esto es lo que sucede cuando hay un desequilibrio entre samatha y vipassana. En otras palabras, es lo que sucede cuando uno no los practica simultáneamente.

Otra advertencia es no tomar el silencio, la quietud o incluso la claridad como un objeto de meditación. Esta es una forma sutil de fijación en la que los practicantes pueden deslizarse fácilmente, y generalmente les sucede a los practicantes avanzados. En el mejor de los casos, uno entra en samadhi; en el peor, uno simplemente mora en lo que se llama la «cueva de los fantasmas del lado oscuro de la montaña». Es como remojar una roca en agua fría: ¡nada sucede incluso después de cien años! Significa que las aflicciones y los engaños permanecen, por lo general los pensamientos errantes también están ahí, solo que estamos tranquilos y en paz. Esto no es despertar. Es simplemente más «muebles» en la habitación, no la habitación en sí. Nuestra mente está acostumbrada a agarrar algo; puede fácilmente tomar una experiencia y objetivarla. Tan pronto como lo hacemos, hemos convertido la Iluminación Silenciosa en algo muerto. Los practicantes en esta situación realmente necesitan la ayuda de un maestro hábil, de lo contrario, pueden sentirse satisfechos y pensar que no tienen nada que corregir. Cuando se encuentren con grandes obstrucciones o aflicciones kármicas, su práctica y el llamado «logro» se derrumbarán, dejándolos en una gran incertidumbre sobre el budadharma o en el menosprecio de uno mismo.

La verdadera práctica de la iluminación silenciosa no tiene etapas. El practicante descansa en el despertar momento tras momento ― la realidad del aquí. Es el estado mental más natural, más normal, sin pensamientos dispersos ni engaños. Si no te distraes con nada, la mente está en su estado natural y no tiene centro. La mente es pura. Las discriminaciones autorreferenciales y las aflicciones emocionales desaparecen espontáneamente. La clave es claridad, desapego. Los pensamientos dispersos y errantes surgen de las tendencias de apego y hábitos. Cuando el practicante está verdaderamente libre de aferrarse, no hay tendencias errantes ni hábitos. Esta es la práctica de la iluminación silenciosa. Puede ser difícil al principio, por lo que el practicante debe obtener cierto nivel de enfoque y claridad como base. Sin embargo, debido a que el practicante no fabrica ni construye nada y, sin embargo, cultiva una mente despierta, la práctica se vuelve natural.

¿Hay alguna «etapa» en esta práctica genuina de iluminación silenciosa? No. Al igual que no hay niveles en la espaciosidad de esta habitación en relación con los muebles y no hay etapas cuando el espejo refleja las imágenes. Es acorde con la mente más natural, pura y liberada ― la mente despierta. Sin embargo, ¿estás iluminado? No. La diferencia es como una ventana clara y no tener ventana o paredes en absoluto. Una ventana clara permite ver claramente afuera, pero algo sigue ahí. Con la experiencia personal de despertar, la ventana se ha ido. Hasta entonces, ¿es útil la práctica? Sí. Es menos probable que te veas empujado y arrastrado por tus aflicciones. Por el contrario, se ve el mecanismo del apego claramente. En este discurrir de la práctica, habrá muchas experiencias; algunas parecerán liberadoras y especiales, pero no os aferréis a estos «muebles». Si estás interesado en las diferentes experiencias o señales que pueden surgir en la práctica, puede consultar mi artículo anterior «Ya estás iluminado».

Guo Gu

Guo Gu (Jimmy Yu) recibió inka (Gran transmisión del Sello de la Mente del Dharma) del difunto Maestro Chan Sheng Yen en 1995 y sirvió como su asistente y traductor hasta la muerte de Sheng Yen en 2009.
Es el profesor adjunto de Sheng Yen de budismo chino en la Universidad Estatal de Florida y el fundador del Grupo Chan Tallahassee.
Su nuevo libro electrónico se titula La Esencia del Chan.

Más información

https://www.nodualidad.info/articulos/iluminacion-silenciosa.html

DIÁLOGO

 P: ¿Hay alguien que observa?

R: Realmente no lo hay puesto que tampoco nada hay que observar. Si analizas un poco el flujo de tus pensamientos verás que constituyen un encadenamiento de ideas e imágenes que no tienen entidad propia, aunque nos hayamos empeñado en conceptuarlos bajo la etiqueta de «mente». Si los observas sin tensión verás que TU los percibes, los ves, luego en absoluto puedes ser ellos.

Nadie hay que observe puesto que eso supondría que toda la maraña de cuerpo, mente, intelecto, siempre cambiante, sería lo que somos pero, realmente, son sólo unos objetos más de los que somos testigos inamovibles.

Eso que atestigua todo lo demás es indefinible y escapa a la comprensión o conceptualización; y por eso podemos afirmar: «nadie observa».

P: ¿Estaría mal volverse un anciano sabio extendiéndolo a: «El universo no tiene sentimientos todas las cosas son para él como perros de paja. El sabio no tiene sentimientos, el pueblo es para él como un perro de paja?

R: Estaría mucho mejor darse cuenta de quién fórmula esas sentencias, quién tiene o no sentimientos y quién osa atribuir esas diferencias entre «el» y «el pueblo». El sabio, entendiendo como tal aquel que ha comprendido la falacia de la existencia dualizada, no necesita decir nada sobre nadie, los sentimientos los reconoce como un peaje propio del cuerpo, de la carne y sangre de que está formado y, por tanto, no le afectan ni le conciernen. Y si en algún momento reacciona a ello, observa la reacción como lo que es, algo ajeno, sin dejarse arrastrar por ella.

Hay la tendencia a creer que aquellos que tú denominas sabios viven en otro mundo donde todo está bien. Y en cierto modo es así, pero la diferencia no reside en vivir ajeno a lo que se manifiesta sino en reconocer esa manifestación como algo extraño a su Ser, algo que está ahí porque hay un cuerpo y unos pensamientos que sí que reaccionan y que, visto eso, seguir presenciando la película de esa manifestación como espectadores privilegiados de la misma.

P: Todo está sucediendo en torno a nuestro SER y yo simplemente observando ¿Es así o me equivoco?

R: Todo es SER, el que observa, lo observado y el hecho mismo de observar. Intenta indagar sobre ello usando tus pensamientos como medio y verás cómo no hallarás respuesta alguna posible, lo cual es un signo de reconocimiento de Aquello que no sucede porque simplemente ES. Así que… ¿Quién se equivoca? Nadie puede hacerlo.

¿Se equivoca el espacio donde se encuentra la jarra de barro?

En absoluto, ni siquiera puede plantearse tal concepto. Ese espacio estaba, era, antes de que cualquier objeto se manifestase y seguirá siendo, sin cambio, mancha o modificación alguna, tras la desaparición de la jarra.

Eso es incomprensible e inabarcable para el flujo de pensamientos que todo quiere reducirlo a su mínima y, por supuesto, manejable expresión. Por eso se pueden usar esos mismos pensamientos como herramienta, pero no para llegar a un fin concreto, asumible, entendible, sino para encontrar que son completamente inútiles en su estéril esfuerzo de comprensión.

Nadie puede abarcar entre sus brazos una estrella y, de hacerlo, se quemaría. Y en eso consiste básicamente esa indagación, en quemarse a si misma en el intento para que de esas cenizas surja la comprensión final, única, espontánea, directa, total.

Así que simplemente SE y todo lo demás vendrá dado por añadidura.

https://lagraciadelaliberacion.blogspot.com/2020/11/dialogo-cuarto.html

Cómo el lenguaje modifica el pensamiento

Hablar otro idioma siempre nos abre las puertas a nuevas ideas. ¿Será porque el lenguaje modifica el pensamiento? Aquí encontrarás respuestas.

Todos controlamos nuestra forma de hablar. Es evidente que, a través de la mera experiencia, cómo se dice algo tiene un efecto directo en las impresiones y opiniones de los demás. Contamos con ejemplos para apoyar la hipótesis de que el lenguaje modifica el pensamiento: marketing, discursos políticos, medios de comunicación y cualquier forma de expresión que intente provocar un efecto en nosotros.

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