Archivo de la categoría: CONSCIENCIA-FILOSOFÍA

Pensar es difícil, por que la gente prefiere juzgar

Pensar es difícil, es por eso que la gente prefiere juzgar”, escribió Carl Gustav Jung. En la época de la opinión, donde todo es juzgado y criticado, a menudo sin una base sólida, sin un análisis previo y sin un conocimiento profundo de la situación, las palabras de Jung adquieren mayor protagonismo volviéndose casi proféticas.

Juzgar nos empobrece 

Identificar el acto de pensar con el acto de juzgar puede llevarnos a vivir en un mundo distópico más propio de los escenarios imaginados por George Orwell que de la realidad. Cuando los juicios suplantan el pensamiento, cualquier indicio se convierte en prueba, la interpretación subjetiva se transforma en explicación objetiva y la mera conjetura adquiere categoría de evidencia.
A medida que nos alejamos de la realidad y nos adentramos en la subjetividad, corremos el riesgo de confundir nuestras opiniones con los hechos, convirtiéndonos en jueces incontestables – y bastante parciales – de los demás. Esa actitud empobrece lo que juzgamos y nos empobrece como personas.

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Valorar nuestras raíces: una forma de encontrarnos

Pocas cosas colaboran tanto al desarrollo personal y al autoconocimiento como aprender a valorar nuestras raíces. Este aprendizaje puede servir, también, como estrategia en la solución de problemas.

Cada uno de nosotros recorre distintos caminos a lo largo de la vida. Ahora bien, el origen de todos ellos está en nuestras raíces, las cuales determinan en parte la dirección de nuestros senderos y los objetivos que nos marcamos.

Por ello, a medida que pasa el tiempo, valorar nuestras raíces puede ser de gran ayuda, ya que facilitará el proceso de autoconocimiento y favorecerá nuestro crecimiento personal.

Hay personas que escapan de sus raíces originales. Es posible que no sean del todo conscientes del verdadero tesoro que puede suponer para ellas conocerlas en profundidad.

Ahora bien, ¿qué significa valorar nuestras raíces? Se trata de indagar en el lugar y las personas junto a las que hemos crecido y nos han educado,incluso profundizar en los valores y principios claves de nuestra cultura.Profundicemos.

“Quizás estés buscando entre ramas, aquello que solo aparece en las raíces”.

-Rumi-

Pies de una mujer mientras camina

Nos reconocemos al valorar nuestras raíces

Al dar valor a nuestra cultura, aceptamos y reconocemos una parte integral y significativa de nosotros mismos; ya que pertenecer a una cultura determinada, nos aporta:

  • Creencias.
  • Valores y saberes.
  • Conductas y maneras de comportarse.

Poco a poco, estos aspectos van configurándose en nuestro interior y determinan parte de nuestra forma de ser, a medida que crecemos y evolucionamos.

Ahora bien, de nuestra cultura nativa no heredamos absolutamente todo,aunque sea de ahí de donde provenimos. Por eso, darle valor es reconocer abiertamente cuál es nuestro origen.

Las personas de nuestro alrededor también forman parte del universo de nuestras raíces. Ellas nos enseñan a través de sus comportamientos y de aquello que nos dicen. Nos muestran el mundo y cómo afrontarlo, aunque también tengamos nuestras propias estrategias. Así, una parte de lo vivido con ellas, también permanecerá en nosotros.

De esta forma, la forma de resolver los problemas también es mostrada por nuestra cultura y las personas cercanas a nosotros. Todo lo que hemos observado y lo que hemos recibido nos ha influido para ser quienes somos ahora.

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Kierkegaard y la cura para la enfermedad moderna: crear silencio

Sören Kierkegaard fue uno de los grandes filósofos del siglo XIX, considerado por muchos el primer existencialista. Kierkegaard, pese a su temprana muerte, fue sumamente prolífico y penetrante en un gran número de temas, desde la psicología hasta la libertad, la ética, la fe y la teología (y merece notarse que escribió en un rico diálogo entre diferentes seudónimos, siendo no sólo un gran filósofo sino un gran escritor). El filósofo danés escribió que la “ciencia y la academia enseñan el camino de la objetividad”, pero la religión enseña el sendero de la subjetividad, de ser un sujeto que tiene una relación personal con lo infinito y sólo este camino de introspección, paciencia y recogimiento alcanza a revelar el mundo del espíritu. La importancia del silencio en Kierkegaard no puede sobrestimarse, desde haber escrito uno de sus textos más importantes bajo el seudónimo Johannes de Silentio, hasta una constante alusión y retorno al silencio y a la esperanza, en la obediencia (palabra que significa “escuchar” ob-audire). Una de las frases que más se citan de Kierkegaard es la siguiente:

El estado actual del mundo y de la vida en general es uno de enfermedad. Si yo fuera un doctor y me pidieran mi opinión, les diría “Creen silencio.”

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Las máquinas como yo de Ian McEwan y el espinoso tema de los derechos de los robots

El último libro de Ian McEwan, Machines Like Me: A Novel ofrece una historia alternativa: Gran Bretaña ha perdido la Guerra de las Malvinas, Margaret Thatcher está librando una campaña electoral contra Tony Benn y Alan Turing sobrevivió a la persecución homofóbica para lograr avances en inteligencia artificial.

La novela pinta un cuadro del Londres de la década de 1980 que es a la vez familiar, pero al mismo tiempo muy diferente, y al hacerlo plantea algunas preguntas apremiantes. En el centro de la trama están los primeros seres humanos sintéticos, puestos a la venta para que el público los compre. Con este dispositivo, McEwan se pregunta qué significa ser humano: si estas máquinas son como yo, ¿eso significa que tienen derechos, como yo?

Es tentador descartar esto como una noción ridícula. Cuando surge la pregunta con amigos en el pub (generalmente después de unas copas), una respuesta común es que tenemos derechos humanos porque somos humanos. Los robots no son humanos, por lo que no pueden tener los mismos derechos que nosotros. Pero si piensas en esto, es un argumento circular. La misma lógica se utilizó contra el sufragio femenino: no pueden votar, porque son mujeres . Los esclavos no pueden tener libertad, porque son esclavos. Las máquinas no pueden tener derechos, porque son máquinas.

Ser humano

Pero antes de que esto se pueda descartar como una ciencia ficción caprichosa, debemos pensar más sobre por qué los humanos tienen derechos y qué significa ser humano en primer lugar. Algunos podrían resaltar la importancia de nuestros nacimientos, el hecho de que somos procreados naturalmente, mientras que las máquinas están hechas por humanos. Pero si esto es cierto, ¿dónde deja esto a los ocho millones de personas que han nacido como resultado del tratamiento de FIV ?

Podría resaltar nuestra naturaleza orgánica para evitar este problema: somos seres biológicos, mientras que las máquinas están hechas de partes componentes. Pero esto significaría que las personas con extremidades protésicas son “menos humanas”, lo que claramente no es el caso. Tampoco las personas son “menos humanas” que tienen reemplazos comunes de cadera y rodilla. Los científicos de mi propia universidad han impreso en 3D la primera córnea artificial , y esta semana los científicos israelíes imprimieron en 3D todo un corazón humano . Nadie sugiere que los pacientes que reciben estos órganos artificiales sean menos humanos, a pesar de que ya no son 100% orgánicos.

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“Dale un momento a tu alma para que te alcance”

A veces un relato nos llega mucho más al alma de lo que podrían llegar otro tipo de reflexiones. Esta vez traemos un antiguo relato africano que habla acerca de esa forma de vivir en la que las acciones van por un lado y el corazón por otro, debido a que no hay un tiempo para el encuentro. Dice así.

Se cuenta que un hombre se aventuró a internarse en territorios inhóspitos de África. Solo lo acompañaban sus porteadores. Todos ellos llevaban un machete en la mano y se abrían paso por entre la vegetación espesa. Su objetivo era avanzar a cualquier precio.

“Una de las grandes desventajas de la prisa es que lleva demasiado tiempo”.

-Gilbert Keith Chesterton-

Si aparecía un río, lo cruzaban en el menor tiempo posible. Si había una colina, apuraban el paso para no perder ni un minuto. Sin embargo, de repente los porteadores se detuvieron. El expedicionario se sorprendió. Llevaban tan solo unas cuantas horas de marcha. Así que les preguntó: “¿Por qué habéis parado? ¿Acaso ya estáis cansados con apenas unas horas de camino?”

Entonces uno de los porteadores lo miró y le dijo: “No señor, no estamos cansados. Simplemente hemos avanzado muy de prisa y por eso hemos dejado nuestra alma atrás. Ahora tenemos que esperarla hasta que nos alcance de nuevo”.

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El sueño de Bizan, una historia sobre la serenidad

Esta historia sobre la serenidad nos habla acerca de esos combates que se dan en la vida diaria y que, a veces, nos sorprenden. Ser débil o ser fuerte es una cuestión de perspectivas.

Esta historia sobre la serenidad comienza en un lejano país, en el que había un viajero. Había recorrido un largo camino y todavía le faltaba un buen tramo para llegar a su destino. Sin embargo, estaba cansado y quería encontrar algún lugar para estar tranquilo y reponerse.

Recordó entonces que las bellas aguas termales de Bizan se hallaban cerca del lugar en el que estaba. Se dirigió allí, pero el sitio ahora estaba muy descuidado. Antes había hermosos hospedajes allí, pero ahora solo se veían niños curiosos y una mujer que vendía pasteles.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte; con el fuego interior todo se abrasa”.
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LAS DIMENSIONES

Este artículo surgió derivado de los comentarios con un lector (Jose). El espacio dedicado al comentario debe tener una extensión máxima que era insuficiente para el tema que deseaba exponer.

Mantener una conversación en la que los pensamientos, exploran la esencia del ser. En la que no se busca la competición, sino la intuición y donde tenemos la oportunidad de sondear las preguntas trascendentes de nuestra existencia, es el objetivo de este blog.

Por eso agradezco a Jose su participación.

Me ha llamado la atención en tu respuesta, la afirmación de que no existen más dimensiones  por encima y por debajo de la materia.

En mi parecer existen muchas y tratando en lo posible de ampararme en los experimentos de la ciencia, (no siempre será posible) describiré parte de este entramado.

Partiremos de la materia como la dimensión 3 (largo, ancho y alto).

La 4 dimensión la definió ya Einstein EL TIEMPO dentro de La teoría de la Relatividad, la materia no puede ser definida sin está dimensión añadida y tan trascendental para todos. El tiempo nos límita y nos impone una dirección en la realidad visible que percibimos.

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El realismo de la información: Por qué la física está apuntando inexorablemente a la mente

Traducido por el equipo de SOTT.net en español

En su libro de 2014, Nuestro universo matemático, el físico Max Tegmark afirma audazmente que “protones, átomos, moléculas, células y estrellas” son todos un “equipaje” redundante. Sólo el aparato matemático utilizado para describir el comportamiento de la materia es supuestamente real, no la materia misma.

mind physics

© Getty Images

Para Tegmark, el universo es un “conjunto de entidades abstractas con relaciones entre ellas”, que “pueden describirse de forma independiente del equipaje”, es decir, sin materia. Atribuye la existencia únicamente a las descripciones, mientras que niega incongruentemente lo que se describe en primer lugar. La materia es eliminada y sólo la información en sí misma es tomada como real en última instancia.

Comentario: Tegmark tiene razón sobre la importancia de la información, pero su formulación es el epítome de lo que está mal en la abstracción científica: la falacia de reificación o de la concreción fuera de lugar. Como escribió R.G. Collingwood en Speculum Mentis:

Porque hay que tener en cuenta que el concepto abstracto no es más que la estructura abstracta del mundo sensible, y por lo tanto si el concepto es el único real, el mundo en el que está estructurado será la mera apariencia y no la realidad, y por lo tanto el concepto será una clase cuyos componentes no son reales.
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La mente cuántica: cómo podemos transformar nuestra realidad

¿Has oído hablar de la mente cuántica? En la interpretación de todo lo que te sucede, ya sea en el exterior o en tu interior, influyen las creencias que se encuentran arraigadas en tu subconsciente. Por otro lado, muchas de estas creencias son erróneas y nos llevan a pensamientos, emociones y comportamientos que constituyen fuentes de bloqueo y sufrimiento.

Piensa que todos tenemos el poder de transformar nuestra realidad e incluso de elegir las ilusiones que alimentamos. Pero para llegar a esto, antes es necesario que comprendas qué es la mente cuántica. Todos los seres vivos y todo lo que tenemos a nuestro alrededor -lo que creemos que es la realidad- está formado por átomos. Átomos cuyo interior es en gran parte vacío.

Además, para entender este artículo piensa en lo siguiente: en tu vida todo lo físico no se compone de materia, sino de campos energéticos o de patrones de frecuencia de información.

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Vivir “demasiado bien” está robándonos el futuro

Todos queremos vivir bien. ¿Por qué no? Querer hacerlo es algo humano, después de todo. Hay un solo problema: el consumo conspicuo, que a menudo se confunde con vivir bien, es insostenible para el medio ambiente.

No confíes en nuestra palabra. Hay investigaciones para probarlo.

Según un artículo publicado en la revista Nature Sustainability, el Planeta Tierra simplemente no cuenta con los recursos suficientes para permitir que los más de 7 mil millones de personas del mundo puedan vivir cómodamente. Después de observar más de 150 países, el equipo internacional de autores del estudio descubrió que ni uno solo de estos países está comprometido con la verdadera sostenibilidad. Significado: todos estos países explotan mucho más de sus recursos disponibles que lo que es bueno para el planeta.

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Las 3 experiencias decisivas para una conciencia verdaderamente libre, según Hegel

G. W. F. Hegel es fuera de toda duda uno de los filósofos fundamentales de la cultura occidental. La originalidad de su pensamiento hizo que su influencia se extendiera a prácticamente todas las épocas posteriores a su obra, y ya en su propio tiempo fue reconocido por la pertinencia de sus ideas y sus planteamientos filosóficos. De éstos cabría decir, so riesgo de ejercer una síntesis demasiado salvaje sobre una obra amplia y compleja, que Hegel culminó con su trabajo el desarrollo previo de la reflexión filosófica sobre la conciencia, con lo cual delineó con notable precisión los puntos finos de la que quizá es la cualidad más admirable, más sorprendente y también más misteriosa del ser humano: ser consciente de sí mismo.

En ese sentido, en su obra más conocida y más celebrada, la Fenomenología del espíritu, Hegel elaboró a propósito de tres etapas que conducen a un estado de libertad para el ser humano, siempre desde el punto de vista de la conciencia: el temor a la muerte, la vida al servicio del amo y el trabajo.

Ya en este punto cabe hacer notar que pese a la importancia que todos o casi todos podríamos dar a una idea como la libertad, no es del todo común que la pensemos en relación con nuestra propia vida. Lo más usual es que nos sintamos libres por poder hacer esto o aquello en determinadas circunstancias, por tener cierto poder adquisitivo (económico), porque creemos que ya no vivimos bajo la tutela de nuestros padres o por alguna otra razón similar, sin embargo, pocas personas se preguntan verdaderamente sobre el alcance de esa libertad que suponen en su existencia. ¿Qué decir, por ejemplo, de las prenociones y prejuicios con los que entendemos la realidad y que pueden considerarse también una forma de sujeción? Cuando hay ideas sobre el mundo que no nos permiten movernos, avanzar, tomar ciertas decisiones, ¿podemos decir que somos realmente libres? ¿Qué hace falta para dotar de libertad a la conciencia?

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¿Es cierto que la realidad no existe hasta que es observada?

La física cuántica plantea que la realidad, tal y como la percibimos, no es más que una construcción de nuestra propia mente. Descubramos más acerca de esta interesante hipótesis.

Hasta no hace mucho, la noción de que la conciencia pueda surgir a partir de la confluencia de componentes de la realidad física ha estado asociada más con la magia medieval que con la ciencia sobria. Pero la ciencia cuántica, con sus experimentos, nos dice que la realidad que percibimos emerge a través del acto de medición que sobre ella ejercemos.

Tal asunción parece poner en entredicho la naturaleza de la realidad en la que creemos movernos y sugiere que la conciencia afecta a la materia, en tanto que puede ser la propia conciencia la que, para nosotros, determine los elementos físicos de nuestra realidad y no a la inversa, como se ha pensado clásicamente.

Una de los interrogantes más extraños y fascinantes que puede generar la física cuántica es la posibilidad de que el mundo que experimentamos esté siendo generado por nuestra percepción del mismo, de los atributos externos a nosotros mismo que lo conforman. Dicho con otras palabras: es posible que la realidad no exista si no está siendo observada.

Por tanto, podría afirmarse que el observador afecta a lo observado. Cuando se mide el comportamiento de una partícula por medio de la observación, se está influyendo sobre su estado natural y la medida puede no resultar exacta.

Así, al observar la conducta de la luz, comprobaremos que esta actuará como una partícula física o fotón, si dejas de observarla, o bien se comportará como una onda que se desplaza en el espacio, si la observación no se produce en un momento discreto del tiempo. Esta dualidad onda-corpúsculo constituye una de las bases de nuestro conocimiento cuántico.

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El estoicismo como remedio para el presente y sus vanidades

El estoicismo nació en una época de incertidumbre política en Grecia, y hasta nuestros días, esa filosofía griega sigue ocupando una parte importante de nuestra vida intelectual. El caos del mundo actual se parece al de la época de los estoicos: el imperio macedonio colapsando después de la muerte de Alejandro Magno; la incertidumbre y sensación de no controlar el futuro son sentimientos que resuenan en nuestra realidad. Del mismo modo que en ese episodio de la antigüedad, nuestro futuro transcurre incierto, ante la expectativa de las catástrofes ambientales y las crisis económicas. Así que no es descabellado pensar en retomar una filosofía que lidia particularmente bien con las crisis.

El estoicismo antiguo parece resurgir en nuestros días. Los egos frágiles y la vanidad desmedida bien podrían remediarse con un regreso consiente a los principios estoicos; esemodus operandi que dicta que si bien hay que actuar siempre hasta el límite de lo posible, hay situaciones ante las cuales somos impotentes. La misma filosofía que inspiró a Marco Aurelio podría relajar un tanto el estrés cotidiano.

Aunque, en esa búsqueda de inspiración en la antigua Grecia existe el riesgo de confundir el estoicismo con la voluntad desmedida, tan presente en las sesiones de coaching y todos aquellos procesos que han vuelto el arte de ayudar a las personas a cumplir sus “metas” un negocio muy rentable. Los estoicos consideraban la poesía como un medio legítimo de conocimiento, pues la lírica fluye sin objetivos ni metas claras. Una verdadera fuente de libertad interior y de actitudes abiertas, alejadas de la constante búsqueda por alcanzar el final prometido de las “metas”.

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Por qué el desapego es la clave para la auténtica espiritualidad

Pensadores tan diversos como Heidegger, Meister Eckhart, el Buda y el autor de la Bhagavad Gita coinciden en que la esencia de la vida espiritual -o del acercamiento al Ser o a lo real- pasa por el desapego o el desasimiento. Por una parte, se enseña en el dharma de India, el apego a los frutos de los actos es la causa del sufrimiento -pues el mundo es impermanente y las cosas a las que nos apegamos cambian y desaparecen- y es en la doctrina del samsara lo que provee el combustible para que sigamos en la rueda de las reencarnaciones. Pero, por otra parte, el apego o el asimiento a la identidad personal y al mundo material es lo que impide que nos relacionemos directamente con la realidad, en completa apertura y descubramos nuestra verdadera naturaleza en comunión con el mundo y con la divinidad.

Raimon Panikkar, ciertamente alguien calificado en estos asuntos, pues fue un gran conocedor de las tradiciones espirituales de India como también del cristianismo y de la filosofía occidental (incluso amigo e interlocutor de Heidegger), en su libro Espiritualidad hindu enfatiza la importancia del desapego o lo que llama despojamiento. Panikkar termina su síntesis de la religiosidad hindú con un comentario al siguiente verso de la Isa Upanishad:

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