Todas las entradas de: Adriana

Adriana – Sigue la pelea de Google en Europa

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Google acusa a la Unión europea de atacar su software Android dañando su posibilidad de competir con Apple e impidiéndole ofrecer Android gratuitamente.

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Google rechaza la acusación de que aprovecha el dominio de Android en el mercado de los teléfonos para promocionar su motor de búsquedas y su tienda de aplicaciones. En su defensa Google dice que más que limitar la competencia la amplió. Es el último capítulo en una batalla con Bruselas que podría terminar en una multa multimillonaria.

La comisionada antimonopolio de la UE, Margrethe Vestager, acusó el año pasado a Google de infringir la ley de competencia diciendo que su política de «empaquetar» todas sus aplicaciones daña a sus rivales.

Por su parte, Google dice que el hecho de distribuir Google Search junto con Google Play le permite ofrecer todo el paquete gratuitamente y que esa distribución gratuita es eficiente porque baja los precios para los fabricantes de teléfonos y para los consumidores.

Google dice que su software, que está instalado en la mayoría de los teléfonos de Europa, compite directamente con el iOS de Apple y niega que la suya sea la plataforma dominante. «Ignorar la competencia con Apple es no ver la naturaleza competitiva del panorama del mercado de teléfonos en la actualidad», protesta.

Adriana – El origen de un enojo que llevó a Trump al poder

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El día antes de la elección en EEUU, le dije a mi compañero de oficina: «No me cierra que gane Clinton». Acostumbrado al juego, fui más a fondo: «Trump debe ganar». No dije «va a ganar» o «quiero que gane». Carezco de una bola de cristal… y mis gustos van por otro lado. Por Alberto Ford

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La aseveración sobre el determinismo era tributaria de una lógica. Si ganan los demócratas, pensé, es más de lo mismo. Lo de Trump es otra cosa que trataré de sintetizar.

El inicio de esta historia está en los acuerdos con China de la década de los setenta. Sin duda, la operación logística más grande de la historia. Sectores enteros de la producción de EE.UU (vestimenta, herramientas, juguetes, etc.) fueron trasplantados a Oriente en la búsqueda de mano de obra barata. El problema fue para millones de trabajadores norteamericanos. Perdieron sus fuentes de trabajo que no pudieron ser suplantadas por empleos de menor calidad y remuneración en el área de los servicios. Son la clientela de Trump.

De otro lado, hay un amplio sistema de pertenencias que se ubica en las costas, este y oeste. Son los que perdieron con Hillary. Pero sus posiciones no se verán afectadas. La crisis se estacionó en el centro del territorio. Son los que ahora asomaron y le dieron la victoria a Trump.

Mi duda estaba en quien ganaba; las encuestas daban parejo. Lo que parecía una determinación era la plataforma de Trump. Fuera que él la llevara a cabo, sin traicionar, o Hillary se diera vuelta como Menem (aunque improbable no se podía dejar de considerar). Esa plataforma tiene tres pivotes: la inmigración, las tasas de la Reserva Federal, y la matriz productiva. Cada uno con un tratamiento diferenciado.

Empecemos por el más previsible: las tasas. Inciden sobre el sistema financiero mundial (entre otras implicancias, regulan las corrientes de inversión que esperamos en nuestro país). Hay dos datos insoslayables. El primero es que la FED es independiente del ejecutivo de EE.UU. Y como en ese país se respetan las instituciones, por más promesas con intención de cumplir que se hayan hecho en la campaña (los ahorros de la clase media están implicados), no son esperables variaciones sustantivas.

El segundo es más decisivo. El G20. La liquidez mundial (en billones) va a ser crecientemente «inducida» a inversiones al interior de los países, con tres pasos: bonos, infraestructura y producción. Los factores ya están el escenario. Los «Panamá papers» blanquean a ahorristas, evasores y ladrones que deberán volver a casa. En nuestro país (sumando lo de los colchones) esos recursos ya están en la compra de instrumentos financieros que han aumentado abruptamente las reservas. Otro, es la infraestructura. El PPP (public private partnership) está en vías de rápida aprobación. Trump también tiene en carpeta su Plan Belgrano.

Luego, los inmigrantes. En forma creciente, las migraciones son una moneda de dos caras. La más obvia, mano de obra barata; menos, los migrantes como factores de modernización cuando se repatrían. El caso de Turquía con Alemania, funciona así. Son canales de comunicación donde circulan diversos flujos, no tanto personas en un solo sentido como lo fue hace muchos años.

«Vamos a producir el iPhone en los Estados Unidos», dijo Trump en campaña. Todo un símbolo. Y va a ser así. China va a tener que aumentar los sueldos y activar su mercado interno (nuevamente el G20). Dejará de ser el destino obligado de las empresas que quieren producir barato para vender caro (La muñeca Barbie es puesta en el puerto chino a menos de US$ 1 y se vende en EE.UU a US$ 10. La diferencia de US$ 9 queda en alta mar para las traders y en tierra para el comercio minorista americano).

Ahora saldremos de la lógica sistémica para internarnos en la futurología. La plena globalización que comenzó con la caída del muro del Berlín (un 9 de noviembre), y se despliega con la victoria de Trump (un 9 de noviembre), tiene una etapa previa que son las macrorregiones: Sahel, Eurasia, Cuenca del Mar Negro, Europa, sudeste asiático, etc.

Todas ellas conviviendo con decenas de otras configuraciones. Eso va a implicar ciertos grados de «encierro» (siempre dejando de lado la parte globalizada de la economía que anda cerca de 70%). Eso implica abordajes coordinados a escala global, como por ejemplo la conectividad de las infraestructuras.

La Estatua de la Libertad no se va a caer, ni Curry va a dejar de hacer varios triples por partido. «No los voy a decepcionar» dijo Trump (cualquier parecido. . . ?). Pero en este caso será así. Argentina se irá viendo favorecida en forma creciente con el comercio con EE.UU. Es cierto que partimos muy de abajo: ni limones nos compraban los amigos. En fin, veremos.

Adriana – McDonald’s demanda a la ciudad de Florencia

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Le reclama una indemnización equivalente a 18 millones de euros por impedirle instalarse frente a una de las plazas centrales de la histórica ciudad italiana, la Piazza del Duomo, famosa por su arquitectura gótica y renacentista.

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Piazza del Duomo, Florencia.

La decisión de impedir la instalación de McDonald’s frente a la plaza fue tomada por un panel cuya misión es preservar el corazón antiguo de la ciudad. Pero McDonald’s, que modificó su propuesta para adecuarse a los requerimientos de la ciudad, reclama ahora compensación por daños y perjuicios.

La compañía norteamericana dice que presentó un plan para operar de acuerdo con las exigencias de la ciudad y de incorporar en su menú productos típicamente locales como exigen las regulaciones comerciales locales. Entiende, dice, que «la herencia cultural y artística de los centros urbanos históricos de Italia debe ser respetada y protegida, así como las tradiciones y los pequeños negocios históricos, pero no pueden aceptar regulaciones discriminatorias que dañan la libertad de la iniciativa privada sin que haya ventajas para nadie».

Pero el intendente de Florencia, Dario Nardella negó que hubiera habido prejuicio al rechazar el pedido de McDonald’s de abrir una sucursal frente a la plaza, «McDonald’s tiene derecho a presentar su pedido, pero nosotros también tenemos el derecho de decir que no», dijo.

Adriana – Trump y el dilema del tranvía

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Se está produciendo una repentina lluvia de interpretaciones para explicar lo que hasta hace pocos días la gran mayoría consideraba inviable. Trump ganó y dejó atónitos a muchos intelectuales. Aquí, una explicación «científica».

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El dilema del tranvía

Sophie Bushwick publicó ayer en «Popular Science» una nota donde recurre a un experimento de pensamiento clásico para explicar el triunfo del excéntrico empresario, el dilema del tranvía.

Bushwick comienza diciendo que Hillary Clinton perdió porque mucha gente decidió no ir a votar. El número de votantes registrados en 2016 era de 200 millones de personas, la mayoría nuevos votantes registrados en el partido demócrata. Y sin embargo Donald Trump obtuvo 59,3 millones de votos y Clinton 59,5 millones (Trump obtuvo mayor número de electores). Eso deja más o menos unos 80 millones de personas en condiciones de votar que decidieron quedarse en su casa. Y esa ausencia de muchas personas en las urnas le dio el triunfo a Trump.

Si se considera lo que estaba en juego en esta elección, en la que muchos norteamericanos tenían una pobre impresión del empresario, a quien incluso consideraban no apto para ejercer la presidencia, muchos analistas suponían que el ciudadano común desearía derrotarlo. Y la única forma de lograrlo era votando por Clinton. En cambio decidieron no hacerlo y quedarse en su casa o votar por un tercero. ¿Por qué? Bushwick busca una explicación psicológica a la conducta del votante recurriendo al dilema del tranvía, un clásico experimento mental en ética.
Y es éste. Hay un tranvía avanzando sin control, y directamente enfrente de él hay cinco personas atadas a la vía, que morirán sin remedio si el tranvía las aplasta. Hay un interruptor que permitiría que el tranvía fuera desviado a una vía alterna, pero en esa vía hay una persona también atada. El problema es: ¿usas el interruptor o no?

En este escenario, la mayoría de la gente responde que sí, que usaría el interruptor para cambiar una vida por cinco. Esta posición es llamada «utilitaria».

La variación más interesante de este problema es llamada «Variación del Hombre Gordo», que introduce un escenario más complejo:

La situación es parecida, con el tranvía sin control y las cinco personas atadas a la vía. Pero esta vez, te encuentras en un puente sobre las vías, y estás junto a un hombre gordo. Sabes que si lanzas al hombre a las vías, su cuerpo puede detener el tranvía y salvar a los cinco. Desde luego, muere en el proceso. ¿Lo arrojas?

Ante esta circunstancia, la gente ya no está dispuesta a arrojar al hombre para salvar a los cinco, y el utilitarismo se cambia por lo que se llama «posición deontológica», que es basarse en valores para tomar la decisión, en lugar del sólo pensamiento racional y frío.

Algunas variaciones incluyen un detalle crucial: ¿quién está en las vías? Esto por supuesto cambia radicalmente la respuesta, si sucede que la persona sola es conocida, y las cinco son extraños.

Esto nos trae de vuelta a la elección, de corte «increíblemente emocional» de hace dos días. Muchos de los que votaron por un tercero explicaron su decisión como una opción moral»no quieren que gane un candidato pero no podían decidirse a votar por el otro. Esa posición es lo que tiene en común la votación con el problema del tranvía: los votantes sabían que un posible triunfo de Trump haría daño a las mujeres, a las minorías, a los inmigrantes, a los musulmanes. Sin embargo, para «salvar » a esos grupos marginalizados , habrían tenido que tomar una decisión, transgrediendo sus eticas personales y votando a un candidato que no era de su agrado o que les inspiraba desconfianza.

Que millones de norteamericanos decidieran proteger su autoimagen ética y no hacer nada (no ir a votar) sugiere que las emociones fueron más fuertes que la lógica. Para esos votantes (casi 80 millones) votar era una decisión personal ética más que un medio para conseguir un fin.

Adriana – ¿CALMAS A LOS NIÑOS CON UN CELULAR O UNA TABLET?

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Quienes tienen la fortuna de ser padres, seguramente saben lo complicado y también desesperante que puede llegar a ser el tener que calmar a un niño cuando éste se encuentra enojado, llorando o haciendo berrinche. La mayoría no está seguro de lo que en realidad desean o simplemente no se toman el tiempo de averiguarlo y lo que más fácil se les hace es darles algo para que se entretengan y dejen ese comportamiento desquiciante.

Una golosina e incluso un juguete parecen ser buenas opciones, sin embargo, ¿qué pasa con aquellos padres que optan por prestarles el celular o la Tablet?. Para aquellos padres que piensan que el darles un aparato electrónico es la solución, les tengo una simple sugerencia: ¡dejen de hacerlo inmediatamente!.

Un grupo de investigadores han hecho un estudio sobre esta acción y han determinado que sin darse cuenta los padres están afectando gravemente el desarrollo de personalidad de sus hijos.

Ser padres no será fácil pero sería bueno practicar más la paternidad y estrechar lazos con ellos, no alejarlos con esas acciones que a la larga con su práctica podría causar un daño irreversible en ellos.

Desafortunadamente, cada vez son más los padres que recurren a esta ¨solución¨ cuando ya no saben qué hacer con la actitud de sus hijos. Fácilmente se rinden y no optan por la opción de tratar de tranquilizarlos, hablar con ellos o consolarlos, simplemente se inclinan por la ¨salida fácil¨. Sin embargo ignoran que este acto de rendición sólo traerá consecuencias que no están visualizando hoy.

JAMA Pediatrics reveló un estudio en donde se centraban en este tema, relata que lo más habitual para los papás es relajar o calmar a los pequeños usando el televisor, un celular, computadoras o tablets y todo se deduce a que en realidad tienen muy poco control sobre ellos y no saben de qué manera lidiar con el temperamento energético de éstos.

La doctora de la Universidad de Boston y autora de dicho estudio, reveló haber advertido muchas veces a los padres que esta acción está mal, porque además de truncar el desarrollo de la personalidad, también están afectando el desarrollo del lenguaje, ya que el niño pasa más tiempo jugando con aparatos que interactuando con personas.

Hay personas que contrastan esta versión diciendo que el uso de smartphones y tablets ayuda a los niños a hablar y mejorar su vocabulario, sin embargo, Radesky contratacó argumentando lo siguiente: ¨si estos dispositivos se convierten en un método habitual para calmar y distraer a los niños, ¿ellos serán capaces de desarrollar sus propios mecanismos de autorregulación?¨ definitivamente el querer ¨distraer¨ a los niños que se aburren o lloran con un aparato, les impide poder generar su propia forma personal de entretenimiento.

No obstante y pese a contradicciones, la doctora Radesky señaló que el abuso de estos dispositivos durante la infancia, podrían interferir con su desarrollo de la empatía, sus habilidades sociales y de resolver los problemas, que generalmente se obtienen de la exploración, los juegos no estructurados y la interacción con amigos.

Así podemos determinar que el dar un aparato electrónico a nuestros hijos para tranquilizarlos, definitivamente no es la mejor opción, el que se tranquilicen depende de ti y de sus capacidades. La mejor opción es tratar de calmarlos a través de las palabras, escucharlos y atenderlos, ya que estos a su vez mejorarán sus ansiedades y aprenderán a controlarse poco a poco. Tal vez tomará tiempo, pero ningún camino es fácil cuando realmente vale la pena.

Y tú, ¿cómo calmas a tus hijos?

Adriana – Trump-Clinton: ¿por qué se equivocaron tanto las encuestas?

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¿Qué significa esa tremenda equivocación para el marketing? El hecho es que una gran cantidad de encuestadores se equivocaron feo. Jack Neff dice en Advertising Age que deberían estar avergonzados.

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Las firmas de investigación participan en las elecciones para exhibir sus servicios ante los anunciantes. Con la sorpresa que Trump dio a todas, ha comenzado un proceso de autoanálisis para ver cómo fue que pudieron equivocarse tanto.

Pero la otra parte de la vergüenza, dice Neff, corresponde a los que votaron a Trump, muchos de ellos incapaces de confesar a un ser humano del otro lado de la línea telefónica que planeaban votar al empresario. Ese fue un fenómeno que comenzó a percibir Trafalgar Group, una pequeña encuestadora de Atlanta durante las primarias republicanas. Y entonces desarrolló un sistema para contrarrestar el efecto. Comenzó a preguntar a la gente no por quién pensaban votar sino por quién pensaban que votarían sus vecinos. Y entonces el porcentaje de votos para Trump dio más alto que el anterior.

Usando esa metodología Trafalgar fue una de las encuestadoras que más se acercó a los resultados finales del último martes.

Raghavan Mayur, presidente de TechnoMetrica Market Intelligence, que maneja la encuesta Investor/Business Daily Tipp que es la que más se acercó a los resultados del voto popular en las últimas tres elecciones, no compra la teoría del «votante silencioso». Su última encuesta dio a Hillary Clinton adelante con 1% de los votos en una contienda cabeza a cabeza, que resultó ser la más cercana a los resultados reales en la votación nacional.

Mayur tiene otra explicación para fundamentar las equivocaciones, y es una que tiene consecuencias directas para los anunciantes: mala calidad de los datos. «El mejor análisis del mundo no va a compensar datos de mala calidad. «Todo el mundo quiere una investigación bien hecha, pero todo el mundo quiere también una investigación que no cueste mucho dinero. Y obtienen lo que pagan».

MetroMetrica hace solo investigaciones telefónicas con personas, no con preguntas grabadas, dos tercios a teléfonos celulares y un tercio a teléfonos de línea. Y cuando la encuesta es para una elección presidencial el control de calidad es extremo.

Adriana – Quiénes sufrirán con la economía de Trump

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No solo los estadounidenses tienen motivos para preocuparse por el futuro rumbo económico del electo Presidente. Los daños pueden ser importantes también en el exterior. Incluso algunos en la Argentina.

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Los memoriosos recuerdan una circunstancia que podría resultar parecida. Cuando en 1971, el entonces Presidente Richard Nixon decretó el final del «patrón oro», la piedra angular sobre la que se basaba el sistema financiero mundial. De un día para otro, el dólar dejó de contar con el respaldo oro como hasta entonces. Se convirtió en la divisa internacional «de facto» con el único respaldo de la Reserva Federal. Un trago amargo para los países europeos, latinoamericanos y de otras latitudes del planeta.

Lo poco que se sabe de la futura política económica es que avanzará sobre dos carriles. Uno, proteccionismo comercial con alza en los aranceles de ingreso de bienes y servicios (aunque la Organización Mundial del Comercio quede herida de muerte). El otro, estimular la demanda interna a como dé lugar.

Recortes impositivos se implementarían para persuadir a las grandes corporaciones a repatriar montañas de dinero que tienen colocadas en distintas plazas financieras mundiales. Los estímulos a la demanda se traducirán en mayor déficit fiscal y en más alta inflación.

En el caso de la Argentina, hay dos inquietudes sobre el futuro desarrollo de los acontecimientos. La primera, temor ante el proteccionismo comercial que puede obligar a buscar nuevos productos para algunas de nuestras exportaciones. La segunda, el encarecimiento de las tasas de interés que tornará más oneroso endeudarse.

En Europa, hay malos presagios. Ninguna chance de avanzar con el Tratado Transatlántico impulsado por Obama, fricciones seguras por medidas proteccionistas y presión para que las empresas estadounidenses procedan a repatriar ganancias y capitales.

Pero nadie con la zozobra de México. El solo anuncio de la victoria de Trump derrumbó al peso y presagia que el Banco Central eleve de modo significativo las tasas de interés, complicando más el ya problemático escenario interno.

Pero lo decisivo es qué pasará con el NAFTA, el acuerdo comercial de libre comercio que regula el comercio bilateral de US$ 580 mil millones anuales. Un acuerdo histórico, que sentó precedente en todo el mundo, y cuya misma existencia puede estar ahora amenazada.

En cuanto al Asia, no habrá tal vez tanta tensión en lo económico (aunque hay que olvidarse de un Tratado Comercial Transpacífico), pero sí en temas de defensa, en el plano militar. Japón y Corea del Sur, especialmente, están pensando que deberán tener armamento atómico en el nuevo escenario.

Adriana – Que nadie te diga quién eres…

Merce Roura
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Ya basta de aceptar chantajes.

Nos encoge, nos deprime, nos arruga. No tiene sentido.

A menudo, estamos tan acostumbrados a aceptarlos que ni tan siquiera nos damos cuenta de que nos chantajean. Los llevamos incrustados, incorporados a nosotros y aceptamos los pensamientos ajenos como si fueran propios. Entramos en su lógica y la convertimos en propia.

Aceptamos algo que nos duele, nos escuece, nos denigra… Y lo hacemos porque si no, sabemos que esa persona no nos dará aquello que queremos, que creemos que necesitamos. Entramos en el juego y nos columpiamos en él. Dejamos que nos tenga sujetos, ahogados, asfixiados y pendientes… Dejamos que nos ate por algo que pensamos que nos pertenece, para evitar que se enfade, para que no nos recuerde lo infames que somos y lo poco que nos queremos a nosotros mismos. Le dejamos hacer porque tememos enfrentarnos a él y encontrarnos con nosotros mismos…

Nos acostumbramos a no preguntarnos si realmente merece la pena… La respuesta es nunca, porque no hay nada que valga la pena para que nos quedemos atados al sufrimiento.

Nada que te ate ahora, te liberará mañana. ¿Sabes por qué? porque mañana ya serás esclavo porque creerás que lo eres, porque habrás cedido tu voluntad. En tu mente, te habrás encogido y recortado los sueños, te habrás resignado a no ser, a no sentir, a no intentar. Lo que hoy te hace daño, no te conviene. Lo que te hace sufrir en el presente, no te hará feliz en el futuro…

Cedemos libertad al chantajista a cambio de facilidad, de comodidad y por qué no, de ingenuidad, ya que hemos reducido tanto nuestro mundo que llegamos a pensar que eso que nos da él o ella no lo podemos conseguir por nosotros mismos…La vida está llena de oportunidades que no se ven desde una jaula con barrotes gruesos…
Si es un regalo, es a cambio de nada.
Si no lo es, el intercambio debe ser justo y nunca indigno.

Y no, no vale la pena, porque al aceptarlo, se te escapa la vida.

Muchas veces no sabemos decir no a un chantaje emocional porque hemos estado sometidos a él sin tregua desde siempre. Porque hemos crecido en él y no hemos conocido nada más… Como haber nacido en una cueva oscura y pensar que ese pequeño espacio es el mundo entero…

Hay quien nos chantajea por amor y quien lo hace por miedo. Quien nos quiere encadenar para que no corramos peligros reales o ficticios y quien nos quiere apagar para que no brillemos… En ambos casos, nos someten a su forma de ver la vida, nos recortan como seres humanos porque no nos dejan crecer y nos hacen creer que no existe alternativa. Y eso puede significar que, puesto que no hemos conocido nada más, corramos el alto riesgo de repetir ese comportamiento e ir por la vida recortando a otros. Haciendo que sus vidas sean minúsculas, que se acostumbren también ellos a ver la vida a través de un cristal opaco, a pasar por un embudo cada vez que sueñan algo… A tamizar sus sueños por un embudo como hacemos nosotros porque hemos aprendido que sin sufrir o perder algo no podemos aspirar a nada… Porque nos creemos que hay cosas que no merecemos si previamente no nos rebajamos a aceptar algo que no deseamos…Un precio demasiado alto por no ser capaces de arriesgar un poco, ¿verdad?

Los chantajistas emocionales precisamente nos piden que nos encerremos, que nos aferremos a la rutina de una relación tóxica pero conocida, porque más allá la incertidumbre es insoportable.

La única forma de no ceder al chantaje es disponerse a pasar un poco de frío. Enfrentarse al miedo, a una soledad necesaria, a la incomodidad de no saber qué pasará…Enfrentarse a uno mismo y aceptar que sabrás cómo hacerlo sin esa ayuda envenenada o sin esa influencia que te castiga. Apostar por ti y por tu fuerza, por tu capacidad.

Ceder al chantaje es mirarse al espejo y decirse a uno mismo que nunca podrá, que nunca sabrá ir más allá… Que no merece lo que desea si no acepta un castigo previo, una rebaja de sus expectativas…

Si lo aceptamos, nos convertimos en fantasmas. Asumimos que no hay más remedio que vivir en una caja cada día más pequeña y asfixiante… Reducimos nuestras posibilidades de crecer y explorar…Arrastramos una culpa que no existe.
¿Vale la pena? Esa es la pregunta… La respuesta casi siempre es no, nunca. Nada que nos puedan ofrecer a cambio de la dignidad nos conviene.

Ya sé que hay situaciones límite en la vida en las que nos aferramos a lo que sea para sobrevivir, para que a los nuestros no les falte lo básico… Incluso entonces, merecemos lo mejor, aún más si cabe, porque siempre somos personas dignas.

Insisto… ¿Vale la pena? Ser capaz de hacerse la pregunta ya es un triunfo, porque significa tener conciencia de lo que sucede, significa querer ser libre, significa tocar con las manos esa dignidad.

¿Por qué lo aceptas? la respuesta a esta pregunta nos indica que debemos cambiar si no queremos seguir con la situación… Piénsalo, ¿Por qué lo aceptas si no lo mereces? Tal vez, no nos guste enfrentarnos a ello, pero resulta indispensable para poner fin al sufrimiento y avanzar. El que consigue empezar a cuestionarse lo que pensaba que era un dogma, está más cerca de su conciencia. Sea cual sea la respuesta.

¿Por qué? reflexiona y hurga en ti lo suficiente como para que la respuesta, aunque duela mucho, te sirva de algo. Cambia el enfoque, mira qué esperas conseguir de verdad cediendo a ese chantaje y descubre por qué crees que vendrá de otra persona y no puedes encontrarlo en ti mismo… ¿Te ha pasado otras veces? ¿te has acostumbrado a vivir ese tipo de situaciones porque evitas algo? ¿qué pasaría si dices que no? ¿cargas con alguna culpa que te impida soltarte y seguir tu camino? ¿qué es lo que realmente te asusta?

Lo bueno nunca es a cambio de sufrimiento… Lo dulce no se mezcla con veneno… La felicidad no conlleva castigo ni culpa. No vale la pena…

No regales el timón de tu vida, sé responsable de ella, trabaja para que sea tan maravillosa como mereces.

No sólo puedes salir de ese círculo vicioso, sino que además cuando lo consigas, saldrás de ahí más sabio, más fuerte, más elástico y mejorado… Sin carga ni remordimiento… Te encontrarás más cerca de ti y te conocerás mejor. Sabrás que puedes porque lo habrás hecho. Te darás cuenta de que nadie está por encima de ti, ni puede dirigir tu vida si no le das ese poder. No sueltes las riendas, no le des a nadie tus códigos para que apriete tus botones cuando quiera, no cedas el protagonismo de tu vida, no entregues tu voluntad, no cargues ninguna culpa, no contemples tu existencia con ojos ajenos…

Reenfoca tu vida. Abre las ventanas para que entre la luz… Sal del rincón y encuentra tu centro. Deja de ser la presa, sal de la telaraña y vuela…

Tienes mucho poder, pero aún no lo notas, no lo ejerces, no lo sueñas. Puedes dar el vuelco a todo lo que te pasa con la intención y el empeño, puedes zarandear tu vida con sólo cerrar esa puerta y amarte…

Quédate a solas contigo y descubre qué te mantiene atado.

Cuando te ames de verdad, nadie te pondrá cadenas… Cuando aceptes la incertidumbre de la responsabilidad, llevarás las riendas.

No te mereces pagar ningún peaje por ser tú. Eres demasiado grande para vivir en una cueva… Brillas demasiado para apagar tu luz…

Vivir no duele siempre…

Decide tú. Que nadie te diga quién eres ni qué sientes… Empieza a volar y sé sincero contigo, porque si no, te estás chantajeando a ti mismo.

Adriana – APRENDER DE LAS EXPERIENCIAS EN EL DESARROLLO PERSONAL

Francisco De Sales
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En mi opinión, y esta es una opinión que me ha costado mucho tiempo consolidar debido a mi mente que es muy racional, todas las cosas suceden por algún motivo y todas las cosas –todas- tienen una lección que aportarnos.

Ya sé que para quien está muy convencido de ello, y desde siempre, esta afirmación no tiene importancia. “Ya lo sabía”, dirán unos. “Por supuesto”, dirán otros.

Claro. Podemos aprender de un libro, del anuncio de un refresco, de una mirada y de una emoción, pero… ¿Qué hacemos con ese aprendizaje?

Lo primero: se requiere intención, atención, perspicacia, y voluntad. Y si no se hace de este modo, es inútil. La vida pasará ante nuestros ojos y las cosas ocurrirán ante nosotros con la misma impunidad e invisibilidad que lo hacen en la mayoría de las ocasiones.

Por experiencia propia puedo afirmar que el Camino del Desarrollo Personal no tiene fin. Y esta afirmación, lejos de invitar a la decepción o a la rendición, ha de convertirse en un aliciente y una alegría, porque eso significa que siempre podemos estar aprendiendo y desarrollándonos.

Nuestras posibilidades de mejoramiento no tienen límites. Aleluya.

Si hubiera un límite estaríamos acotados, confinados entre un principio y un fin, y eso no es bueno porque quiere decir que seríamos limitados, que solamente podríamos desarrollarnos hasta cierto punto y nada más.

Pero nuestras posibilidades de aprendizaje no encuentran límite, a cada instante podemos seguir creciendo. Cada vez podemos ser mejores. Cada día podemos dar una serie de pasos que nos acerquen más a nosotros mismos, que desarrollen nuestras cualidades, que domestiquen nuestros defectos.

Nuestra grandeza no tiene fronteras. Y esto es maravilloso.

Esto invita a vivir cada uno de los instantes y cada una de las experiencias o circunstancias -como escribí anteriormente-, con intención, con atención, con perspicacia y con voluntad.

Cuando nos sucede algo que nos aporta un resultado que sea o que aparente ser un error, o que está mal –si es que el “error” y el “mal” existieran-, no es momento de enfadarse y enzarzarse en una retahíla de auto-reproches y lamentos -si acaso y como máximo, un minuto y nada más-, sino que es momento de serenarse, poner la cordura a trabajar, desapegarse de lo que haya sucedido, no perder el tiempo en buscar culpables, y centrarse en extraer esa lección. Cada uno a su modo.

En estos casos está bien preguntarse POR QUÉ y PARA QUÉ. Si somos capaces de dar respuestas vamos bien. Significa que estamos aprendiendo.

Las respuestas verdaderas que vayamos encontrando las tenemos que ir incorporando y las tenemos que tener presentes cuando vuelva a suceder una situación igual o similar. Y no tienen que ser, precisamente, respuestas grandilocuentes construidas con palabras pomposas, sino que una emoción o un sentimiento indescriptibles pueden ser la confirmación de que en nuestro interior ha sido aceptada como correcta.

Si lo único que hacemos ante el descubrimiento de un “error” o de algo que está “mal” es quedarnos en el lamento, en la queja, en el hundimiento, magnificándolo y haciendo de ello una tragedia de la que es imposible recuperarse, y además eso nos sirve para confirmar esa teoría que nos ronda de que no valemos, somos torpes, no aprendemos, todo lo hacemos mal… pues en ese caso estamos desaprovechando una lección que nos sería conveniente aprender.

Y el destino, o Dios, o el Maestro Interior, o quien sea, que es más listo que nosotros y sabe que esa experiencia y su correspondiente aprendizaje son necesarios para nosotros, hará que se nos repita una y otra vez hasta que aprendamos la lección. Puedo asegurar que es así como funciona.

Así que es mejor colaborar con nosotros mismos. Ya que tenemos que aprender, mientras antes mejor. Y que no sea necesario repetir lo que no nos gusta.

Casi me atrevo a decir que deberíamos alegrarnos cada vez que nos encontráramos con una situación dura, porque así aprenderemos.

Te diré, eso sí, que existe la opción de aprender por las buenas y sin sufrimiento: viviendo con intención, con atención, con perspicacia y con voluntad.

Pero, como siempre, tú decides.

Te dejo con tus reflexiones…

Adriana – Aprender a olvidar

Francisco De Sales
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En mi opinión, hay muchas cosas que por nuestro propio bien -por nuestra tranquilidad personal y emocional- sería muy conveniente olvidar deshaciéndonos de ellas urgentemente una vez extraída la lección implícita que todas las cosas que nos suceden traen para nosotros.

Olvidarlas, borrar hasta la última huella de su paso por nuestra vida, deshacernos de su influencia, liberarla y liberarnos.

Ya habrás escuchado esta frase: “NOS RESULTARÍA MUCHO MÁS FÁCIL OLVIDAR LAS COSAS DESAGRADABLES SI NO INSISTIÉRAMOS TANTO EN RECORDARLAS”.

En muchas ocasiones es como si nos repitiéramos machaconamente “Que no se me olvide que lo tengo que olvidar”. Un contrasentido. Pero así de torpes somos en demasiadas ocasiones, unos absurdos teóricos que saben la regla que tienen que aplicar pero no la aplican. Una gran torpeza por nuestra parte.

He escuchado a algunas personas decir que persisten en no querer olvidar una cosa porque quieren tenerla presente para no volver a repetirla. Esto estaría muy bien si se quedasen sólo con la foto del hecho histórico, solamente con lo que pasó, pero en cambio –en mal cambio- mantienen el hecho y además todo lo negativo que aportó ese hecho. No se quitan la espina para recordar cuánto duele una espina clavada. Absurdo también.

Deberíamos confiar en que somos lo suficientemente inteligentes como para darnos cuenta de que algo que nos hizo mal –o algo que hicimos mal-, no necesita seguir martirizándonos, sino que con saberlo y haberlo aprehendido dentro ya es suficiente.

Recrearnos masoquistamente en el mal no aporta nada que sea bueno o beneficioso y en cambio –también en mal cambio- nos ata a una sensación dolorosa de ser víctimas o culpables, cuando no somos ni una cosa ni otra sino simples actores de un papel en el mundo.

Olvidar es sano y libera, porque nos exime del peso del asunto.

Olvidar no es de cobardes, sino de sensatos.

Mantenerse en el dolor –sea el que sea- es una autoagresión y una injusticia.

Aprender a olvidar es aprender a liberarse, es aceptar que uno es humano –y eso le da derecho a equivocarse-, y que trata con otros humanos -que también tienen derecho a equivocarse- ,y que las cosas no siempre suceden como uno quisiera y que los otros no siempre se comportan como sería deseable, y liberarse es comprender que la vida está compuesta por momentos buenos –que conviene multiplicar y disfrutarlos todo cuanto se pueda- y momentos menos agradables -que hay que pasar y dejar que vayan al olvido-.

¿Cómo se hace para olvidar?

DESAPEGÁNDOSE DEL ASUNTO.

DANDO PERMISO PARA QUE SE VAYA, DICIÉNDOLE QUE YA SE APRENDIÓ LO QUE HABÍA QUE APRENDER.

ANALIZÁNDOLO OBJETIVAMENTE.

DESDRAMATIZANDO LOS SUCESOS.

COMPRENDIENDO Y ACEPTANDO.

NO INSISTIENDO EN EL RECUERDO.

RECONOCIENDO QUE ERA SIMPLEMENTE UNA EXPERIENCIA.

NO IMPLICÁNDOSE MÁS DE LO NECESARIO.

CAMBIANDO EL PENSAMIENTO POR OTRO CUANDO SE PRESENTE.

Que cada uno utilice el método o los métodos que considere adecuado o adecuados a su caso. Y que añada los que les sean útiles. Cada uno se conoce –o se debería conocer- y sabe qué es lo que mejor le puede funcionar.

Por cierto, hemos hablado de olvidar lo malo, pero lo bueno, si no causa dolor su ausencia, está bien mantenerlo sin olvidarlo.

Te dejo con tus reflexiones…

Adriana – El ruido en nuestra cabeza

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Mantenemos un diálogo casi perpetuo con nosotros mismos en forma de voz, o voces, en nuestras cabezas. Poca gente lo admite porque poca gente es siquiera consciente de este incesante parloteo y, por tanto, rara vez son conscientes de sus consecuencias.

Cada día nos decimos miles de frases en nuestras cabezas, y lo peor de todo es que no son generalmente palabras amables. Son pensamientos muy poco útiles y repetitivos. El 90% de lo que te dirás hoy es idéntico a lo que te dijiste ayer.

El pensamiento compulsivo y la adicción a las emociones que genera es una de las mayores lacras de la humanidad, y la fuente de la mayor parte de sus males.

Te recomiendo que seas consciente de tus voces internas, de todo aquello que TE dices, muchas veces sin siquiera darte cuenta, y que reflexiones sobre las emociones que ello genera en ti mismo. Reflexiona sobre cómo afecta lo que haces, lo que dices, la manera en que te relacionas con otros y tu percepción sobre todo lo que te rodea. Andar con una radio encendida en tu interior todos los días puede distorsionar enormemente tu experiencia de la vida, especialmente si esa radio emite en determinados canales.

Javier Malonda.

Frases & Citas

“Haz un alto en tu interior en este mismo momento: cuando te detienes por dentro, psicológicamente, tu mente se apacigua, se clarifica. Sólo entonces consigues VER realmente.” BRUCE LEE.

“Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.” ROBERT FRIPP.

“No es la carga lo que te destruye, sino la forma en la que la llevas.” LENA HORNE.

“Recuerda: no eres la charla que oyes en tu cabeza. Eres el testigo que oye esa charla.” BILL HARVEY
.
“El parloteo y el desasosiego sólo pueden terminar cuando la agitación de la mente es comprendida.” CARL GUSTAV JUNG.

“Las grandes elevaciones del alma no son posibles sino en la soledad y en el silencio.” ARTURO GRAF.

“Ninguna crítica me duele más que la que resuena con mi propia condenación.” HUGH PRATHER.

“El río debe estar en calma de manera que pueda reflejar la luna llena.” THICH NAHT HANH.

“A donde quiera que vayamos llevemos con nosotros la quietud. De esa manera, el movimiento caótico que nos rodea jamás nos ocultará la puerta de acceso al manantial de creatividad, al campo de la potencialidad pura, al pensar, al sosiego.” DEEPAK CHOPRA.

“Si la gente nos oyera los pensamientos pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.” JACINTO BENAVENTE.

“El autoconocimiento es el final del sufrimiento.” JIDDU KRISHNAMURTI.

“Un hombre no trata de verse en el agua que corre sino en el agua tranquila; porque solo lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros.” CONFUCIO.

“Cuando hay muchísimo ruido y uno se halla en silencio, está solo.” JIDDU KRISHNAMURTI.

“No hay nada malo ni bueno en sí mismo, es nuestro pensamiento quien lo transforma.” HAMLET.

“La costumbre de ver el buen lado de cada cosa vale una fortuna. Todas las cosas tienen un lado bueno y otro malo y si sólo consideramos lo malo, nos parecerá que estamos en un mundo insoportable.” NOEL CLARASÓ.

“La mejor forma de saber que es lo que hay en tu corazón es escuchar la manera en como te expresas.” ANÓNIMO.

“La paz viene de dentro, no la busques fuera.” BUDA.

“En ningún parte puede hallar el hombre un retiro tan apacible y tranquilo como en la intimidad de su alma.” MARCO AURELIO.

“No hay desdicha mayor que esperar la desdicha.” PEDRO CALDERON de la BARCA.

“Qué triste es escuchar a alguien que no se escucha a sí mismo.” NOËL COWARD.

“La causa principal de infelicidad no es nunca la situación en la que te encuentras, sino lo que piensas acerca de ella.” ECKHART TOLLE.

Adriana – EL GOCE INMENSO DE REIR

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«¿Reír? ¿Acaso nos preocupamos alguna vez por reir? Quiero decir reír de veras, más allá de la broma, de la burla, de ridículo. Reír, goce inmenso y delicioso, todo goce…
Yo le decía a mi hermana, o ella me decía, ven, ¿jugamos a reír? Nos acostábamos una junto a la otra en la cama y empezábamos. Para hacer como que hacíamos, por supuesto. Risas forzadas. Risas ridículas. Risas tan ridículas que nos hacían reir. Entonces venía, sí, la verdadera risa, la risa entera a arrastrarnos en su rompiente inmensa. Risas estalladas, proseguidas, atropelladas, desencadenadas, risas magníficas, suntuosas y locas…y reíamos al infinito de la risa de nuestas risas… Oh risa, risa del goce, goce de la risa; reír es vivir tan profundamente».
Este texto según el autor es un manifiesto místico de la alegría..

«El libro de la risa y el olvido» de Milan Kundera

Trate de reír
Su sentido del humor puede ser un amigo inesperado en una época de crisis.

La risa puede ser uno de los mejores remedios. Físicamente la risa produce tantos beneficios como el ejercicio. La risa se acompaña por un aumento del ritmo respiratorio, del ritmo cardíaco y de la temperatura de la piel en las partes periféricas del cuerpo.

La risa aumenta también la actividad, el tono y el metabolismo de los músculos del cuerpo. El psiquiatra Williams Fry, de la Universidad de Standford, nota que la presión sanguínea se eleva inicialmente durante la risa, y luego cae por debajo del nivel normal durante uno o dos segundos. Los estudios indican que el nivel de endorfinas que libera el cerebro aumenta durante la risa y esta puede ser la causa del bienestar físico que siente la gente cuando ríe. También se ha encontrado que al reír hay un proceso de relajación general de los músculos del cuerpo que no están directamente involucrados en el proceso de la risa, y eso conduce a la supresión de la tensión.

La capacidad para reír en algún momento de su malestar puede ser el signo de que usted está empezando a tener nuevas perspectivas, nuevas percepciones, que lo guiarán por el camino hacia la curación.
Además del hecho de que la risa es buena para el organismo.

Adriana – Fluir con nuestro cuerpo

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¿En cuántas ocasiones hemos evitado la respuesta natural del cuerpo?

Nuestro cuerpo reacciona con impulsos naturales a determinadas necesidades internas, como toser, estornudar, llorar o dormir. Sin embargo, no siempre permitimos que se produzca. En ocasiones porque no tenemos tiempo, porque no es el momento, o por razones sociales. En definitiva, evitamos de forma casi inconsciente escuchar los impulsos del cuerpo.

¿Sabemos lo que eso significa?

La Medicina Tradicional Tibetana considera que hay 13 impulsos naturales del cuerpo para los hombres y 12 para las mujeres, a los que debemos escuchar y responder de forma fluida. En caso contrario, producen en el cuerpo reacciones adversas que pueden dar lugar a desórdenes y, en todo caso, a bloqueos de la energía viento y, con ello, al funcionamiento general del sistema.

1.Suprimir la sensación de hambre

La supresión habitual de esta sensación por medio de hacer ayuno o evitar comer cuando se tiene hambre, puede dar lugar a malestar general, mareos, demacración y anorexia.

2.Suprimir la sensación de sed

Evitar beber cuando se tiene sed, o posponer el momento, puede conllevar sequedad en la boca, mareo, desmayos y problemas de corazón.

3. Suprimir el vómito

Cuando contenemos el vómito se puede producir náusea, disnea, anemia, picores, urticaria, problemas de piel y ojos, tos y fiebre.

4. Suprimir los estornudos

Contener los estornudos provoca fundamentalmente problemas de atención, claridad en la percepción, dolores de cabeza, tortícolis y parálisis facial.

5. Suprimir los bostezos

La supresión de los bostezos da lugar a los mismos problemas que la contención de los estornudos, es decir, problemas de atención, claridad en la percepción, dolores de cabeza, tortícolis y parálisis facial.

6. Suprimir la inspiración profunda

La necesidad de tomar aire intensamente no debe suprimirse, su contención puede acarrear desmayos y problemas de corazón.

7. Suprimir la sensaciónd de sueño

El evitar dormir cuando se tiene sueño puede causar bostezos, pereza, dolor de cabeza y sensación de cabeza pesada, cansancio de ojos y problemas digestión.

8. Suprimir la tos

Cuando se fuerza no toser, se provoca en el cuerpo una necesidad aún mayor de generar más tos. Puede además provocar la aparición de disnea, hipo, demacración, problemas de corazón y anorexia.

9. Suprimir el llanto

La supresión de la necesidad de llanto puede inducir problemas de corazón, de cabeza, generar frío en el cuerpo, mareos y anorexia.

10. Suprimir la expulsión de aire

Cuando contenemos la expulsión de flatulencias se genera un movimiento interno que empuja el aire hacia arriba pudiendo dar lugar a problemas de colon, estreñimiento, problemas digestivos, problemas en la vista o de corazón.

11. Supresión de la necesidad de evacuar

Las heces deben eliminarse siempre que se sienta la necesidad, suprimir este impulso natural puede acarrear problemas de cabeza, dolor de piernas y acumulación de frío.

12. Supresión de la necesidad de orinar

Cuando se siente el impulso de orinar no debe contenerse. Su supresión puede dar lugar a generar piedras, dolores de vejiga y dolores en la región genital.

13. Supresión de la eyaculación seminal

La contención de la eyaculación puede provocar eyaculaciones excesivas de semen, dolores en el pene, retención de orina, cálculos renales e impotencia.

De la misma forma que suprimir estos impulsos implica la aparición de un problema de salud, forzar cualquiera de esas actividades de naturales conlleva, igualmente, el germen de un desequilibrio.

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En el día a día debemos ser capaces de fluir naturalmente con el cuerpo, y ser conscientes de sus necesidades.

Adriana – Los cambios ocurren cuando decidimos hacer lo que no solemos hacer

Psicología/Jennifer Delgado
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Es probable que en más de una ocasión te hayas propuesto cambiar. Cambiar tu estilo de vida, cambiar esos pensamientos que te hacen sentir mal, cambiar tu forma de relacionarte con la gente… Sin embargo, también es probable que después de un breve período «de prueba» hayas dado marcha atrás recuperando esos viejos hábitos, lo cual suele generar una gran frustración. ¿Qué ha sucedido?

En realidad, somos seres de hábitos. No es culpa nuestra, estamos programados así. Nuestro cerebro es un ahorrador de recursos nato, quiere hacer lo máximo posible con el menor esfuerzo. De hecho, ni siquiera se trata de algo negativo, los hábitos nos permiten ahorrar tiempo y energía, que podemos destinar a cosas más importantes. Sin embargo, el problema comienza cuando nos convertimos en víctimas de esos hábitos y formas de pensar, cuando no le dejamos espacio al cambio. Entonces funcionamos en piloto automático y comenzamos a morir lentamente.

¿Cómo funcionan nuestras dos mentes?

No tenemos uno, sino dos cerebros que trabajan de manera concertada a través de un cableado neuronal ascendente y descendente. Existe un cerebro subcortical, que es más primitivo y que usa la vía ascendente para comunicarse con el neocórtex, que forma el estrato más elevado del cerebro y está vinculado a la toma de decisiones conscientes, el pensamiento y el autocontrol emocional. Ese cerebro usa la vía descendente para comunicarse con la zona subcortical.

Por eso, es como si existiesen dos mentes funcionando al unísono. La mente subcortical siempre está en funcionamiento, es más rápida, involuntaria y automática. Está motivada por impulsos y emociones, encargándose de nuestras rutinas habituales y de guiar nuestras acciones cuando debemos tomar una decisión en cuestión de milisegundos.

El neocórtex es más lento ya que funciona de manera voluntaria. Su tarea es la de movilizar las rutinas, acallar los impulsos emocionales, aprender nuevos modelos, esbozar planes y tomar decisiones en las que hemos sopesado, más o menos, los pros y los contras de las diferentes alternativas.

Lo interesante es que cada vez que tenemos que aprender algo nuevo, el neocórtex se activa. Sin embargo, a medida que vamos dominando la técnica, por una mera cuestión de economía energética, la balanza comienza a inclinarse hacia la parte descendente. Así, cuanto más ejercitamos cierta rutina, más se desconectará el neocórtex y más se activará la zona subcortical.

El cerebro funciona de esta manera para ahorrar energía. Con esa distribución de las tareas el cerebro intenta obtener, con el mínimo esfuerzo, el máximo resultado. Por supuesto, no es algo negativo, al contrario, de esta forma el resto de nuestros recursos cognitivos se liberan.

De hecho, el sistema automático funciona la mayor parte del tiempo bastante bien, pero también tiene ciertas “debilidades”. Nuestras emociones y motivaciones provocan sesgos y desajustes de los que no solemos darnos cuenta. Por tanto, si de vez en cuando no activamos el neocórtex, corremos el riesgo de quedarnos estancados en esa zona de confort que ha creado nuestro cerebro.

Apostar por el cambio puede dar miedo pero es imprescindible

El cambio implica novedad, y todos los estímulos novedosos pasan primero por el tamiz de la zona subcortical. Sin embargo, cuando nuestra mente ha estado funcionando durante demasiado tiempo a base de hábitos, ese cambio genera una respuesta de alarma. La amígdala considera que es un peligro que desestabilizará el equilibrio alcanzado, por lo que enciende un bombillo rojo.

Si no somos capaces de superar esa fase, nos quedaremos paralizados, superados por el miedo. Nos quedaremos limitados a nuestra zona de confort, donde podremos sentirnos muy cómodos pero, tarde o temprano, cuando el mundo cambie, nos daremos cuenta de que somos incapaces de adaptarnos y de modificar nuestros hábitos. En ese preciso instante nuestra zona de confort se convertirá en la zona del disconfort.

Por eso, es importante no apoyarnos demasiado en nuestra zona subcortical y mantener activo nuestro neocórtex. Eso significa:

– Desarrollar la atención plena, ser más conscientes de lo que nos rodea, de nuestros hábitos y de nuestros pensamientos y emociones.

– Buscar la novedad y vivir nuevas experiencias, de manera que el cerebro subcortical no se asuste ante lo nuevo.

– Reflexionar sobre nuestros hábitos y creencias, preguntándonos si siguen siendo funcionales o si han perdido su razón de ser.

El secreto para cambiar es muy sencillo: tomar la decisión, con nuestro neocórtex, y luego implicar la zona subcortical de manera que su función se limite a mantenernos motivados. Hacerlo es más fácil cuando comprendes que esos miedos, inseguridades y resistencias en realidad provienen de la parte de tu cerebro que quiere mantenerte atado a los viejos hábitos.

Recuerda que solo cuando te atreves a hacer lo que no sueles hacer, logras resultados diferentes, a menudo extraordinarios.

Fuente:
Goleman, D. (2013) Focus. Desarrollar la atención para alcanzar la excelencia. Barcelona: Editorial Kairós.

Adriana – El científico loco de Google

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Astro Teller es el científico a cargo del laboratorio de investigación de Google. Más que hablar de qué cosas vamos a tener el futuro, dice que a él le preocupa qué problemas vamos a tener que solucionar en el futuro.

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Astro Teller

Pocas subsidiarias de Alphabet inspiran tanta curiosidad como Google X, el laboratorio de innovación de Google donde se gestan, desarrollan y prueban ideas. Allí se desarrolló el concepto del auto eléctrico, donde se experimentaron los lentes de contacto de glucosa y donde se está experimentando con drones para cosas más grandes que la entrega a domicilio.

Al frente de los 250 empleados que allí trabajan está Astro Teller, el entrepreneur experto en tecnología inteligente. Lo llaman el científico loco y se ha convertido en uno de los personajes más reconocibles de Google. Después de recibirse en ciencias de la computación y doctorarse en inteligencia artificial fundó Body Media antes de entrar a Google X.

Aunque trabaja a diario en proyectos futurísticos se niega rotundamente a predecir el futuro. Para él, X no es un laboratorio que produzca inmediatamente tecnología para usar productos comercializables, sino un lugar donde la innovación se sistemiza. Una especie de línea de ensamblaje pero para ideas. Él habla no de soluciones a producir sino de los problemas que va a haber que solucionar en el futuro, ya sea el meta-problema del cambio climático, las promesas y también amenazas de la inteligencia artificial o si la sociedad va a aceptar la nueva tecnología al mismo ritmo que avanza la innovación.

Sobre este tema dice que históricamente, los cambios en la sociedad, especialmente los que impulsó la tecnología, llevaban bastante tiempo. Hace mil años, cuando alguien descubría una nueva tecnología el tiempo que mediaba entre el invento y su difusión por el mundo era enorme. Eso daba a la sociedad varias generaciones durante las cuales la gente podía reconciliarse con la idea de que la sociedad cambiara por esa tecnología. Cien años atrás, cuando se inventó el motor a vapor, el telégrafo o el teléfono y más tarde la televisión, esas cosas se difundieron mucho más rápido entre toda la humanidad. Les llevó más o menos 10 o 20 años.

Hoy el tiempo que media entre que se introduce una tecnología y cuando logra cambiar el mundo es cada vez más corto. Ahora es entre cinco y siete años para que la nueva tecnología logre cambiar el mundo en forma profunda. Si el mundo está cambiando a una velocidad mayor de la que la sociedad necesita para acomodarse, se crea una sensación de ansiedad en la sociedad.