Archivos de la categoría RITUALES

Culturas y sacrificios humanos

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Los sacrificios de los mayas y de los aztecas asombraron y escandalizaron a los colonizadores que llegaron de otras tierras lejanas

Recreación de un antiguo sacrificio humano

Hay muchas evidencias de que en muchas sociedades antiguas se  practicó el sacrificio humano con la finalidad de apaciguar a sus dioses, asesinando a las víctimas en rituales religiosos para conseguir mejores cosechas o simplemente para que las lluvias fueran más abundantes.

Estas singulares prácticas han variado entre los diversos pueblos. Algunas culturas, como la Maya o la Azteca, fueron muy llamativas por sus matanzas rituales, y asombraron y escandalizaron a los colonizadores que llegaron desde otras lejanas tierras.

Asimismo, la cultura Celta era conocida, entre otros aspectos, por realizar sacrificios humanos en nombre de la religión, que siempre perpetraban guiados por un experimentado y respetado Druida. El ritual consistía en enterrar una espada en la espalda de un desdichado y, después, observar cómo se retorcía el individuo hasta que finalmente expiraba. Esos dramáticos espasmos se veían como  profecías que alertaban a los dioses.

En la antigua China también se efectuaron sacrificios humanos. Hubo varias dinastías  que los practicaron, pero citaremos a la Dinastía Shang. Hemos encontrado interesantes registros en los que aparecen estos rituales, con frecuencia, para adorar a los espíritus y, con la información obtenida, se ha llegado a la conclusión de que los sacrificios humanos fueron muy comunes en dicha dinastía.

Con el paso del tiempo, han ido desapareciendo estas costumbres. Quizás la influencia de otras religiones marcó el final de los sangrientos rituales. De todas formas, no se debería condenar estas culturas, ya que las prácticas fueron llevadas a cabo por las creencias y nunca por sadismo.

Aida. Dentro de un Aberrante Culto Satánico

Por todo el mundo, casos de cultos Satánicos que crecen como hongos en la humedad se dan y no son reportados. Las investigaciones solo colocan a los mandos bajos en prisión mientras los dirigentes son dejados en la impunidad por un asunto de secretismo. Tal es el caso de Annabelle Forest, quien desde pequeña fue abusada por su propia madre y por el lider del culto visible, Colin Batley, quienes recibieron 11 y 12 años de prisión. Ellos basaban su culto en el Libro de la Ley del Francmasón Grado 33 Aleister Crowley.

Descubren que los aztecas sacrificaron a sus propios ancianos, mujeres y niños durante la conquista española

http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-3417150/Did-Aztec-rulers-sacrifice-STAFF-Bones-reveals-victims-served-elite-killed-Great-Temple-Tenochtitl-n.html

Tenochtitlán, la ciudad sagrada

Desde hace décadas, las investigaciones históricas afirman que los aztecas(civilización que habitaba el actual estado de México), sacrificaban a los prisioneros de guerra españoles que capturaban durante sus enfrentamientos con los conquistadores. Sin embargo, un nuevo estudio elaborado por elInstituto Nacional de Antropología e Historia de México ha roto este mito al llegar a la conclusión de que también mataban a sus propios esclavos (entre ellos ancianos, mujeres y niños). Así lo ha demostrado el análisis de una serie de huesos hallados en en el templo de Tenochtitlán por los investigadores de esta institución. Restos fechados entre 1440 (antes de la llegada de los europeos) y 1521.
Según ha explicado el arqueólogo Alan Barrera Huerta, la conclusión a la que han logrado llegar es que aquellos esclavos que eran asesinados para congraciarse con los dioses solían ser transportados hasta allí desde regiones conquistadas por los pobladores de Tenochtitlán. «Fueron traídos directamente desde sus lugares de origen», ha explicado.
Para realizar estas afirmaciones, el equipo ha analizado una pared en la que se «colgaron» los cráneos humanos una vez que fueron amputados. Concretamente, gracias a fragmentos de hasta seis personas diferentes para llevar a cabo su estudio. En base a ellos se ha podido determinar que algunas víctimas llevaban más de seis años viviendo con sus capoters antes de su muerte. Esto -junto con las fechas en las que han sido fechados- hace imposible que sean europeos.
Desde hace tiempo se supone que los aztecas sacrificaban los prisioneros de guerra en el Templo Mayor de Tenochtitlán (ruinas en la foto), en lo que hoy es la Ciudad de México, inmediatamente después de la batalla.  Pero un nuevo estudio sugiere que también ofrecían la vida de la gente mucho más cerca de casa como sacrificios a sus dioses sedientos de sangre
Desde hace tiempo se supone que los aztecas sacrificaban los prisioneros de guerra en el Templo Mayor de Tenochtitlán (ruinas en la foto), en lo que hoy es la Ciudad de México, inmediatamente después de la batalla. Pero un nuevo estudio sugiere que también ofrecían la vida de la gente mucho más cerca de casa como sacrificios a sus dioses sedientos de sangre

Incienso para conectar con la divinidad

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Al margen del uso litúrgico en las celebraciones de la Iglesia, la sociedad actual ha devuelto la incensación a sus orígenes paganos, aplicándola en ceremonias de carácter mágico. A pesar del menor consumo de esta sustancia en los templos, su venta ha florecido en tiendas esotéricas, ya sea en estado puro o en forma de conos, varillas y papeles impregnados.

La incorruptibilidad del incienso y su virtud de hacer más agradable y perceptible el humo de la lumbre en los sacrificios, lo conectó tempranamente con el más allá. Con su incorporación, se refinaron los ritos del fuego. Para las primeras religiones, el humo que sube hacia los cielos, semejante al gesto de levantar las manos en las plegarias, era del agrado de las narices de sus dioses, predisponiéndolos en favor de las súplicas humanas. De paso, su suave aroma ahuyentaba los malos espíritus, ya que se creía que los seres perversos tenían trastocados sus gustos olfativos. Los primeros que otorgaron al incienso el privilegio de servir al culto divino fueron los egipcios, más de 1.500 años a.C. Para garantizarse un abastecimiento regular, Hatshepsut envió una expedición por la ribera del mar Rojo para traer 31 árboles del incienso, que fueron replantados en las terrazas del templo funerario de la reina. El resto del mundo árabe aceptó el nuevo rito, y con tanto entusiasmo que exigieron de los operarios del incienso una severa castidad durante su recolección. Espíritus tutelares Los israelitas adoptaron este rito de los egipcios, antes de los tiempos de Josué. Con tal fervor, que Josefo calcula en cincuenta mil los incensarios que había en el templo de Salomón. Para el pueblo judío era tan sagrado este culto, que el Éxodo recoge las precisas instrucciones dadas por Jehová a Moisés acerca de los materiales, forma y medidas que debía tener el altar para quemar el incienso, la fórmula más de su agrado y personas que debían encargarse, mañana y tarde, de la ceremonia. Los griegos empezaron a hacer ofrendas de incienso, especialmente durante la celebración de los misterios, desde el siglo VI a.C., por recomendación de Pitágoras.

«Los primeros en otorgarle el privilegio de servir al culto divino fueron los egipcios, más de 1.500 años a.C.». Se sabe que los romanos no sólo quemaban incienso en los templos y en el culto al emperador, sino que en el atrio de sus propias casas ofrecían estos aromas a sus espíritus tutelares. También quemaban incienso en los altares que levantaban junto del lecho de sus difuntos para que el humo guiase sus almas hasta el cielo. Los primeros cristianos rechazaban el uso del incienso por asociarlo a los cultos gentílicos. De hecho, fueron muchos los mártires que murieron por negarse a participar en este rito. Por ello, en tiempo de las persecuciones llamaban «incensadores» a aquellos que abandonaban la fe cristiana, como indicativo de que apostataban para volver a quemar incienso.

El incienso es una gomorresina aromática producida por árboles de la familia de las ‘burseráceas’. El árbol del incienso da, por exudación, este valioso producto. Sin embargo, los evangelistas no pudieron evitar que los cultos paganos de incensación irrumpieran en el Nuevo Testamento. Unos magos, que no reyes, ofrecieron al Niño Jesús incienso y mirra, además de oro. Eran seguidores de las doctrinas de Zoroastro y conocedores de las virtudes mágicas de ambas gomorresinas, procedentes de árboles de la misma familia. Humo purificador Cuando el paganismo inició su declive, los cristianos introdujeron el uso del incienso en el culto divino, hacia el año 370. Empezaron quemándolo en los entierros; y luego en las incensaciones del altar, de los dones, del clero y del pueblo.

El botafumeiro es uno de los símbolos más conocidos y populares de la catedral de Santiago de Compostela, Galicia. Es un enorme incensario que oscila por la nave transversal de la catedral mediante un sistema de poleas manejado por ocho hombres llamados ‘tiraboleiros’. Para poder atender su consumo interno, la Iglesia llegó a tener tierras propias para el monocultivo de este árbol. Este rito es común hoy a las Iglesias anglicana, católica y ortodoxa. Se ha asegurado que con el humo del incienso se pretendía disipar el olor corporal de los fieles, al celebrar sus cultos en lugares mal ventilados. Semejante opinión no tiene fundamento, por dejar sin significado la incensación del sacerdote o del altar, y entrar en contradicción con las místicas palabras que pronuncia el sacerdote en la bendición y cremación de incienso. Otra cosa es que, una vez incorporados los sahumerios a su liturgia, se intensificase su uso a modo de ambientador en casos especiales, como en la catedral de Santiago, con su famoso botafumeiro, desplazándose de una bóveda a otra del crucero y purificando el aire enrarecido por la aglomeración de peregrinos, que incluso pernoctaban en el templo. Por Ramos Perera.

Los Misterios Eleusinos: un enigma por resolver de la antigua Grecia

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Portada - Friné en Eleusis (1889), óleo de Henryk Siemiradzki. (Public Domain)

A día de hoy, los Misterios Eleusinos siguen constituyendo un tema basado en fuentes de información fragmentarias, dando pie a una gran controversia entre historiadores que trabajan basándose en complejas suposiciones mientras intentan desentrañar el misterio de esta antigua tradición. Los detalles completos en torno a los actos y rituales que tenían lugar durante la celebración de los misterios estaban marcados por el juramento de mantener el secreto por parte del iniciado, razón por la cual han escapado a nuestro conocimiento. En este sentido, ¿qué sabemos de estos misterios y cuáles son las especulaciones que se plantean en torno a ellos? Aunque los modernos historiadores aún discuten los diferentes aspectos relacionados con estos rituales místicos, algunas ideas generales son comúnmente aceptadas, habiendo llegado hasta nosotros gracias a testimonios escritos de los propios iniciados.
En la antigua Grecia, la ciudad de Eleusis, situada al oeste de Atenas, se convirtió en el centro religioso más importante del mundo pagano de su tiempo. Según la antigua creencia, y como se narra en el himno homérico, Deméter, diosa de la agricultura, se detuvo en Eleusis para descansar cuando viajaba en busca de su hija Perséfone, raptada por Hades. Allí, Deméter ordenó que se construyeran un templo y un altar en su honor. Tras la alegría del reencuentro de la diosa con la perdida Perséfone, Deméter dio instrucciones a las autoridades de Eleusis acerca de cómo llevar a cabo sus ritos. El culto de Eleusis, por tanto, habría sido enseñado directamente por la propia diosa Deméter.
Deméter junto a su hija Perséfone. (Public Domain)
Deméter junto a su hija Perséfone. 

FASES DEL RITUAL

Sabemos que se desarrollaban diferentes niveles de iniciación en este culto, y que existían tres categorías diferentes de conocimiento: los drómena (lo que se representaba), deiknúmena (lo que se mostraba), y logómena (lo que se explicaba). Los Misterios Eleusinos se dividían en dos partes que tenían lugar en diferentes épocas del año: los “Misterios Menores”, una iniciación preliminar que implicaba una purificación y que se celebraba en primavera en Agrae (un suburbio de Atenas), y los “Misterios Mayores” en Eleusis, que tendrían lugar en Otoño a finales de septiembre, para aquellos ya purificados en los ritos de primavera. Los participantes pasarían cierto número de días en Atenas preparándose para esta segunda parte del culto. Debemos señalar que la duración y la frecuencia de estas celebraciones continúan siendo a día de hoy objeto de encendidos debates entre algunos historiadores.
Vista del yacimiento arqueológico de Eleusis mirando al golfo de Egina. (Public Domain)
Vista del yacimiento arqueológico de Eleusis mirando al golfo de Egina. 
Una parte esencial del rito incluía el consumo de una bebida llamada ‘kykeon’ elaborada a partir de cebada y menta sacramentales. Se ha sugerido que el ‘kykeon’ podría haber contenido en su composición hongo cornezuelo, mezclado posiblemente con otros alucinógenos que de este modo habrían producido una intensa experiencia psicodélica en los iniciados, ayudándoles en su transformación. Tras beber el ‘kykeon’, los iniciados entraban en el Telesterion, un espacio que se asemejaba a un teatro subterráneo, en el que tenía lugar la fase secreta del ritual. Los historiadores creen que esta parte del rito constituía una representación simbólica de la muerte y posterior renacimiento de Perséfone.

POSIBLES SIGNIFICADOS

Se cree que el significado de estas festividades orbitaría en torno a la representación simbólica de la búsqueda de Perséfone por parte de su madre, Deméter. Una teoría bastante aceptada es que Deméter y Perséfone simbolizan la vida, la muerte e incluso la inmortalidad; que estos símbolos daban al iniciado confianza para afrontar la muerte y la promesa de la dicha en los oscuros dominios de Hades. Fuera lo que fuera lo que ocurría en el Telesterion, los que entraban en él salían a la mañana siguiente radicalmente transformados.
Según los estudios realizados por George Mylonas, la creciente popularidad de este culto condujo a la expansión del templo original de Deméter en Eleusis. En aquellos días de la antigüedad, explica Mylonas, “gente de todos los rincones del mundo civilizado, hombres, mujeres y niños, —hombres y mujeres libres y no manchados por el crimen— incluso esclavos, aspiraban a ser iniciados en sus misterios y acudían todos los años masivamente al santuario de Eleusis. No solo sencillos campesinos, sino incluso líderes políticos e intelectuales estaban ansiosos de tomar parte en los ritos.” Pero para poder participar en los Misterios Mayores, los iniciados estaban obligados a pasar primero por la fase preliminar del ritual, la purificación prescrita por Deméter.
Deméter, sentada en su trono, extiende su mano para bendecir a Metanira, arrodillada ante ella, quien le presenta como ofrenda el trigo trino, un símbolo recurrente de los misterios (Public Domain)
Deméter, sentada en su trono, extiende su mano para bendecir a Metanira, arrodillada ante ella, quien le presenta como ofrenda el trigo trino, un símbolo recurrente de los misterios 
Un famoso pasaje de Aristóteles en relación con los iniciados de los Misterios señala que aquellos individuos quedaban dignificados no tanto porque aprendieran algo nuevo (‘mathein’) sino porque sufrían o experimentaban (‘pathein’) algo relacionado con el proceso de transformación, como bien explica Nancy A. Evans. El factor determinante principal para la participación en esta poderosa experiencia era el acceso a los recursos, ya que estaba abierto a todo aquel que se encontrara libre de crímenes. Todo iniciado debía comprar cochinillos y pagar 15 dracmas al sacerdote para costear los gastos de los grandes sacrificios cívicos en los primeros y últimos días del festival. El sexo, la edad, el origen étnico y la posición social —ciudadano, meteco o esclavo— desempeñaban en Eleusis un papel diferente al de prácticamente cualquier otro tipo de experiencia de los cultos panhelénicos.

DISTINGUIDOS INICIADOS

Platón, iniciado en los misterios de Eleusis, habla de ellos en su diálogo Fedón acerca de la inmortalidad del alma, asegurando que “nuestros misterios tenían un significado muy real: aquél que fuese purificado e iniciado viviría junto a los dioses”. Joshua J. Mark apunta que Plutarco, también un iniciado, escribía al respecto que “a causa de estas devotas y sagradas promesas dadas en los misterios […] nos adherimos firmemente a la verdad incuestionable de que nuestra alma es incorruptible e inmortal”, añadiendo a continuación que “cuando un hombre muere es como aquellos que han sido iniciados en los misterios. Toda nuestra vida es una travesía por caminos tortuosos sin salida.”
Placa votiva conocida como Tablilla Ninnion en la que aparecen elementos relacionados con los Misterios Eleusinos (CC BY 2.5)
Placa votiva conocida como Tablilla Ninnion en la que aparecen elementos relacionados con los Misterios Eleusinos
Continúa Plutarco: “En el momento de abandonarla (la vida) nos asaltan el terror, el estupor, miedos estremecedores. Es entonces cuando una luz sale a nuestro encuentro, prados puros que nos reciben, canciones, danzas y santas apariciones”. Cicerón elogiaba los misterios escribiendo que “nada es más elevado que estos misterios […] no solo nos han mostrado cómo vivir con alegría, sino que nos han enseñado además cómo morir con esperanza.” En palabras de Waverly Fitzgerald, “se decía de aquellos que eran iniciados en Eleusis que no volvían a temer a la muerte, y parece que este mito confirmaba la visión cíclica de la vida que constituye el centro de la espiritualidad pagana: la muerte como parte del ciclo de la vida, y siempre seguida por un renacimiento.”

EL FIN DE LOS MISTERIOS DE ELEUSIS

Durante los siglos V a. C. y IV a. C., los Misterios Eleusinos alcanzaron rápidamente la categoría de culto mistérico más importante y con mayor afluencia de devotos del mundo de habla griega, una posición que mantuvo a lo largo de toda la antigüedad hasta que el emperador Teodosio decretó edictos contra los cultos mistéricos a finales del siglo IV d. C. Los historiadores saben positivamente que aquellos que participaban en los Misterios cambiaban para siempre a mejor, y que dejaban de temer a la muerte. Los iniciados regresaban de su peregrinación a Eleusis alegres y felices, llenos de esperanza en una vida mejor en el mundo de las sombras, pero como bien apunta Mylonas, “el mundo antiguo ha guardado muy bien su secreto, y los Misterios de Eleusis siguen sin ser desvelados.”

“Historia del Halloween”

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Halloween

La palabra “Halloween” es una contracción de la expresión inglesa “All Hallow’s Eve”. Literalmente, significa “Víspera de Todos los Santos”. Aparentemente, pues, esta celebración macabra y humorística anglosajona estaría vinculada a una fiesta solemne y considerada como de estricta observancia por la Iglesia Católica: el Primero de Noviembre, festividad de Todos los Santos. Pero esto no es del todo cierto.

¿Cuáles son los orígenes de Halloween?

El verdadero origen de esta fiesta anglosajona es milenario y de variada procedencia. Halloween tiene una raiz céltica y otra romana.

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