Aida. Por qué la conciencia no puede ser meramente un producto del cerebro.

ESTUDIANDO DE CERCA ALGUNOS FENÓMENOS COMO EL PLACEBO, LA HIPNOSIS O LA TELEPATÍA, SE INFIERE QUE LA CONCIENCIA CUENTA CON CARACTERÍSTICAS QUE NO PUEDEN EXPLICARSE SOLAMENTE A TRAVÉS DEL CEREBRO.

De manera convencional la ciencia moderna ha difundido y defendido la idea de que la conciencia es generada solamente por el cerebro y que estamos cerca de localizarla, de atraparla en su gestación, en la actividad de algún grupo especial de neuronas. Esta es la culminación de la filosofía materialista, el dogma esencial de la ciencia establecida. En este artículo haremos un comentario a la excelente revisión que hace el doctor Larry Dossey de algunas de las teorías más populares que intentan explicar la conciencia, desde la hipótesis materialista a otras hipótesis que surgen a la luz de fenómenos como la hipnosis, el placebo y los llamados eventos psi estudiados por la parapsicología.
La hipótesis materialista considera que la conciencia tiene una base material y puede ser reducida a una serie de señales en el cerebro, las cuales determinan nuestra experiencia del mundo. Un ejemplo de esta hipótesis puede encontrarse en Francis Crick, el biólogo que descubrió la doble hélice del ADN, quien consideraba que todos los fenómenos biológicos acabarían por ser explicados solamente con química y física. En su libro The Astonishing Hypothesis escribe: «Tus alegrías y tus penas, tu memoria y tu libre albedrío, son de hecho sólo el comportamiento de una vasta asamblea de células nerviosas y sus moléculas asociadas». Así todo puede reducirse a un paquete limitado de neuronas: el encandilamiento del amor, la 5a sinfonía de Beethoven, un viaje de DMT o el asombro por nuestro origen y propósito en el universo, son sola y exclusivamente la actividad aleatoria de una serie de neuronas.

La certidumbre de Crick ciertamente no es compartida por todos los científicos de renombre en el campo. Como cita oportunamente Dossey, el Nobel Eugene Wigner afirmó: «No tenemos ni la más vaga idea de cómo conectar los procesos psicoquímicos con el estado de la mente», y el también Nobel Roger Sperry dijo: «los procesos centrales del cerebro con los que la conciencia está presumiblemente asociada simplemente no son entendidos actualmente». Así, ante el misterio fundamental de la conciencia, algunos científicos buscan atrapar al fantasma de la mente en la máquina del cerebro y al hacerlo, más que seguir el canonizado método científico, recaen en un procedimiento enteramente dogmático, buscando que la realidad se ajuste a su modelo preestablecido del mundo.
Una de las formas en las que se han dividido las teorías sobre la causación de la conciencia son aquellas que consideran que ésta se genera de abajo hacia arriba (o causación ascendente) y las que creen que se genera de arriba hacia abajo (o causación descendente). La teoría ascendente indica que la conciencia es generada por la mente y de ahí se difunde a la materia; la teoría descendente sugiere que las neuronas operan de manera determinista y generan nuestra mente (y toda la personalidad asociada). En la primera son las intenciones conscientes las que determinan lo que hacemos; en la segunda, las células nerviosas de alguna manera ya «han hecho su mente» y causan todos nuestros estados mentales. «Puede ser que los neurocientíficos lo hayan entendido al revés, y la experiencia que sentimos de empatía sea la causa de que las neuronas espejo se enciendan y no al revés», dice Dossey. ¿Dónde está la jerarquía, en la entidad que aparentemente ejerce el mando, o en las células que componen esa identidad?.
La hipótesis de la causa material o descendente se mete en problemas cuando se enfrenta con cosas como la hipnosis, los efectos de las drogas psicodélicas, el placebo y el fenómeno psi. Siguiendo con el recorrido de Dossey, debemos mencionar una experiencia que tuvo cuando fue médico interno en el Valle del Río Grande en Texas. Dossey tenía un paciente afroamericano moribundo que presentaba un enigma ya que no podía determinar la causa de su estado. Un médico de más experiencia lo entrevistó y descubrió que el paciente creía que había sido embrujado por una adivinadora a la cual le debía dinero. «Convencido de su maldición, estaba cumpliendo su destino». Como último recurso, Dossey y su colega hicieron una ceremonia de desembrujamiento en la noche en el hospital. La ceremonia tuvo éxito en la mente del paciente, y al día siguiente se levantó con un apetito voraz, ya en vías de recuperarse.
La capacidad de la mente –de ideas e ilusiones– de modificar el cuerpo y la forma en la que éste procesa la realidad queda manifiesta en fenómenos como la hipnosis y el placebo. Durante la hipnosis, una persona puede llegar a producir una quemadura de segundo grado cuando se le avisa que tiene una moneda hirviendo en su brazo. El psicólogo Julian Jaynes, de Princeton, señala:
Si te digo que pruebes vinagre y te sepa como champagne, que sientas placer cuando te coloco un alfiler en el brazo, o que mires en la oscuridad y contraigas las pupilas como ante una luz imaginaria… encontrarías estas tareas difíciles por no decir imposibles de hacer… pero si antes te hipnotizo lograrías estas cosas sin ningún esfuerzo
.
Ante esto Dossey concluye que «la hipnosis permite que el cuerpo desafíe las funciones neuronales ordinarias». En el caso del placebo, algo similar ocurre, donde el poder de la sugestión detona respuestas de autosanación equivalente en sus efectos a poderosos fármacos, demostrando que lo que se puede hacer químicamente también puede hacerse de manera mental, a través de pensamientos intangibles que se vuelven tangibles posteriormente.
Dossey hace hincapié en que esta visión de la mente sobre la materia no sostiene que las neuronas o las células no tengan una función operativa, sino que considera que su nivel de operación es el de los transmisores de una señal y no de los generadores de esa señal, es decir, de correlación no de causación: «No podemos decir que las neuronas espejo causan la empatía, de la misma manera que nuestras televisiones no causan la Copa del Mundo o el Superbowl, solamente están correlacionadas con ellos». El cerebro es como la televisión que nos permite sintonizar la señal y focalizar una experiencia de la conciencia que existiría en la atmósfera. Por otro lado, esta perspectiva reconoce, en cambio, que los pensamientos, las creencias, las emociones, etc., no son sólo imaginarios sino que tienen efectos verdaderos: logran transmitir sus señales a través del cuerpo (el aparato de sintonización).
En su libro Science and Psychic Phenomena el filósofo Chris Carter cita miles de estudios en los que fenómenos de percepción extrasensorial, telepatía y precognición han apilado evidencia de ocurrir desafiando las probabilidades estadísticas de un comportamiento meramente aleatorio. Dossey nos dice que Carter considera que los fenómenos psi sí entran en conflicto con el mundo de la física clásica newtoniana, pero no con la perspectiva de la física cuántica-relativista. De su investigación Carter concluye que la conciencia se manifiesta de formas no-locales (al igual que el entrelazamiento cuántico), y por lo tanto parece no estar constreñida por el espacio-tiempo, lo cual es un importante indicativo de que la conciencia no puede ser solamente material. Explica Dossey:
Los fenómenos psi implican que la conciencia puede hacer cosas que el cerebro y las neuronas no pueden. Las implicaciones son vastas. Si la conciencia es temporalmente no-local, infinita en el tiempo, entonces es inmortal y eterna, porque una no-localidad limitada es una contradicción de términos; y si la conciencia es espacialmente no-local, es omnipresente.
Esta visión parece «sintonizar» la antigua creencia expresada por los filósofos de la India de que la conciencia es de hecho la misma sustancia que el espacio, sea este considerado como un éter (akasha), o como el vacío del cual emergen los fenómenos en el budismo, el cual es igual a la mente en su estado de pureza y potencialidad infinita (dharmadatu). En el Timeo, Platón esboza una cosmología en la que existe una especie de espacio primordial (khora) en el cual el demiurgo imprime la cualidad de su inteligencia: las Formas o arquetipos que son reflejos de la mente de Dios. Aquí el espacio toma un sentido maternal –es una nodriza de la conciencia (aunque Platón no tiene un término equivalente a nuestra «conciencia»), por lo que se podría hablar de un soporte material de la conciencia, pero hay que mencionar que esta especie de inseminación de aquello que viene del Padre en el lienzo de la Madre, de la cual surge el cosmos, es el acto seminal que ocurre en el origen (una misma imagen que aparece en muchas historias de creación: el espíritu que se posa sobre las aguas). Es decir, el espacio mismo está impregnado de la conciencia –podemos concebirlo como un vientre que perpetuamente está llevando la luz de la mente– y, aunque esta semilla florezca también en una rarificación de su esencia en la materia, la conciencia preexiste a los cuerpos en los cuales puede encontrar una expresión particular. En este tenor, actualmente un grupo de teorías científicas agrupadas con el nombre de teorías de la conciencia de campo sugieren que la conciencia es idéntica a un campo no físico que existe ubicuamente en el espacio como la fuerza de gravedad o el electromagnetismo.
La reducción de la conciencia a términos meramente materiales, como un epifenómeno o un subproducto de la complejidad de la materia, ha sido entendida por algunos importantes científicos y filósofos de una mentalidad más abierta como una de las más grandes supersticiones de la ciencia, una forma de religión materialista, basada fundamentalmente en preconclusiones de lo que el mundo debería de ser y en el deseo mesiánico de explicarlo todo en términos materiales. Esto mismo fue llamado por Karl Popper un «materialismo promisiorio», una especie de wishful thinking de la ciencia en el que finalmente el paradigma materialista habría logrado conquistar todas las dimensiones de la realidad y abolido toda visión espiritual. El neurofisiólogo John Eccles, ganador del premio Nobel, dijo que «el materialismo promisiorio es simplemente una religión basada en la creencia de los materialistas dogmáticos… que confunden la religión con la ciencia».
Para concluir, las palabras de uno de los más lúcidos críticos del paradigma materialista en la actualidad, el doctor Bernardo Kastrup. En un diálogo con Alex Tsakiris de la revista Skeptiko, Kastrup explicó:
Nuestra cultura está impulsada por esta noción de que la realidad real existe fuera de la conciencia. Es un universo material fundamentalmente independiente de la conciencia, que nuestras vidas internas y nuestras experiencias subjetivas emergen de la distribución específica de la materia en este mundo abstracto fuera de la mente. Esta es la filosofía del materialismo que subyace en la mayoría del trabajo académico y de la mayoría de la ciencia que conocemos hoy en día. Pero también subyace el sistema de valores de nuestra cultura y nuestro sistema económico. Por ejemplo, si la materia es la única realidad real, la conciencia siendo transitoria, un efecto colateral temporal, entonces, ¿qué significado tiene la vida más que acumular bienes materiales? Esto encaja perfectamente con el sistema económico y establece bucles de retroalimentación con las estructuras de poder existentes.
Kastrup sugiere que la visión materialista de la realidad penetra todas nuestras esferas de conocimiento y define todas nuestras relaciones. Esto evidentemente trastoca toda interacción y puede explicar la crisis moral, ecológica y espiritual de la actualidad. Al mismo tiempo nos sitúa en un espacio desprovisto de significado, totalmente desencantados, en un frío e inexorable abismo material. Sin embargo, esta desoladora visión es un error de percepción, un extravío en el camino. Y es que toda la riqueza que podamos percibir en la materia viene solamente de la conciencia que le deposita valor, que la carga de significado. Así cuando perseguimos bienes materiales y luchamos por obtener más cosas, actuamos erráticamente puesto que lo que en realidad queremos es el valor, las ideas, las percepciones y las experiencias que asociamos con las cosas, todos los cuales pertenecen al dominio de la conciencia… confundimos a la estatua con el poder del dios que representa. En esta idolatría del materialismo no alcanzamos a ver que la única riqueza real que podemos acumular en este mundo es la conciencia.
fuente/Pijamasurf/Autor/Alejandro Martinez Gallardo –

7 comentarios en “Aida. Por qué la conciencia no puede ser meramente un producto del cerebro.

  1. El nivel de consciencia colectiva al que estamos imbuidos, aquí y ahora en este Planeta, es dominado y animado por el QUERER POSEER y no por el querer SABER a través del conocimiento holístico de nuestra realidad, como seres provistos de auto-consciencia que somos.

    Esto es lo que conforma el horizonte de eventos de sufrimiento, desequilibrio e inconsciencia global, por desconocimiento de causa… y que bloquea, nuestra necesidad inmanente de escrutar lo que aún nos impide integrarnos, en torno a una sabiduría colectiva aplicable, con puro y simple sentido común.

    Estas circunstancias están en una fase de transitoriedad,, y su prolongación en el tiempo, dependerá de la necesidad individual e intima que surja de cada quien, por renunciar a lo que no nos da Paz, trascendencia del sufrimiento, conocimiento, sabiduría, bienestar espiritual y equilibrio integral ; sin tener que condicionarlo a algo que otros ofrecen y venden como formulas materiales de «felicidad» instantáneas ( al igual que una dosis de alivio para un adicto ) que solo dura unos minutos y caemos en la trampa ilusoria y auto-destructiva, de un «bienestar» artificial, creado en los laboratorios del sistema que el Status Quo demanda, para sostener su poder en la cima de la pirámide.

    Cuando leo artículos como este, tan en sintonía con los cambios que se están manifestando desde la mente de un colectivo global, que despierta de su inercia, por causas de olvido, engaños propios de la polarización en la dualidad y la distracción circense y mediática del marketing sionista, indolente y tremendamente egoísta…. Entonces es cuando encuentro motivos alentadores, con relación al desenlace final de nuestra humanidad, aún muy JOVEN , para ser «juzgada» por su inconsciencia.

    Gracias Aida… IN LAK´ECH.

  2. o se habla de ciencia para afirmar o refutar algo…. o se mezcla TODO, como hace el articulo.-

    por mucho que se diga, por el momento, la CONCIENCIA si es un producto del cerebro.-

    hay miles de estudios … que demuestran que la precognicion, la telepatia, la telekinesia…. no existen.-

    no existen.-

    y por el momento, tenemos el hecho CONTUNDENTE de que «por pequeños que sean los DAÑOS en la masa encefalica, se producen cambios de conducta muy grandes… pudiendo pasar de una persona normal, no violenta…. a conbertirse en un alcoholico y golpeador»….

    los campos magneticos MUY intensos, tambien producen cambios de personalidad…

    asi que…. la consciencia, por el momento, ES EL CEREBRO.-

    por lo tanto, cambios minusculos, producen grandes tastornos en la personalidad…. la consciencia, por ende, deja de ser la misma.-

    y nosotros , dejamos de ser nosotros.-

    profesor J

  3. Se produce una gran confusión por esta situación de la consciencia o conciencia. Y como siempre digo … es por donde estemos ubicados para el análisis.

    Unos dicen que pertenece al cerebro y otros dicen que no, ambas posturas son razonables.
    Sucede que somos dos en uno, al encarnar sin recordar.
    Por lo tanto al estar en la físicalidad mientras nos desarrollamos física y mentalmente vamos conformando una «conciencia» «basada en la plantilla física» la cual con mas acierto se deberia denominar «Personalidad y sus Caracteristicas Conceptuales »
    , es como actuar en una novela o pelicula durante toda nuestra experiencia física y nos tomamos todo muy muy en serio olvidando que somos actores y el papel que desarrollamos lo tomamos seriamente como consciencia o conciencia cuando en realidad son caracteristicas que adoptamos durante todo el transcurso formando una «personalidad actoral» conforme todo lo que nos rodea.
    Esto no es malo ni bueno, solo es, pero es mas beneficioso o nos sirve mejor a nuestra «propia actuación» profundizar y poder comprender que lo tangible es originario de lo intangible.
    Por lo tanto la verdadera conciencia/consciencia esta fuera de la materialidad, y dicha materialidad – entre ello el cerebro biológico – es solo un medio/conducto/central por el cual se puede recepcionar e interpretar la señal o comunicación ( ya que lo material no crea, no da creación a lo abstracto ????).

    Hay que aclarar que ocurre frecuentemente que la personalidad o ego interfiere en la recepción de esa comunicación o señal la «mal interpreta o la tergiversa » … casi siempre desde el punto de vista de la permanencia, la físicalidad, el miedo, etc y No nos percatamos de ello.

    Una cosa es la consciencia que pertenece a lo abstracto o intangible y otra el cerebro que pertenece a lo material y perecedero .

    Con facilidad podemos interpretar que la consciencia es el producto del cerebro, pero ello ocurre por la pragmaticidad de situarnos en un solo polo sin poder percibir el otro extremo.

    Desde cuando lo material – cerebro físico- «crea o produce lo intangible «?????

  4. No se si la conciencia es un producto del cerebro, porque el BB nace con vida, pero el alma, ingresa luego, primero si es mujer y luego si es varon. Porque lo puede ver Profesor J. se cierra los primeros días una parte y eso por qué es? y por q maduran primero las niñas? ahi estaría la respuesta de lo q afirmo primero , lo de personalidad y lo q pasa en la vida es cierto, hay cambios, es más psicológico, no soy de las q afirman q todo nuestro destino, esta escrito, porque no le encuentro sentido.

    1. srta. Maria.-

      el desarrollo evolutivo y emocional de la mujer es mas rapido que el del hombre… por razones de pura supervivencia.-

      (y algunos de los DOS en una pareja debe ser maduro….).-

      por otro lado, el cerebro es un organo de una complejidad descomunal… y todo sus procesos … terminan en algo que llamamos YO.-

      (y por ahora… lo que sabemos de el…. entra en un gotero…).-

      supongamos que «la consciencia» es un alma espiritual y el «cerebro» , solo un sustrato material…

      pues bien…. ahora supongamos pequeños daños al sustrato material… muy bien, seria de esperar que hubiera cambios del tipo «motrices», de «sincronicidad», inclusive dislexias, problemas de expresion, escritura, etc.-

      pero no cambio de personalidad…. que es lo que hay de «intimo» en mi Yo.-

      (porque los sostiene la idea de un espiritu inmaterial…. pre-suponen que este es el asiento de nuestra personalidad).-

      volviendo…es decir, seguiria siendo Yo…. con graves problemas de expresion y de motricidad.-

      sin embargo NO ES ASI…. pequeños daños en el cortex, u otros lugares, significan cambios «fatales» de personalidad , ademas de los motrices.-

      eso quiere decir… que nuestra «personalidad» esta intimamente ligada a la estructura cerebral….. a tal punto…. que si ella se daña, dejamos de ser nosotros.-
      ______________________–

      yo tambien quisiera que «lo que Yo soy»… fuera independiente de mi cuerpo fisico…..

      pero esa es una pregunta que NO TIENE RESPUESTA mientras estamos vivos…. y ningun muerto a vuelto a responderla.-

      ninguno…. jamas….jamas…de los jamaces.- (perdon mi terrible ortografia…si mi esposa lee esto se me arma un armagedon….).-

      preguntas:

      ¿que pasa cuando morimos con mi YO…?… no se sabe … nadie lo sabe.-

      ¿que pasa con mi Yo cuando NACE…?…. no se sabe…. nadie lo sabe….

      pero podemos decirnos «frases esperanzadoras»…. hablar por horas de FE… o el mito que sea….

      pero en realidad ….. por ahora (dije por ahora…)… la respuesta es NO.-

      no hay nada.-

      profesor J

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.