Adriana – Fortalezas y debilidades desde la Psicología Positiva‏

Psicología/Pilar Naveira
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¿Qué se puede decir de las fortalezas y debilidades desde la Psicología Positiva? Las fortalezas es uno de los tópicos que más atrae a quienes se interesan en Psicología Positiva, ¿pero qué señala esta ciencia acerca de la relación entre las fortalezas y la salud psico-física? ¿Y las debilidades, aquellos aspectos de nosotros mismos que nos gustaría cambiar? Sin duda ambas deben ser atendidas pero por motivos diferentes. Veamos por qué.

Las fortalezas son patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento energizantes y genuinos para la persona, que le permiten poner en práctica su mejor desempeño. Son genuinos por ser característicos y descriptivos del individuo y energizantes por provocar entusiasmo y devolver una imagen positiva del sujeto.

Las fortalezas son rasgos que implican voluntad y salen a escena en variadas situaciones. Por ejemplo, el valor para tomar decisiones importantes y enfrentar situaciones aún sintiendo miedo, la amabilidad, el sentido del humor que en situaciones estresantes suele ser una válvula de escape. ¿Por qué implican voluntad? Porque para desarrollar o aprovechar fortalezas es necesario que la persona quiera trabajar en ello. Ésto las diferencia de las capacidades o el talento, que es tener facilidad para hacer algo como destacarse en algún deporte por ejemplo, donde si bien se puede entrenar debe existir una base innata.

¿Por qué nos cuesta tanto enfocarnos en las fortalezas?

Desde un punto de visita evolutivo, estamos predispuestos a mantenernos alerta ante posibles dificultades. Los problemas suelen ejercer una considerable en presión emocional. Este focalizarse sólo en lo que no hay o en lo que desearíamos cambiar, quita visibilidad a las fortalezas personales, esos que recursos propios con los que todos contamos.

Paralelamente, nuestra cultura nos dice que debemos ser humildes y que serlo significa no decir ni poner mucha atención en aquellos aspectos de nuestra personalidad que nos gustan y nos hacen sentir orgullosos. Sin embargo, el reconocerlos y aprovecharlos comprende numerosos beneficios.

Efectos sobre la salud

La Psicología Positiva, ha identificado científicamente las consecuencias que distintas fortalezas personales tienen sobre la salud psico-física. El identificar las propias fortalezas se asocia con tasas menores de depresión y mayores niveles de satisfacción. El humor, la valentía y la amabilidad (ver clasificación de Seligman y Peterson) se encontraron asociadas a un mejor y más rápido proceso de recuperación ante enfermedades. Niveles altos de optimismo, gratitud y perdón se traducen en tasas más bajas de ansiedad social. Sólo por citar algunos ejemplos.

¿Qué pasa con aquellos aspectos de la personalidad que nos significan un problema?

Recientemente compartí en las redes sociales, una metáfora bastante ilustrativa al respecto que el coach Robert Biswas-Diener incluye en su libro “Practicando Coaching de Psicología Positiva”.

“Imagina que estás en el mar en un bote de vela. Pero, desafortunadamente, tienes una filtración. Llamemos a esa filtración ‘tu punto débil’. Ahora, si tienes un mínimo de sentido común, no ignorarás ese punto débil, esa filtración, ¡porque te hundirás! Yo te animo a que atiendas esa filtración. De hecho, es crítico que lo hagas. En el mundo real nuestras filtraciones – nuestros puntos débiles – pueden hacernos zozobrar o hundirnos a menos que los atendamos. Entonces, sí, pon esfuerzo en detener esa filtración. Habiéndote encargado de ella debes entender algo muy importante: incluso si la detienes 100%, ¡todavía no serás capaz de llegar a ninguna parte! Son las velas de tu bote – tus fortalezas en este caso – las que en realidad te impulsarán hacia adelante. Debes encargarte de tu filtración para prevenir que te hundas, pero necesitas izar tus velas para aprovechar un viento favorable y moverte hacia adelante. Enfocarte sólo en tus fortalezas o sólo en tus debilidades no es suficiente.”

Es interesante notar cómo el panorama cambia cuando de las metas a las que aspiramos o de las cosas que valoramos se trata. Ahí sí miramos hacia nuestros recursos internos, porque sabemos que son ellos los que necesitamos para alcanzarlas. Cuando logramos aprovechar y ponernos en sintonía con nuestras fortalezas sentimos que las cosas fluyen, entendemos y estamos conectados con el significado de lo que hacemos.

La Psicología Positiva como ciencia no ignora las debilidades del consultante ni sus problemas, sino que ofrece una mirada nueva sobre cómo abordar al sujeto en su totalidad.

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