El surgimiento condicionado, un eje del budismo

El concepto de surgimiento condicionado nos muestra que todo lo existente está interrelacionado y que esas conexiones condicionan la existencia y conforman una cadena de 12 eslabones que explican el sufrimiento.

El surgimiento condicionado o condicionalidad es uno de los conceptos centrales en el budismo. Nos dice que nada es absoluto y que, por lo tanto, todo lo que existe depende de alguna condición. Así, ninguna realidad existe de manera aislada, sino que todo está sujeto a infinidad de factores presentes en el universo.

Dicho surgimiento condicionado es también el núcleo que da origen al sufrimiento. Cada cosa que nace o se origina depende de algo que le preexiste. A su vez, da origen a nuevas realidades. Los budistas piensan que todo tiene una causa y ese todo incluye al sufrimiento. Por lo tanto, este es un resultado de los múltiples condicionamientos a los que estamos expuestos.

Si nuestros ojos se fijan en la eternidad, caemos en la cuenta de que los conflictos de nuestros pequeños egos son, en realidad, tristes e insignificantes”.

-Daisaku Ikeda-

De lo anterior se desprende que lo más importante no son los seres en sí, sino la conexión que existe entre ellos. Esas interrelaciones son al mismo tiempo respuestas, causas y prerrequisitos. Por lo tanto, su influencia es determinante. Cada una de esas interconexiones es necesaria; si se admite eso, hay crecimiento. Si no, aparece el sufrimiento.

Mestro budista con sus discípulos

Los tres niveles de dependencia

El budismo señala que en el surgimiento condicionado existen tres niveles de dependencia. El primer nivel de dependencia es el que tiene que ver con la ley de causa y efecto. Quiere decir que cada fenómeno tiene lugar porque se dan unas condiciones específicas para que ocurra. De una forma u otra, todo sucede porque necesariamente tiene que suceder.

El segundo nivel de dependencia señala que cada realidad está compuesta por partes. Nada tiene una integridad total, sino que contiene unos componentes que se unen para formar esa unidad. Dichas partes también condicionan cada fenómeno y determinan su ser y su devenir.

Finalmente, el tercer nivel de dependencia, que es el más profundo, tiene que ver con la designación de los fenómenos. Cada realidad se enuncia mediante conceptos y términos. Esta designación también impone una dependencia, en tanto es, de algún modo, arbitraria. Se nombra algo de una determinada manera, pero esa forma de nombrarlo no necesariamente corresponde a la realidad a la que se refiere.

El surgimiento condicionado y los 12 eslabones

El surgimiento condicionado da origen a una cadena, que está conformada por 12 eslabones. Estos representan, a su vez, 12 vínculos que nos mantienen atados y que conforman un ciclo que se repite y nos condicionan a sufrir. Los 12 eslabones son los siguientes:

  • La ignorancia. Corresponde al no saber y no comprender. Se representa como un anciano ciego, que cojea y lleva un bastón. En otras palabras, es el no ver que dificulta el avance y obliga a depender de un factor externo.
  • La acción. Cada acción inicia una secuencia que conduce a nuevos efectos o consecuencias. Se representa con la figura del alfarero, que toma el barro, hace que gire el torno y lo transforma.
  • La conciencia. El budismo plantea que existen seis tipos de conciencia. La representan con la figura de un mono para denotar su dinamismo. La mente salta de una a otra forma de conciencia, de manera constante.
  • El nombre y la forma. Tiene que ver con el concepto de “agregados mentales”. Se refiere a la percepción de los fenómenos físicos y se representa como un grupo de personas navegando en una barca.
  • Las seis esferas sensoriales. Son la base que conforma la conciencia y corresponde, básicamente, a los sentidos: ojos, nariz, lengua, cuerpo y sonidos mentales. Se simbolizan como una casa vacía, que debe ser llenada.
  • Contacto. Corresponde al encuentro entre el objeto, el poder sensorial y la conciencia. El objeto puede ser agradable, desagradable y neutro. Se representa simbólicamente como un beso.
  • El apego y el aferramiento. Tienen que ver con el deseo y el sufrimiento que este origina. El aferramiento es una forma extrema de apego. Corresponden a los eslabones 8 y 9.
  • La existencia. Es básicamente deseo por estar cerca de los objetos agradables. Entre mayor apego y aferramiento, mayor karma. Se representa como una mujer embarazada.
  • El nacimiento. Tiene lugar cuando se actualiza el karma, es decir, cuando se atraviesa por el sufrimiento originado en los apegos. Se representa como una mujer dando a luz.
  • El envejecimiento y la muerte. Corresponden a la decadencia de toda realidad y a la finalización de su existencia.

Vela con la llama encendida

Según la tesis del surgimiento condicionado, el envejecimiento y la muerte dependen del nacimiento y este, de la existencia. La existencia deriva del aferramiento y este del apego. Por su parte, el apego nace de las sensaciones, estas del contacto y el contacto de las seis esferas sensoriales. Tales esferas se originan del nombre y la forma, estos de la conciencia y la conciencia de la acción que surge a partir de la ignorancia. Así pues, todo comienza con la ignorancia y termina con la muerte. En medio de todo ello habita el apego y el sufrimiento que genera.

El surgimiento condicionado, un eje del budismo

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