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Un Pacto y una Bandera por la Paz: El Pacto Roerich

El Pacto Roerich y la Bandera de la Paz fueron creados y promovidos por Nicolás Roerich, con el fin de proteger los tesoros del genio humano de todo Tiempo y Cultura…

Saint Sophia the almighty wisdom. NIcholas Roerich, 1932.

Pacto Roerich

Firma del Pacto Roërich. 15 de abril de 1935, Despacho Oval de la Casa Blanca, E.E.U.U.

El Pacto Roerich, fue creado con el fin de proteger los tesoros del genio humano, estableciendo que lasinstituciones educativas, artísticas, científicas y religiosas, así como los lugares de relevancia cultural, debían ser declarados inviolables, y ser respetados por todas las naciones, tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz. Fue firmado el 15 de Abril de 1935 en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en presencia del entonces Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, por representantes de 21 gobiernos de toda América, miembros de la Unión Panamericana. Como embajador de la República Argentina firmó el doctor Felipe Espil.

Quién fue Nicolás Roerich

Nicolás Roerich (1874-1947)

Nicolás Roerich  (1874-1947) fue pintor, filósofo, escritor y explorador ruso de gran poder personal. Estudió Derecho y Pintura, ambos con mucho éxito. Se casó con Helena Shaposhnikova, quien más tarde desarrolló la filosofía Agni Yoga. Trabajó también como diseñador de vestuario y escenografía para varias óperas, entre ellas Tristán e Isolda de Richard Wagner y ballets de Maurice Maeterlinck y de Igor Stravinsky. Creó el Instituto Maestro de Artes Unidas en Nueva York, donde trató de unir a todas las artes en un mismo lugar, ofreciendo clases de música, pintura, escultura, arquitectura, ballet y teatro, así como conferencias, conciertos y exposiciones. Pero su obra más destacada fue el compromiso con la Cultura de Paz y la auténtica necesidad de que esta sea extendida a nivel planetario, probablemente como resultado de sus múltiples viajes a los más recónditos lugares del mundo y el despertar de la Conciencia de Unidad que ello le hubiera conferido.

Frances Grant, humilde trabajadora por la Paz

Madonna Laboris. Nicolás Roerich, 1933

Periodista y escritora norteamericana, Frances Grant (1896-1993) fue pionera en las Relaciones Públicas entre Estados Unidos y América Latina. En 1920 conoció a la familia Roerich, convirtiéndose inmediatamente su leal representante y dispensadora de la Cultura de Paz. De su muy destacado trabajo, como fundar la Institución Asociación Panamericana de

Francis Grant con Victor Raul Haya de la Torre (Perú), 1965.

la Mujer (PAWA) para exaltar de la cultura y el arte nativos, el intercambio cultural y el desarrollo de las mujeres; o ser nombrada Secretaria General de la Sección de la Liga Internacional de los Derechos Humanos en América Latina; hoy hacemos incapié en su imprescindible rol como representante de las relaciones culturales en América, ya que esto dio lugar a la firmaunánime del Tratado de la Cultura y la Paz en 1935 por las 21 naciones de la Unión Panamericana.
Su obrar siempre fue desde un lugar humilde, lejos de esperar reconocimiento para sí, y a su vez sumamente efectivo, movida por la fuerza y la confianza de quien es respaldado por un propósito mayor como fue el suyo y el de la familia Roerich, de sembrar la Conciencia de Unidad respetando la diversidad que ofrecen todas las culturas de nuestro mundo.

La Bandera de Paz

Cristo Rodeado de Ángeles (fragmento). Hans Memling, 1480.

En color magenta tres esferas que simbolizan la Espiritualidad, el Arte y la Ciencia, contenidas por un círculo que representa la Cultura sobre un fondo blanco. Este símbolo cuya antigüedad se pierde en la noche de los tiempos, se encuentra por ejemplo, en piedras de Mongolia del periodo paleolítico, en estandartes budistas o en el Cristo que Hans Memling pintó en 1480. Por su valor y reconocimiento universal se elije este símbolo para representar las diferentes manifestaciones del hombre del Pasado, Presente y Futuro, dentro del círculo de la Eternidad. Hoy cada embajador de Paz que la recibe a través de organismos como Fundación Paz Ecología y Arte ,Mil Milenios y el Consejo de Paz de Argentina, conoce el profundo significado que ella enarbola.

Reflexión Final

El Pacto Roerich fue un llamado a la Unidad del Mundo. Sembró un nuevo cimiento para el futuro. Un futuro en que los líderes de la humanidad se unen en pos de un mismo propósito, en beneficio de todos. Un futuro en el que la Cultura de Paz es la sólida consecuencia de la consumada integridad del hombre, respetándose a sí mismo, a su entorno y a sus creaciones a través del tiempo. Reconociendo el gran valor histórico y de recapitulación que proveen obras, monumentos y documentos que civilizaciones del pasado nos han legado. Reconociendo la magnificencia de la creación, cuando el hombre se funde con la naturaleza a través del Arte, la Ciencia y la Espiritualidad, cooperando al unísono dentro y fuera de uno. El Pacto Roerich capturó una visión de Futuro que hemos de co-crear como individuos hoy, para que a su tiempo precipite como la realidad de una sociedad consciente.

Madonna Oriflamma, Nicolás Roërich. 1932

“Las ideas no mueren, dormitan a veces, pero al despertarse son aún más fuertes de lo que eran antes de su sueño. No ha muerto la Bandera de la Paz. Se ha ocultado, mientras se cometan atrocidades en la guerra. Pero llegará la hora, en que [los seres humanos] de nuevo se dirigirán conscientemente a la custodia de los valores culturales, a esta base verdadera del mundo. Y no solamente ondea la Bandera de la Paz sobre los valores culturales: Ella ondea sobre el corazón humano, aquel gran tesoro, donde está creado el futuro renovado”.
Nicolás Roerich, 1944.

Gaby Chavarini

madonna-the-protector-1933

Links

Pacto Roerich y Bandera de Paz. Fundación Paz Ecología y Arte

Comité Internacional de la Bandera de Paz

Firma del Pacto Roerich. Página oficial del Museo Roerich N.Y. (En Inglés)

https://gabychavarini.wordpress.com/2015/04/13/pacto-roerich-80-anos-15-de-abril-1935-2015/

Un Mundo de Paz

Por el Maestro Yaco Albala

Un Mundo de Paz es antes un mundo sin necesidades donde la Sociedad Humana ha erradicado la pobreza y el hambre de una manera definitiva.

Un Mundo de Paz es antes un mundo donde la Educación ha capacitado al hombre para que éste no sea vencido por los desafíos de la vida.

Un Mundo de Paz es antes un mundo Religioso donde cada religión ha logrado expresar lo más esencial de sí, y cada hombre y cada pueblo ha logrado reconocer que la hermandad que los une es el fiel testimonio de haber comprendido y compartido nuestra vida común en Dios.

Un Mundo de Paz es antes un mundo donde la Ciencia no atenta contra la vida sino que la protege y la prolonga.

Un Mundo de Paz es antes un mundo donde las Leyes que rigen la vida de los hombres han sido inspiradas por las corrientes de la Vida Universal.

Un Mundo de Paz es antes un mundo donde la Política ha logrado combinar el destino de los pueblos y por intermedio de este logro ha podido señalarle ha cada nación su destino y la razón misma de su Existencia.

Un Mundo de Paz es antes un mundo donde la Economía representa a la Divina Proporción, donde la caridad ha vinculado a la humanidad con la Divina Providencia y como resultado de esta noble gestión, ha posibilitado que el planeta se vea comprendido dentro del Orden del Universo

Yaco Albala

http://www.yacoalbala.com.ar/mundodepaz.htm

Los Días de Vida…

¿Qué elijo hoy? ¿Qué necesito vivir, experimentar o aprender? ¿Qué cosas van a ser parte de este día? ¿Con qué energías me nutro? ¿Qué me llena de gozo, de plenitud? ¿Qué actitud voy a tomar ante los desafíos que se me presentan? ¿ Con qué cara salgo de casa…?¿Con un Sí dispuesto a vivir o un No resistente que elige escabullirse del lenguaje sincrónico de la Vida?

No viene mal tomarse los primeros minutos del despertar, ese momento entre aún dormidos y un poco despiertos, cuando necesitamos respirar profundo para darle hálito a los sentidos vitales, conectar con las partes del cuerpo para salir de la cama y comenzar a vivir un nuevo día. Respirar es vivir, su ausencia es muerte. Y entonces, en ese primer inspirar profundo del aire, del alimento vital que nutre nuestras células, nos conectamos con la vida y la exhalación se transforma en el profundo agradecimiento por el regalo de estar vivos.

Encender el observador a cada nueva oportunidad…Captar este primer estado de ánimo, ese primer pensamiento que aparece en nuestra mente al abrir los ojos y tomar la punta del ovillo, momento donde dejamos correr el hilo o lo soltamos para definir un mejor día. Ese instante de observación y decisión sobre aquello que está naciendo dispondrá el ruedo de nuestra energía hacia una buena o mala actitud.

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Preguntarnos qué anhelamos vivir hoy, las oportunidades que tenemos delante de nosotros ante un nuevo comienzo, las posibilidades de diseñar momentos diferentes dentro de las rutinas laborales o las actividades cotidianas, resignificar el valor de la pareja, la familia, los amigos…. Abrir las puertas a la vitalizante manifestación de la Vida, la cual nos predispone hacia una correcta actitud para transitar el día, eliminar lo intrascendente y colmarnos con aquello que verdaderamente nos transforma y eleva los ojos a la expresión del Alma.

¿Te detuviste a pensar cuántos minutos al día pierdes mirando tus redes sociales o con tus ojos posados en la vida de los otros o ponerte mal por un comentario, acción o mirada despectiva que no tiene verdadera relevancia para abordar el propósito y la plenitud de vivir?

Los tiempos “muertos” en el trabajo, el banco, la cola del supermercado, el viaje en el transporte público. Que el simple hecho de trasladarse o esperar nos sea nutritivo. Elegir qué vivir en esos momentos. De ahí que algo puede ser sumamente tedioso y genera un estado de ansiedad que nos pone irritables e irascibles, o por el contrario, puede convertirse en un momento de conexión que nos eleva la frecuencia vibratoria. Un libro, la música, una reflexión del presente o esbozar imágenes del futuro porvenir. Siempre que queramos es posible redireccionar nuestra visión en algo que valga la alegría de vivir.

Así como en esos momentos que nos urge a hacerlo, también hay otros a los que vamos inconscientemente hacia otros lugares dentro de uno mismo. ¿Cuánto tiempo perdido en una constante dualidad e indefinición de aquellos momentos que hacen a nuestra Vida? Esto o aquello, la duda constante. Largas son las horas y los días que viajamos en un vaivén indefinido, sin saber qué hacer o haciendo por demás… ¿Por qué no nos planteamos esto teniendo las herramientas necesarias antes de estar afligidos, nerviosos o apesadumbrados por no saber cómo salir de una situación compleja y enmarañada?

Nos aqueja la indecisión, la incertidumbre o la expectativa de que algo pase, o más complejo aún, nos disociamos entre nuestro mundo real e imaginario, viviendo más entre las brumas que en la conexión con el momento presente. Así, sólo el observador interno nos tornará conscientes de este estado. Sólo la voluntad puesta en el desandar las sombras, elevará la condición a las luces que integran la personalidad con el Alma.

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Todas estas actitudes que nos desintegran y por sobre todo nos hacen perder tiempo de disfrute, de creación, de amor, de conexión y de transformación de nuestras propias dificultades. La vida se escurre entre los dedos como agua en las manos.

Ser conscientes que cada día es único, es un grito de libertad por el hecho de estar vivos, de un enorme gracias a la vida por cada bendita posibilidad que nos consagra y renueva.

Cada momento es una posibilidad de auto-desafiarse y dar el salto a cambiar algo que no nos gusta; hacerlo ahora. Transmutar los pensamientos y las actitudes, renovar el alimento de cada nuevo día, lo que ayer nos hacía bien, tal vez hoy ya no suma… y lo que es bueno hoy, tal vez no lo sea mañana. Probar y experimentar. Conocerse y disfrutarse.

“De vez en cuando la vida, toma conmigo café y está tan bonita, que da gusto verla…”canta Joan Manuel Serrat. En esa charla de amistad con la vida, nace la comunión consigo mismo, el descubrir y valorar las pequeñas cosas que hacen a la comunicación con la propia existe.

La valoración nos abre el corazón a agradecer que tenemos un cuerpo físico al que debemos cuidar a diario con la alimentación, el descanso apropiado, el empleo correcto de las energías más densas. De igual manera, como tenemos un cuerpo físico que es el más denso y nos ancla a la Tierra, tenemos cuerpos más sutiles que necesitan de la comprensión, metabolización y síntesis, como el cuerpo emocional y mental, donde se cuecen las ideas y residen todas nuestras reacciones emocionales. Así, la vida es un exquisito libre albedrío que nos obliga a adentrarnos en sus múltiples posibilidades para construir el tipo de día y vida que elegimos vivir. ¿Amistad o rivalidad de nuestros cuerpos internos? ¿Fluidez, unidad y apertura o desconexión, separatividad de cada una de las partes… qué cultivamos día a día?

De modo que, cuando empezamos a religar los elementos que nos conectan con ideas superiores, nos acercamos a la presencia Divina dentro de nosotros, comprendemos con mayor sutileza las leyes del karma, de aquello que se nos presenta como desafío esencial, para re-equilibrar las fuerzas y convertir las barreras en la libre afluencia de la vida del Alma.

La belleza, la bondad y las buenas actitudes se hacen cotidianas y aprendemos a llenar la copa interna, el Cáliz de Vida, para luego entregar ese disfrute vivido en soledad al servicio de quienes comparten el día a día con nosotros. En este crecer, sin tener noción del propio crecimiento, crecemos armoniosamente y el Alma poco a poco logra fluir por sus envolturas.

Exploremos un poco en nuestros andares a modo de reflexionar sobre los días de Vida… ¿Cuándo fue la última vez que miraste hacia el cielo y disfrutaste de ese maravilloso espectáculo que danza armonioso sobre nuestras cabezas?, ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste gracias a alguien por haber colmado de vida y significado la íntima relación que los conecta, abraza y funde en el Amor? ¿O ese momento donde te sacralizaste contigo en un fervoroso deleite de las pequeñas cosas… poner un tema que te agrada, subir el volumen, y desacartonar el cuerpo, quitándole solemnidad para bailar al ritmo de aquello que suena, cantarle a la Vida y elaborar la cena con tus propias manos en regocijo con tu Alma?

¡Hay tantas cosas para maravillarse, disfrutar, sentir y vivir con gracia Divina! Pequeños momentos de unidad, cuando la felicidad te atrapa y envuelve en su delicado perfume. Su ímpetu nos toma, recorre como una ligera brisa, y nos vuelve dejar hasta un próximo reencuentro.

Indiscutiblemente, la Vida es un hermoso regalo. Una celebración. La fiesta que vive en un constante movimiento de subidas y bajadas, de empezar de nuevo a cada instante, de reconocernos en la mirada del otro y de transformar los miedos en fortaleza, la crítica en belleza, en un canto de alabanza, en un bienaventurado compartir de Amor y Libertad.

La gracia de la vejez

 

Lic. Jimena Rodríguez

Los Días de Vida…

Jesús – La Muerte y la Resurrección

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«Pilatos, después de haberse lavado las manos de la sangre del inocente, pronunció la palabra terrible: Condemno, ibis in crucem. Ya la muchedumbre impaciente se agolpa hacia el Gólgota. Estamos sobre la altura pelada y cubierta de osamentas humanas que domina a Jerusalén; lleva el nombre de Gilgal, Gólgota, o lugar del cráneo, siniestro desierto consagrado desde siglos antes a los suplicios más horribles. La montaña no tiene árboles: allí no crecen más que horcas. En aquel sitio, Alejandro Janeo, el rey judío, había asistido con todo su harén a la ejecución de cientos de prisioneros; allí Varus había hecho crucificar a dos mil rebeldes; y allí era donde el dulce Mesías, anunciado por los profetas, debía sufrir el atroz suplicio, inventado por el genio atroz de los fenicios, adoptado por la ley implacable de Roma. La cohorte de los legionarios forma un gran círculo en la cumbre de la colina y separa a golpes de lanza a los últimos fieles que han seguido al condenado. Son mujeres galileas; mudas y desesperadas, se arrojan al suelo. Ha llegado la hora suprema de Jesús. Es preciso que el defensor de los pobres, de los débiles y de los oprimidos, acabe su obra en el martirio abyecto, reservado a los esclavos y a los bandidos. Se necesita que el profeta consagrado por los esenios se deje clavar en la cruz aceptada en la visión de Engaddi; es preciso que el hijo de Dios beba el cáliz entrevisto en la Transfiguración; es preciso que descienda al fondo del infierno y del horror terrestre. Jesús ha rehusado el brebaje tradicional preparado por las piadosas mujeres de Jerusalén y destinado a aturdir a los condenados. Sufrirá su agonía en plena conciencia. Mientras le atan sobre el madero, mientras los rudos soldados clavan con grandes martillazos los clavos en aquellos pies adorados por los desgraciados, en aquellas manos que sólo sabían bendecir, la negra nube de un sufrimiento desgarrador apaga sus ojos, ahoga su garganta. Más desde el fondo de aquellas convulsiones y de aquellas tinieblas infernales, la conciencia del Salvador siempre despierta, sólo tiene una palabra para sus verdugos: “Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen”. He aquí el fondo del cáliz: las horas de la agonía desde mediodía a la puesta del sol. La tortura moral se suma y agrega a la tortura física. El iniciado ha abdicado de sus poderes; el hijo de Dios va a eclipsarse; sólo queda el hombre que sufre. Durante algunas horas va a perder su cielo, a fin de medir el abismo del sufrimiento humano. La cruz se eleva lentamente con su víctima y su letrero, última ironía del procónsul: “¡Éste es el rey de los judíos!”. Ahora las miradas del crucificado ven flotar en una nube de angustia a Jerusalén, la ciudad santa que ha querido glorificar y que le lanza el anatema. ¿Dónde están sus discípulos?. Desaparecieron. Sólo oye las injurias de los miembros del sanhedrín, que juzgan que el profeta ya no es de temer y triunfan en su agonía. “¡Ha salvado a los otros, dicen, y no puede salvarse a sí mismo!”. A través de aquellas blasfemias, de aquella perversidad, en una visión aterradora del porvenir, Jesús ve todos los crímenes que los potentados inicuos, los fanáticos sacerdotes, van a cometer en su nombre. ¡Se servirán de su signo para maldecir!. ¡Crucificarán con su cruz!. No es el sombrío silencio del cielo velado para él, sino la luz perdida para la humanidad quien le hace lanzar aquel grito de desesperación: “Padre mío, ¿Por qué me has abandonado?”. Entonces la conciencia del Mesías, la voluntad de toda su vida, brota en un último relámpago y su alma se escapa con este grito: “Con sumado está”. ¡Oh sublime Nazareno, Oh divino Hijo del Hombre, ya no estás aquí!. Con rápido vuelo sin duda tu alma ha vuelto a encontrar, en una luz más brillante, tu cielo de Engaddi, tu cielo del monte Tabor!. Has visto a tu Verbo victorioso volando sobre los siglos, y no has querido otra gloria que las manos y las miradas levantadas hacia ti de aquellos que has curado y consolado… A tu último grito, incomprendido por tus guardas, un escalofrío les ha estremecido. Los soldados romanos se han vuelto, y ante la extraña radiación dejada por tu espíritu sobre la faz tranquila de aquel cadáver, tus verdugos asombrados se miran y dicen: “¿Será un dios?”.

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La Confianza

La confianza es un resultado, una meta que alcanzamos cuando logramos conocernos y observarnos conscientemente.

La confianza despierta sutilmente en nuestro interior cuando las dificultades más profundas comienzan a transformarse al encontrarse con la luz de esta enseñanza.

Gracias a esta luz fue que se hizo visible ante mi ojos aquellas actitudes y pensamientos que estaban incorporados en mi vida como resultado justamente de la falta de confianza. Hábitos dañinos que carecían de propósito, amor y conciencia, engendrando aún más aquellas actitudes que fomentaban el dramatismo, el sufrimiento y el dolor.

Pero esta enseñanza tiene el poder de iluminar aquellos lugares más íntimos y profundos de nuestro ser con la única finalidad de extraer de ahí, aquellas malezas enterradas que nos alejan de nuestros propósitos, nuestros sueños y de toda posibilidad de construir conscientemente una realidad diferente.

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Cuando la luz de la conciencia se esparce por aquellos oscuros rincones de nuestro interior y nos muestra nuestra verdadera esencia, nuestro verdadero yo, podemos conocer los distintos mecanismos que nosotros mismos fuimos creando de manera inconsciente para atarnos a una realidad de sufrimiento.

Esta luz deja de manifiesto nuestra profunda necesidad de transformación…

Cuando me reconozco actuando y pensando bajo la influencia de los hábitos del pasado, la búsqueda de la luz se vuelve mi mayor desafío.

Hoy soy consciente de los resultados a los que puedo llegar cuando me dejo guiar por los viejos mecanismos del pasado, donde la felicidad era interpretada como una utopía inalcanzable y la vida misma se reducía a un sobrevivir sin sentido, transitando de experiencia en experiencia sin comprensión alguna de lo que la vida estaba intentando enseñarme…

Cada proceso entendido como un fracaso justificaba mi dramatismo, mi densidad y mi propia oscuridad…

Pero esa misma vida que malinterpretaba en el pasado fue la que me abrió las puertas a una nueva realidad, donde ya no quiero, no puedo y no debo permitirme actuar bajo la guía de viejos hábitos y actitudes.

La conciencia que despierta a través de la luz de esta enseñanza, nos invita constantemente a abordar toda transformación que sea necesaria para vivir la vida de conexión, plenitud y armonía que el alma necesita y está esperando.

El alma que mora internamente en cada uno de nosotros, aguarda pacientemente nuestro despertar para acompañarnos en cada paso y llevarnos a transitar aquellos caminos que nos acerquen a una realidad mágica de autoconocimiento.

Conocernos nos da la posibilidad de cambiar.

Observarnos conscientemente, sin justificar ni condenar nuestras acciones, nos ayuda a encontrarnos con aquello que necesitamos transformar de nosotros mismos.

La observación atenta y honesta de nuestra realidad, profundiza nuestra conciencia y nos muestra las necesidades de cambio que señala nuestro verdadero ser, como así también nos enseña a valorar y respetar lo que ya comenzamos a transformar.

Este camino de autoconocimiento y transformación interior se vuelve tangible a medida que vamos comprometiéndonos con nosotros mismos, con nuestra propia búsqueda de la luz que ilumine y transforme nuestras miserias y dificultades para darle lugar a la expresión de los dones y potenciales del alma.

Este compromiso asumido de forma consciente, nos marca los límites sagrados que necesitamos respetar para seguir avanzando en este camino…

Un compromiso que tiene como finalidad engendrar internamente la convicción e integridad que nos ayuden a sostener los nuevos hábitos y actitudes aprendidos en el proceso de transformación.

Un proceso que necesita ser ejercitado constantemente para sutilizar las dificultades, quemando nuestras miserias más profundas para finalmente desembarcar en un nuevo lugar, una nueva realidad, donde surjan nuevas actitudes y mecanismos, afines a las cualidades del alma.

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Cada proceso abordado con el objetivo de extraer un aprendizaje, deja sembrado en nuestro interior una semilla de cambio que termina echando raíces y naciendo internamente para materializar nuestra transformación a través de nuevas actitudes, pensamientos y acciones que marcan la diferencia con el pasado.

La integridad que a mí misma sepa demostrarme, tendrá como resultado la manifestación de la confianza interna necesaria para poder darle la voz certera y audible a los mensajes que son emitidos por el alma. Alcanzar una comunión interna con la esencia más sagrada que mora en mi interior, ser una con mi alma, ser yo misma; ser quien necesito ser; confiando en la enseñanza que me acompaña y respalda ante cada proceso y experiencia que transite para seguir transformándome.

Cuando el cambio se hace manifiesto…

Cuando aprendemos a confiar en cada mensaje de la vida y aprendemos a conocernos y observarnos…

Cuando sutilizamos los pensamientos que viajan por nuestra mente…

Cuando la conciencia despierta internamente, es la que observa cada accionar de nuestra personalidad…

Cuando el respeto por uno mismo se convierte en un hábito sagrado…

Cuando se refleja la impronta del amor en cada acción y pensamiento, nacen los frutos de la transformación abordada, materializándose a través de una confianza sagrada que nutre profunda y radicalmente toda nuestra realidad.

Cuando confiamos, estamos dejando atrás los miedos y las inseguridades del pasado, dándole lugar a la convicción que nace en un corazón que supo aprender a confiar en la vida para que guíe cada uno de sus pasos.

La confianza nos brinda la plataforma para arribar a un estado de convicción e integridad en todos los aspectos de nuestro ser.

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La confianza se refleja en cada paso y decisión tomada…

La confianza será el resultado de nuestra propia transformación…

Una transformación necesaria para todo ser humano que se encuentre ante la búsqueda de la luz y la verdad que se percibe en cada mensaje y señal de la vida.

Una búsqueda que comienza cuando aprendemos a confiar en lo nuevo, en lo desconocido y en aquello que tiene la capacidad de asombrarnos y sorprendernos.

Aprender a confiar en uno mismo, en nuestro potencial, en nuestra mejor versión y en nuestra sagrada e infinita capacidad de transformación.

Aprender a confiar en cada señal, proceso y experiencia.

Confiar es el desafío, la confianza el resultado…

Buscando, aprendiendo, cambiando y confiando, expandimos nuestra conciencia para percibir la sutileza, las bendiciones y los secretos que se esconden en una realidad sagrada de conexión con la magia de la creación.

Una conexión que trabaja para alcanzar la integración de cada “yo” que nos representa, donde la transformación de cada uno de ellos, tendrá como resultado el despertar de la unidad interna en absoluta conexión y armonía con uno mismo.

Cuando aprendemos a confiar, estamos sembrando las semillas de la convicción, que darán sus frutos en aquellos corazones que continúen transitando el sendero de la búsqueda de su propia transformación, aspirando y anhelando alcanzar, su más sagrada evolución.

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Lic. Karina Zullo

La Confianza

Descubren el sonido que emiten las estrellas

La emisión es increíblemente aguda, seis millones de veces más alta de la que puede oír cualquier mamífero

De las estrellas se conocían hasta ahora todo tipo de características (desde su vida y muerte, hasta los componentes que la forman). Sin embargo, ha sido hace pocas jornadas cuando un grupo de investigadores, entre los que se halla uno de la Universidad de York, en Gran Bertaña, ha logrado descubrir qué sonido concreto emiten estos cuerpos celestes.

Al menos, así lo ha afirmado el departamento de Física de dicho centro en una nota de prensa publicada en su página web. En la misma, también se explica que la emisión es increíblemente aguda y se produce cuando sustancias como polvo o gas caen en las cercanías de una estrella.

El descubrimiento ha sido realizado en base a las investigaciones previas sobre hidrodinámica (el estudio sobre el movimiento de los fluidos). Mediante esta técnica, los científicos se percataron de que, al lanzar unláser ultraintenso sobre un material similar al que conforma una estrella (principalmente plasma) éste fluía rápidamente desde las zonasde más densidad hacia las de menor concentración.

Dicho movimiento auna una gran cantidad de plasma «similar al de un atasco de varios vehículos», según los expertos, que genera una serie de pulsos de presión. Éstos, finalmente, terminan convirtiéndose en un sonido.

Sin embargo, investigadores como el Doctor Pasley (de la Universidad de York) afirman que el sonido generado se halla a unafrecuencia tan alta que animales como los murciélagos y los delfines tendrían problemas para escucharlo. De hecho, y siempre en palabras del experto, es seis millones de veces mayor de lo que puede ser oído por cualquier mamífero.

El investigador explica también que uno de los pocos lugares de la naturaleza en los que se puede producir este efecto es en la superficie de las estrellas. «Las nuevas estrellas acumulan materiales que podrían generar un sonido similar al que hemos descubierto en el laboratorio», determina el experto.

Al parecer, la técnica utilizada para observar las ondas de sonido funciona de una forma similar a un radar de la policía. «Al principio fue difícil determinar el origen de las señales acústicas, pero nuestro modelo produjo resultados que compararon favorablemente los cambios de longitud de onda observadas en el experimento. Esto demostró que habíamos descubierto una nueva forma de generar sonidos en base al flujo de fluidos. La situación sería simular a las que se producen con el plasma de las estrellas», explica Alex Robinson, uno de los participantes en el proyecto.

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Cuando el Arte recrea la Historia: Los Templarios

A través de las obras de artistas de todos los tiempos repasaremos el origen, destino y legado de la Orden del Temple, uno de los episodios más enigmáticos de la Historia de la humanidad.

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Jacques de Molay, Gran Maestro de los Templarios (1806), Fleury-François Richard. Esta obra representa una escena del último día del Gran Maestre. El confesor personal del rey Felipe IV está tratando de convencerlo de admitir la culpabilidad por los delitos que Molay nunca cometió y revelar el paradero del tesoro y la flota templaria… El sacerdote que representa al rey aparece sentado en lo que se asemeja a un trono, mientras que de Molay se pone delante de él, con grilletes, de pie, manteniendo la hidalguía.

Misterio en su origen

La Orden del Temple fue fundada aproximadamente en 1108. Nueve caballeros franceses se dirigen a Tierra Santa para ser recibidos por el Rey Balduino II quien, con el pretexto de organizar una orden militar para la defensa de los Santos Lugares y de los peregrinos,  les sede terrenos en un ala de su palacio, en la mezquita de Omar. Allí se instalarían nueve años… excavando.
Tras sumarse Hugo de Champaña a la misión, en 1125 los templarios reciben extraordinarios beneficios. Logran un gran poderío y sólo rinden cuentas al Papa y al Gran Maestre de la Orden. Esta situación de extrema gracia conduce a la presunción de que tal situación pudo deberse al hallazgo de valiosísimas reliquias durante la excavación, reliquias cuya posesión les daba acceso a una privilegiada y a su vez delicada posición.

Institution of the Order of the Templars in 1128. Francois-Marius Granet (1840, óleo sobre lienzo)

Institución de la Orden de los Templarios en 1128. Francois-Marius Granet (1840, óleo sobre lienzo). En 1128 aconteció el Concilio de Troyes, en el que los Templarios reciben su Regla, redactada por San Bernardo de Claraval y el apoyo oficial.

Acusación y desenlace

Para el Rey Felipe IV los templarios eran una piedra en el zapato. No sólo no le rinden pleitesía, sino que poseen mayor feudo, poder y manejan mayor riqueza que él y han creado un sistema similar a una banca, de la cual Felipe el Hermoso es uno de sus principales deudores. El Rey se pone de acuerdo con él Papa Clemente V y comienza una tortuosa persecución: se los  acusa de herejía, blasfemia y sodomía. El tiempo y la historia redimirían en cierto punto estas acusaciones, cuando en 2001 la doctora Bárbara Frale encuentra por serendipidad entre los Archivos Secretos del Vaticano un documento único: el Pergamino de Chinon(1308), un acta que revela la intención del Papa Clemente V de absolver a los Templarios. En el estudio que la Dra. Fabre desarrolla en su libro I Templari (2004) observa que aquellos actos de blasfemia y herejía, eran en verdad pruebas que debía sortear el neófito para demostrar la aceptación de una de las principales reglas del Temple: la obediencia a su superior, aún si esto significara quebrantar su propio sistema de creencias. Así lo explica Javier Sierra en su libro La Ruta Prohibida:

“¿Podréis soportar lo insoportable?”, preguntaban al candidato a templario cuando celebraban el capítulo para su ingreso. “Señor, ¡con la ayuda de Dios soportaré cualquier cosa!”, respondía.

Lo que nunca llegó a conocimiento público fue que, tras jurar aquella subordinación absoluta, los novicios eran sometidos a una prueba más. Era una costumbre extraoficial, no escrita. Consistía en que a cada nuevo templario se le conducía a una pequeña estancia adornada por un crucifijo, y allí, en la penumbra, los veteranos lo obligaban a descolgarlo, a abjurar de la imagen clavada y escupir sobre ella.(…) ¿Acaso los novicios no acababan de jurar obediencia absoluta a sus superiores? ¿Y qué estimaban más? ¿Su lealtad recién comprometida…o su fe? Su código de honor se ponía así al borde del abismo, en una costumbre informal que, según el pergamino de Chinon, no pasaba de ser una desafortunada burla.

Una broma cuartelaria.

Una novatada.

¿A eso se reducían, pues, las terribles herejías del Temple?

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Creer

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Cuando crees conocerte y conocer lo que te rodea…

Cuando crees saber más de lo que sabes y de lo que ignoras…

Cuando crees entender cómo es la Vida y cómo vivir…

Eso no es creer.

Cuando crees que lo aparente es lo real y lo real es lo aparente…

Cuando crees tantas cosas… cuánto crees!

Crees creer!

El verdadero creer va más allá de todos los sentidos…

(de todo lo conocido y lo desconocido).

Creer es confiar, creer es entregarnos a algo más…

Creer en que nuestros creeres deben disolverse para que surja el verdadero creer.

Y cuando todo parezca mentira… no dejes de creer…

Hay que creer…

Cuando sientas a todos perdidos… sólo cree…

Cuando calla en tu mente ese grito… eso es creer…

Cuando sientes amor verdadero…

Cuando llena el «gracias» tu cielo…

Cuando dejas de creer que creías saber…

Cuando creer ocupa todo tu Ser…

Los amigos y la cantante

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Eran dos amigos inseparables. Un día conocieron a una bellísima cantante. Era una mujer deliciosa y fascinante. Ambos amigos se enamoraron de ella y pasaban os días encantados a su lado. Transcurrieron meses de una satisfactoria y plena relación con la cantante. Los tres estaban muy dichosos, pero un día ella les comunicó que tenía que partir, pues le habían ofrecido un contrato para cantar en otro país. La cantante se despidió cariñosamente de los dos hombres y partió.

Entonces, uno de los amigos dijo:

-Estoy verdaderamente desolado. No podré vivir sin ella. Siento una angustia terrible e insuperable. Y tú, ¿qué tal estás?

-Bien, muy bien; sereno y ecuánime.

-¿Cómo es posible? Yo me estoy muriendo y tú estás bien. Acabas de perder una mujer maravillosa y no te sobrecoge.

El amigo dijo:

-Razona unos instantes conmigo. Antes de que esa fantástica mujer apareciera en mi vida, yo me sentía bien. Ella ha sido como un regalo del destino. Vino y la disfruté intensamente, amando su cuerpo y su alma. Mientras ella estuvo aquí no dejé ni por un instante de sentirla en lo más profundo de mí. Pero ella ha partido y yo vuelvo a estar como me encontraba antes de que apareciera. El destino la trajo y el destino se la ha llevado de nuevo. La he amado sin aferramiento.

Ramiro Calle – extracto de «Mis mejores cuentos de amor».

EL CONOCIMIENTO DE UNO MISMO

Los problemas del mundo son tan colosales, tan complejos, que para comprenderlos y resolverlos hay que abordarlos de un modo muy sencillo y directo; y la sencillez y visión directa no dependen de las circunstancias exteriores ni de nuestros prejuicios y estados de ánimo individuales. Como y a lo he señalado, la solución no ha de encontrarse mediante conferencias o proyectos, ni substituyendo a los viejos dirigentes por otros nuevos, y lo demás. Es evidente que la solución está en el creador del problema, en el creador de la maldad, del odio y de la enorme falta de comprensión que existe entre los seres humanos. El causante de estos daños, el creador de estos problemas, es el individuo, vosotros y yo, no el mundo, como creemos. El mundo es vuestra relación con otro. El mundo no es algo que existe aparte de vosotros y de mí; el mundo, la sociedad, es la relación que establecemos o procuramos establecer entre unos y otros.

De suerte que vosotros y yo somos el problema, no el mundo; porque el mundo es la proyección de nosotros mismos, y para comprender al mundo tenemos que comprendernos a nosotros mismos. El mundo no está separado de nosotros; somos el mundo, y nuestros problemas son los problemas del mundo. Esto no puede repetirse con demasiada frecuencia, porque somos de mentalidad tan indolente que no creemos de nuestra incumbencia los problemas del mundo; creemos que deben ser resueltos por las Naciones Unidas o reemplazando los viejos dirigentes por otros nuevos. Es una mentalidad bien torpe la que piensa de ese modo; porque nosotros somos responsables de la horrible miseria y confusión que hay en el mundo, de la guerra que nos amenaza. Para transformar el mundo debemos empezar por nosotros mismos; y lo importante al empezar por nosotros es la intención. La intención tiene que consistir en comprendernos a nosotros mismos, y en no dejar para otros el transformarse o producir un cambio modificado mediante la revolución, de izquierda o de derecha. Es, pues, importante comprender que esta es nuestra responsabilidad, la vuestra y la mía; porque, por pequeño que sea el mundo en que vivimos, si podemos transformarnos, si podemos hacer surgir un punto de vista radicalmente diferente en nuestra existencia diaria, entonces, tal vez, afectaremos al mundo en general, las extensas relaciones de unos con otros.

Como lo he dicho, pues, vamos a tratar de descubrir el proceso de la comprensión de nosotros mismos, que no es un proceso de aislamiento. No es el retiro del mundo, porque aislados no podéis vivir. Ser es estar relacionado, y el vivir en el aislamiento es cosa inexistente. Es la falta de verdadera convivencia lo que causa conflictos, miseria y lucha; y por pequeño que sea nuestro mundo, si podemos transformar nuestras relaciones dentro de ese pequeño mundo, ello será como una onda que se extiende constantemente hacia afuera. Creo que es importante ver eso, o sea que el mundo es nuestra interrelación, por estrecha que sea; y si ahí podernos producir una transformación ‑no superficial sino radical-, entonces empezaremos activamente a transformar el mundo. La verdadera revolución no es conforme a una norma determinada, de izquierda o de derecha, sino una revolución de valores, una revolución que lleva de los valores sensorios a los que no son sensorios ni creados por influencias ambientales. Para encontrar esos verdaderos valores que traerán una revolución radical, una transformación o regeneración, es esencial que uno se comprenda a sí mismo. El conocimiento de uno mismo es el principio de la sabiduría, y por lo tanto el comienzo de la transformación o regeneración.

Para comprenderse uno mismo, tiene que existir la intención de comprender; y ahí es donde se presenta nuestra dificultad. Porque, si bien la mayoría de nosotros estamos descontentos, deseamos producir un cambio súbito, y nuestro descontento se canaliza hasta el mero logro de cierto resultado; estando descontentos, o buscamos otro empleo o simplemente sucumbimos ante el medio ambiente. De suerte que el descontento, en vez de encendernos, de inducirnos a poner en tela de juicio la vida y todo el proceso de la existencia, se ve canalizado, con lo cual nos volvemos mediocres y perdemos la energía y el empuje necesarios para descubrir todo el significado de la existencia. Por consiguiente, es importante descubrir esas cosas por nosotros mismos, pues el conocimiento de uno mismo no puede dárnoslo nadie ni habrá de hallarse en libro alguno. Tenemos que descubrir, y para descubrir tiene que haber intención, búsqueda, investigación. Mientras esa intención de descubrir, de inquirir hondamente, sea débil o no exista, la mera aserción, o un deseo casual de investigar acerca de uno mismo, tiene muy escasa significación.

La transformación del mundo se efectúa, pues, por la transformación de uno mismo; porque el “yo” es producto y parte del proceso total de la existencia humana. Para transformarse, el conocimiento de uno mismo es esencial; porque sin conocer lo que sois, no hay base para el verdadero pensar, y sin conoceros a vosotros mismos no puede haber transformación. Uno debe conocerse tal cual es, no tal como desea ser, lo cual es un mero ideal y por lo tanto ficticio, irreal; y sólo lo que es puede ser transformado, no aquello que deseáis ser. El conocerse uno misiono como uno es, requiere extraordinaria vigilancia de la mente; porque lo que es sufre constante transformación, cambio, y, para seguirlo velozmente, la mente no debe estar atada a ningún dogma ni creencia en particular, a ninguna norma de acción. Si queréis seguir algo, de nada sirve estar atado. Para conoceros a vosotros mismos, tiene que existir la vigilancia, la actitud alerta de la mente, en la que se está libre de toda creencia, de toda idealización, porque las creencias e ideales no hacen más que daros un color, pervirtiendo la verdadera percepción. Si queréis saber lo que sois, no podéis imaginar o creer en algo que no sois. Si soy codicioso, envidioso violento, el mero hecho de tener un ideal de “no violencia” de “no codicia”, es de escaso valor. Pero el saber que uno es codicioso o violento, el saberlo y comprenderlo, requiere extraordinaria percepción, ¿no es así? Exige honestidad, claridad de pensamiento. Mientras que perseguir un ideal alejado de lo que es, resulta una escapatoria, os impide descubrir y obrar directamente sobre lo que sois.

De suerte que la comprensión de lo que sois: feos o hermosos, perversos, dañinos o lo que fuere; el comprender sin deformación lo que sois, es el comienzo de la virtud. La virtud es esencial porque ella brinda libertad. Sólo en la virtud podéis descubrir, podéis vivir, no en el cultivo de la virtud, que sólo trae respetabilidad, no comprensión ni libertad. Hay una diferencia entre ser virtuoso y hacerse virtuoso. El ser virtuoso proviene de la comprensión de lo que sois, mientras el hacerse virtuoso es aplazamiento, encubrimiento de lo que es con lo que desearíais ser. Al haceros virtuosos, evitáis obrar directamente sobre lo que sois. Este proceso de eludir lo que es mediante el cultivo del ideal, es considerado virtuoso; pero si lo observáis de cerca y directamente, veréis que no es nada de eso. Consiste simplemente en dejar para después el enfrentarse con lo que es. La virtud no es llegar a ser lo que uno no es; la virtud es la comprensión de lo que es y por lo tanto el estar libre de lo que es. Y la virtud resulta indispensable en una sociedad que se desintegra rápidamente. Para crear un mundo nuevo una nueva estructura alejada de la antigua, tiene que haber libertad para descubrir; y para ser libre tiene que haber virtud, pues sin virtud no hay libertad. El hombre inmoral que lucha por llegar a ser virtuoso, ¿puede jamás conocer la virtud? El hombre que no es moral no podrá nunca ser libre, y por lo tanto no podrá nunca descubrir lo que es la realidad. La realidad sólo puede encontrarse comprendiendo lo que es; y para comprender lo que es, tiene que haber libertad, hay que estar libre del miedo a lo que es.

Jiddu Krishnamurti – Extracto de «La Libertad primera y última»

«¿Estamos atrapados por conspiraciones de seres no humanos?» Miguel Celades.


Miguel Celades Rex es un investigador apasionado del asunto extraterrestre desde los 14 años, cuando tuvo acceso al documental «Recuerdos del futuro y Regreso a las estrellas» de Erich Von Daniken y al libro «S.O.S. a la humanidad» de J.J. Benitez. Su gran compromiso social le ha llevado a denunciar públicamente distintos temas que se han mantenido ocultos por los lobbys de poder. Actualmente es el Director General de la Cumbre Europea de Exopolítica y Director-fundador de los Congresos de Ciencia y Espíritu, ya por su novena edición, llegando a tal nivel que los mismos ayuntamientos de Santander y Torremolinos (Málaga) han contactado con él para realizar los prestigiosos Congresos de Ciencia y Espíritu.


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