Concepto y tipos de no-dualidad

Por Javier García Campayo Extracto del libro: vacuidad y no-dualidad

La no-dualidad (en sánscrito advaya y advaita; en tibetano gÑis-med; en chino pu-erh; y en japonés funi) es, probablemente, el concepto más importante de las filosofías y religiones orientales, pero también uno de los más ambiguos. Grimes (1996: 15) lo define como «un estado de consciencia maduro en el que la dicotomía “yo-los otros” es transcendida y la consciencia es descrita como “sin centro” y “sin dicotomías”». Aunque puede aparecer de forma espontánea, suele ser producto del entrenamiento en prácticas contemplativas. Pese a que el concepto se encuentra más ligado a las tradiciones espirituales orientales como el budismo, el taoísmo o el vedanta advaita, también se encuentra en las tres religiones monoteístas, islam, judaísmo y cristianismo, así como en tradiciones grecolatinas o en movimientos espirituales modernos como el unitarianismo, el trascendentalismo, el universalismo y el perennialismo. Durante todo el libro, cuando hablemos de no-dualidad y de deconstrucción del yo, nos centraremos en los conceptos y prácticas de las tres religiones orientales anteriormente descritas, pero existen libros que analizan a fondo las prácticas no-duales de otras tradiciones místicas (Alvarado, 2012).

Existirían múltiples dualidades. Según Loy (1999) algunas de las más importantes son las siguientes:

1. Dualidad de conceptos bipolares: existen muchos conceptos en cualquier idioma que parecen muy alejados y diferentes, pero que, en última instancia, son lo mismo pero opuestos. Así, por ejemplo, «grande» y «pequeño» son dos formas de hablar del tamaño de un objeto; «alto» y «bajo» describen la altura; «bello» y «feo» describen la belleza de un objeto, y así sucesivamente. En la mayor parte de los casos, esta dualidad se asume y no es relevante para la vida de las personas, pero algunos conceptos importantes para las religiones, muy cargados emocionalmente, pueden generar mucho sufrimiento si uno no es consciente de las implicaciones de la dualidad. Por ejemplo, si uno quiere ser rico, necesariamente tiene miedo a ser pobre.

En la tradición oriental, la principal dualidad se da entre «sabiduría» e «ignorancia», y este extremo es el que diferencia a una persona que practica la religión de quien no lo hace. Sin embargo, en las tradiciones monoteístas abrahámicas, la mayor dualidad es «el bien» y «el mal», y se considera de una forma metafórica que el mundo es una especie de tablero de ajedrez donde ambos libran una batalla y donde los seres humanos somos peones de dicha guerra. Asociado a ese concepto se encontraría el de «pureza», si se contempla el bien, e «impureza», si no se hace así. El problema de esta dualidad y de buscar de manera compulsiva «el bien» y «la pureza» obliga a que uno tenga que ser absolutamente consciente y estar preocupado por «el mal» y «la impureza». De hecho, la lucha contra el mal ha sido una de las principales fuentes de sufrimiento de la humanidad. El concepto de bien y mal es inverso a cada uno de los grupos que la defienden: si pensamos en las Cruzadas, poderoso movimiento religioso en la Edad Media, «los buenos» desde la perspectiva cristiana eran «los malos» desde el punto de vista musulmán, y viceversa, y ambos luchaban por lo más sagrado, y recibían una gran recompensa en el cielo.

En las tradiciones orientales se intenta huir incluso de esta dualidad. Así el Buda dice:

Subhuti, las denominadas virtudes positivas no son positivas, y esta es la razón por la que se denominan virtudes positivas.
Subhuti, cuando el Tathagata expone el dharma, no está enseñando realmente ningún dharma, por eso se dice que está enseñando el dharma.

(Vajracchediña Prajñaparamita Sutra,
Lu K’uan Yu, 1971: 18-19)

También Nagarjuna, máximo exponente del budismo Mahayana, asegura:

El “mal” solo existe en relación con el “bien” y es con respecto a lo “malo” como nos forjamos una idea de lo “bueno”. Por tanto, la noción de “bien” resulta inseparable de la noción de “mal” y, del mismo modo, la noción de “mal” depende de la noción de “bien”.

(Mulamadhyamikarika XXIII: 10-11)

Nagarjuna insistía en que buscar la pureza produce que estemos absolutamente obsesionados por la impureza, enredándonos en el samsara.

El taoísmo también se alinea de esta forma: «Debido a que existe el “ser”, también existe el “no- ser” y, del mismo modo, es el “no-ser” el que nos permite hablar del “ser”. Así pues, el sabio no se aproxima a las cosas desde este nivel, sino que trata de reflejar la luz de la naturaleza» (deBary, 1964). Aspecto que se desarrolla en el capítulo 2 del Tao-te-king.

2. La dualidad en la meditación: la forma que tenemos de practicar la meditación puede convertirse también en una dualidad, al distinguir entre medios y fines. Meditamos para conseguir algo, para alcanzar un lugar o un estado diferente al que tenemos o estamos; o, por el contrario, meditamos por sí mismo, por el placer de hacerlo. Si meditamos por algo es como un fracaso, ya que no puedes estar donde estás; devalúas el presente. Si la meditación me va a permitir entender cómo es el mundo, lo cosifico, y me separo de él. Meditar se convertiría en algo que tapa mi insatisfacción vital (que analizaremos en el siguiente capítulo como «proyectos de carencia»): busca llenar en el futuro el vacío que siento ahora. La meditación tendría que realizarse, como dicen los japoneses, shikantaza, sin objeto.

Algunos tipos de meditación pueden constituir un problema: se concentran mucho en un objeto para eliminar de la mente el resto de objetos. Inicialmente son exitosas, pero con el tiempo tanto esfuerzo constituye un problema, porque la forma más elevada de meditación es sin esfuerzo, sin objeto sobre el que focalizar la atención. Loy, en algún retiro de no-dualidad que hemos compartido, afirmaba que algunas meditaciones estarían contraindicadas para alcanzar la no-dualidad. Algunas de ellas serían: 1) las prácticas de visualización, típicas pero no exclusivas, del budismo tibetano; 2) el body scan usado en mindfulness y enfatizado en el budismo Theravada, y 3) ser testigo de la conciencia o autoindagación, típica del Advaita. Considera que todas ellas potencian la idea del yo, la sensación de separación, de dualidad. Como podremos comprobar, no todos los autores no-duales están de acuerdo con esta afirmación.

3. La dualidad de este mundo frente a otro más elevado: en las religiones abrahámicas este concepto es clave. Este mundo no es importante, es una preparación, una prueba, un paso hacia otro mundo definitivo y real, que se encuentra más allá de la muerte. Incluso en el budismo antiguo existe esta distinción y se hacen diferencias entre Samsara y Nirvana.

Sin embargo, en el Mahayana, Nagarjuna, que ha sido considerado el segundo Buda, afirma que no hay diferencia entre el Samsara y el Nirvana, no son dos lugares diferentes. Lo que los diferencia es la forma de experimentar este mundo:

No hay nada que diferencie al Samsara del Nirvana y al Nirvana del Samsara.
La frontera del Nirvana es a la vez la frontera del Samsara.
Entre estos dos no hay ni la más mínima diferencia.

(Mulamadkyamakarika, MMK 25; 19-20)

Si lo percibimos de forma dual, como una colección de experiencias separadas, es Samsara; pero si comprendemos de forma no-dual qué es, somos parte de este mundo, que todo es lo mismo, es Nirvana. La idea no es dejar de percibir el mundo de forma dual, sino no dejarnos atrapar por ello y comprender que, junto a esa verdad relativa, se encuentra la verdad absoluta de la no separación, y poder integrar ambas simultáneamente.

El Yoga del conocimiento de la mente, atribuido a Padma Shambava asegura:
Al no existir verdaderamente la no-dualidad, el pluralismo es falso.
Hasta que no se trasciende la dualidad y se realiza el estado de un solo sabor, es imposible alcanzar la Iluminación.
La totalidad de Samsara y Nirvana se halla indisociablemente unida a la Mente…
El ignorante solo ve la dualidad externamente transitoria.

(Evans-Wentz, 1977)

4. Dualidad sujeto-objeto: muy relacionada con el punto anterior, encontramos esta dualidad que es la más intrínseca al ser humano: sentirnos separados del resto del mundo, de los demás objetos y seres vivos. Consistiría en la tendencia a ver el mundo como una colección de objetos discretos e independientes, entre los que se encuentra nuestro yo, que interactúan casualmente en el espacio y el tiempo. Pero realmente el mundo es no-dual y las cosas que se hallan en él no son diferentes, y todas constituyen una manifestación de la totalidad espiritual, porque la «Mente Única» incluye todas las conciencias particulares. Así lo afirma el Advaita:

Cuando la mente realiza a Brahman no percibe ninguna multiplicidad. Quien percibe la pluralidad se condena a vagar de muerte en muerte.

(Katha Upanisad II, i, 10-11)

Esta misma Katha Upanisad afirma:

Al igual que el fuego no-dual, después de haber penetrado en el mundo, parece asumir aspectos diferentes según lo que arda, así también el atman no-dual que se halla dentro de todas las cosas asume formas distintas según la materia que impregna sin necesitar de ella para existir.

(Katha Upanisad ll, ii, 9)

Pero también es la visión taoísta:

Existe un principio que lo contiene todo
y que es anterior al cielo y la tierra.
Silencioso y carente de forma,
no depende de nada y nunca cambia.
Lo impregna todo y jamás se extingue
y puede ser llamado, por tanto, madre del mundo.
Ignoro su nombre pero lo denomino tao.

(Tao-te-king, capítulo 25)

En el taoísmo, la evolución que llevó a los seres humanos a desligarse del todo la relata Chuang Tzu (Fung Yu-lan, 1996) así:

¿Hasta qué punto era perfecto el conocimiento de los antiguos? En un principio, los seres humanos ignoraban hasta la existencia de las cosas y ese es el conocimiento más perfecto al que nada puede agregarse. Luego supieron que existían las cosas, pero no establecieron ninguna diferencia entre ellas. Más tarde, comenzaron a hacer distinciones, pero no formularon ningún tipo de juicio al respecto. Solo cuando aparecieron los juicios comenzó la destrucción del tao.

El Vedanta afirma lo mismo y quizá este extracto del Atmabhoda sea uno de los mejores ejemplos:

El yo trasciende toda diferenciación entre el conocedor, el conocimiento y el objeto conocido porque, siendo de la naturaleza del Gozo que es pura Conciencia, es lo único que resplandece.

(Atmabhoda 41)

En suma, esta última sería la no-dualidad más importante desde la perspectiva de la meditación y la Iluminación. El yo, objeto principal de estudio en este libro, sería la contraparte negada o disuelta desde la perspectiva no-dual. La deconstrucción del yo y la realización de la no-dualidad sujeto-objeto serían dos formas de expresar el mismo concepto.

Mindfulness: un sacerdote Soto Zen habla sobre la estabilidad mental y sensorial, y una visión sin contaminación

La relación entre el mundo que nos rodea y nuestra mente siempre ha sido motivo de discusión y asombro por parte de los seres humanos. Esto ha dado lugar a múltiples escuelas de pensamiento y doctrinas sobre este misterioso hecho y aún no hemos llegado al fondo del enigma.

Por Ryusho Joaquin Salazar, sacerdote zen de Soto

[Biografía a continuación].

Somos un animal superior en la escala evolutiva cuyas características físicas y cerebro le han dado la posibilidad de formar una mente pensante que genera ideas, criterios, opiniones, voluntad actuante y un mundo de sentimientos, emociones e impulsos propios, únicos. , y solo parcialmente basado en instintos. Seguir leyendo Mindfulness: un sacerdote Soto Zen habla sobre la estabilidad mental y sensorial, y una visión sin contaminación

Mujer captura ‘pequeño humanoide’ en cámara

Mellisa Braham había estado paseando a su perro cuando fotografió algo muy extraño.

El viernes 26 de febrero, viendo que era un buen día, Mellisa decido sacar a pasear a su perro por la tarde, también tomo su nuevo teléfono para probar la cámara.

Durante la tarde tomo varios videoclips cortos y una selección de fotografías aleatorias con diferentes resoluciones. Más tarde, por la noche, cargo la fotografía en su PC para echarle un vistazo. Lo que encontró la aterrorizó. Seguir leyendo Mujer captura ‘pequeño humanoide’ en cámara

Resucitar la personalidad digital de los muertos

Los chatbots cada vez están más cerca, pero plantean problemas de privacidad

© ipopba Inteligencia artificial.Resucitar la personalidad digital de los muertos: los chatbots cada vez están más cerca, pero plantean problemas de privacidad

Criogenización, transhumanismo, robots, la sociedad sigue buscando formas de resucitar a los muertos de alguna forma o impedir que el cerebro se apague por completo.

Ya en 2017, Microsoft patentó un chatbot para llevar a cabo esta tarea mediante aprendizaje automático e inteligencia artificial, aunque los representantes de Microsoft terminaron admitiendo en Twitter que en estos momentos no tenían intención de producirlo, ya que podía ser algo perturbador. Seguir leyendo Resucitar la personalidad digital de los muertos

El Buda cuántico Guru Rinpoche Padmasambhava: el segundo Buda que hizo girar la Rueda Vajrayana del Dharma

La Rueda Vajrayana del Dharma Budista que Guru Rinpoche trajo al Tíbet fue más que simplemente otro linaje de la filosofía budista. Las enseñanzas de Vajrayana, y especialmente las enseñanzas y manifestaciones de Guru Rinpoche, enmarcaron una visión de la realidad, del Universo, más parecida a la Física Cuántica que a la religión.

Guru Rinpoche, el nacido de loto, Padmasambhava o Pema Jungné, es honrado como el segundo Buda viviente de nuestra era, quien hizo girar la rueda final del Dharma, Vajrayana, y trajo el Buda Dharma al Tíbet. Seguir leyendo El Buda cuántico Guru Rinpoche Padmasambhava: el segundo Buda que hizo girar la Rueda Vajrayana del Dharma

Luna Nueva para «limpiar» el inconsciente

Las energías de Piscis se asocian al inconsciente, tanto individual como colectivo. El temperamento pisciano se compara a las profundidades del mar, que contiene un mundo silencioso y misterioso. Asimismo, en nuestro inconsciente hay también un mundo lleno de misterios que influyen silenciosamente en nuestras vidas.

En este signo, ocurrirá el próximo 13 de marzo, la fase de Luna Nueva, que nos traerá un momento favorable para viajar a ese mundo profundo, hurgar en él conscientemente, hacer una limpieza de cosas que nos atemorizan o nos sabotean, y sembrar en él pensamientos que nos lleven a mejorar y renovar nuestras vidas.

En ocasiones podemos mirar con temor ese mundo de lo inconsciente y no nos atrevemos a afrontarlo, más bien lo evadimos, sin embargo, si logramos llevar a la conciencia muchas de las cosas que llevamos guardadas en esas profundidades de la mente, las podremos canalizar de manera mucho más positiva. Las energías que se activan en una Luna Nueva, son muy favorables para este propósito.

La Luna es el astro más cercano a la Tierra, y cuyo influjo sentimos con mayor fuerza. Es la memoria del tiempo almacenada en innumerables generaciones de seres humanos, es el inconsciente colectivo, la que remueve nuestras fuerzas psíquicas ocultas y nos conecta con símbolos ancestrales.

La Luna Nueva, conjunción de nuestro satélite con el Sol, marca un nuevo ciclo lunar mensual, cuyas energías podemos aprovechar en nuestra vida cotidiana. Los días previos a la Luna Nueva, son excelentes para visualizar nuestras más inmediatas aspiraciones, a fin de darles la fuerza necesaria para que se materialicen en el transcurso del nuevo ciclo.

La Luna Nueva ocurre cuando nuestro satélite y el Sol coinciden en el mismo signo y en el mismo grado de ubicación en esa franja zodiacal; es el momento en que la Luna no se ve, está oscura. En la naturaleza esto provoca que las mareas bajen, y en el ser humano, también desciende nuestra “marea psíquica”.

En la Luna Nueva, el Sol predomina sobre la Luna, y por tanto la conciencia domina al inconsciente, por tanto tenemos mayor claridad mental, es un momento en que las emociones están controladas por la mente y nos perturban menos, y podemos tomar decisiones más racionales y menos impulsivas, esto favorece que podamos ver las cosas como son realmente y no detrás del velo de nuestro mundo emocional.

Al tener mayor claridad mental, tenemos más fuerza psíquica para hacer frente a nuestros temores ocultos, a afrontar con mayor claridad las cosas que albergamos en nuestro inconsciente.

Este inconsciente es susceptible de ser sugestionado, porque él capta los pensamientos y luego los reproduce. Si no  manejamos con conciencia estas sugestiones, pueden atraparnos pensamientos negativos, y entonces el subconsciente se convierte en un monstruo que nos hace atraer situaciones desagradables o indeseadas a nuestras vidas.

Al poder manejar con real conciencia nuestros pensamientos, podemos sembrar en él todo aquello que deseamos, y el resultado será positivo si estos deseos están alineados con la voluntad de Dios.

¿Y cómo sabemos si están alineados con su voluntad? Simplemente estando conscientes de que nuestros deseos no deben dañar a otras personas, y que deben estar encaminados hacia el bien, porque la voluntad de Dios es “buena, agradable y perfecta”.

Esta Luna Nueva tendrá grandes refuerzos energéticos, porque, por una parte, nuestro satélite en Piscis se “exalta”, es decir, logra despertar un gran potencial de sensibilidad; asimismo, muy cerca de la Luna estarán Neptuno que rige a Piscis y eleva sus cualidades de intuición e inspiración; y Venus, que igual se “exalta” en la franja pisciana, elevando sus efluvios de amor y creatividad.

Ilustración: Pedro González Rondón

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Una dibujante de manga escribió en 1999 un libro con 15 sueños proféticos, y ya se han cumplido 12

Por Mundo Esotérico y Paranormal

Los sueños pueden proporcionar mucha información sobre tu estado mental actual, preocupaciones y esperanzas para el futuro. Pero, ¿pueden realmente predecir cosas que aún no han sucedido? Los llamados sueños precognitivos, en términos simples, son cualquier sueño que te ofrezca información sobre el futuro que de otro modo no podrías tener. Por ejemplo, sueñas con tu hermano después de no tener noticias de él durante meses.

Al día siguiente, te llama. O tal vez te despiertes de un sueño con algunas emociones desagradables, como el terror o la decepción. Esto no parece significativo hasta que algo te asusta o decepciona poco después. Seguir leyendo Una dibujante de manga escribió en 1999 un libro con 15 sueños proféticos, y ya se han cumplido 12

El covidianismo, ideología de la nueva tiranía

La ideología covidiana ha irrumpido con tremenda fuerza con ocasión de la epidemia del coronavirus SARS-COV-2. ¿Qué balance se puede hacer en términos de ideologías o ideas políticas? ¿Qué ideologías han sucumbido o han sido absorbidas por el covidianismo? ¿qué ideas resisten y cómo?
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I. EL COVIDIANISMO: BREVE INTENTO DE DEFINICIÓN

Por «covidianismo» nos referimos a una ideología que sitúa una supuesta protección de la «salud» como argumento último para ordenar las relaciones políticas, económicas, culturales o sociales.

En la base de esta ideología hallamos un «relato» o «construcción ideológica» sobre el supuesto «daño» a la salud construido a partir de una peculiar noción de «contagios» contabilizada mediante los «positivos» en pruebas PCR. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que las pruebas PCR practicadas a un elevado número de ciclos no ofrecen resultados fiables. Pero precisamente el ocultamiento del número de ciclos sirve para poder aumentar el número de «positivos» que justifican las medidas impuestas por la ideología covidiana. A esta ideología también se la ha descrito como «barbarie sanitarista».

II. LAS IDEOLOGÍAS QUE HAN SUCUMBIDO AL COVIDIANISMO Seguir leyendo El covidianismo, ideología de la nueva tiranía