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Sin amor no somos nada

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Ayanta Barilli es una mujer polifacética como no podía ser de otra manera dada su ascendencia. Nacida en Roma fruto del amor entre Fernando Sánchez Dragó y Caterina Barilli, adoptó el apellido de esta en honor de su familia materna, de prestigiosos artistas italianos. Directora de escena, actriz y escritora, su debut literario fue la novela autobiográfica «Pacto de sangre» (editorial Temas de Hoy), una valiente y sincera carta de amor escrita a su padre, coautor del libro.

Trabaja en la actualidad como locutora y directora del programa Es Sexo en el que aborda la sexualidad de una forma directa, clara y respetuosa, mientras prepara su segundo libro.

Ayanta Barilli

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AYANTA_08Sexológicos

Los científicos aseguran que enamorarse es una droga que apenas dura tres años. Un cóctel de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina, la noradrenalina, la feniltilamina o la oxitocina que nos trastorna. Hace tiempo llevabas en EsRadio el programa radiofónico EsAmor en el que hablábais y compartiais ideas y experiencias sobre este sentimiento. El concurso de cartas de amor tenía muchísimo éxito. Escuchándolas uno se daba cuenta de lo románticos que somos y de lo mágico que es el amor para la mayoría de las personas. ¿Qué es para ti?

Ayanta Barilli

Una pregunta difícil de responder. Estas explicaciones científicas me producen un poco de angustia y no creo que abarquen toda la realidad de un ser humano. Es cierto que la química nos afecta, pero me parece un concepto demasiado reduccionista del amor. Somos más que eso.

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Sí. Yo también lo creo. De hecho todavía no han podido determinar por qué hay personas que nos generan esas reacciones químicas y otras no. Supongo que soy una romántica, pero me gusta pensar que existe la «Magia», algo que no sabemos explicar.

Ayanta Barilli

El amor es fundamental para el ser humano. Un estudio llevado a cabo en la década de los 40 en orfanatos públicos lo ilustra muy bien. Los niños estaban bien atendidos, higiene, descanso, alimentación… sin embargo, había una mortandad muy alta porque nadie los acunaba, nadie los cogía en brazos, nadie les daba amor.

Los niños crecen y se desarrollan por el amor, ya sea de los padres, los tutores o persona que se ocupe de ellos. Desde el momento en el que no lo reciben, les falta el alimento principal. Es una carencia tan grande que los limita. Sin amor no somos nada.

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El Amor con mayúsculas, sí. Circunscribiéndonos al de pareja. Llevas el programa EsSexo en el que abordáis la sexualidad. ¿Cuál tu modo personal de verla? ¿Consideras que sexo y amor deben estar unidos de modo indisoluble?¿Concibes el sexo sin amor?

Ayanta Barilli

El sexo con amor es una maravilla. Es lo máximo a lo que se puede aspirar en ese sentido, por lo menos para mí. Pero no siempre se consigue. Creo que también se puede desarrollar la sexualidad en otras vertientes; por ejemplo, como un juego placentero que nos pone en contacto con nuestro cuerpo y el del otro, incluso en cuestiones más elevadas a nivel espiritual aunque no haya amor de pareja. Hay muchas maneras de vivirlo, y por ello es responsabilidad de cada uno el ir descubriéndolas. Descubrir qué nos gusta, qué no, y escuchar las pulsiones que puede haber en cada etapa de nuestra vida.

También es verdad que en las relaciones de pareja cada una puede optar por distintas alternativas: desarrollarla tanto dentro de la pareja como fuera de ella, desarrollarla cada uno por su lado, desarrollarla sólo con tu pareja investigando todas las posibilidades…

AYANTA_09Una de las preguntas más frecuentes es cómo mantener viva la sexualidad en la pareja, cómo superar el cansancio, la rutina, porque la sexualidad es algo frágil que a la mínima puede verse dañada. Creo que no hay que perder la comunicación, hay que mantenerla siempre viva; lo malo es que algunas directamente no la han tenido nunca, ni siquiera al principio.

A pesar de que son temas que nos afectan a todos en algún momento de nuestra vida cuesta mucho abrirse y hablar de ello debido a que en la sociedad hay una hipocresía tremenda al respecto, y eso nos arroja a la infelicidad.

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Los sexólogos afirman que la falta de comunicación es uno de los problemas que más se repiten en sus consultas, sí. Es curioso, somos capaces de tener relaciones sexuales con una persona pero no de hablar de sexualidad con ella.

Ayanta Barilli

Desde pequeños nos dicen que de sexo no se habla. No lo hablamos con nuestros padres, con otros familiares, con los profesores… y con los amigos lo malhablamos así que… ¿cómo hablarlo con la pareja? Sigue siendo un tema tabú. Tenemos miedo de dañar al otro y a la vez arrastramos esa dualidad entre lo que nos ha enseñado la sociedad y nuestras propias pulsiones sexuales. Es difícil enfrentarse a ello pero hay que hacerlo, muchas personas lo han conseguido y están mucho más felices y serenas.

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Investigar no es “jugar a ser Dios”, sino creación continua

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En la posibilidad que tiene el hombre de realizar decisiones libres es donde mejor se expresa el ser específicamente humano

 

Cuando se produce un importante descubrimiento, especialmente en el caso de las ciencias biológicas, los partidarios de frenar la investigación de este tipo suelen señalar que el hombre está jugando a ser Dios, está tratando de suplantar a Dios en la creación. Sin embargo, un análisis más detallado del concepto de investigación en relación a la creación y de la función que Dios y el hombre juegan en esta última puede llevar a proclamar que la investigación, entendida como la misión co-creadora del hombre, no representa ninguna idea peligrosa. Por Eduardo García Peregrín.

Imagen: Alexey Stiop. Fuente: PhotoXpress.

El concepto de investigación es enormemente amplio, ya que se trata de una característica fundamental inherente a la propia condición humana. Si el universo entero está transido de la capacidad de invención, el hombre mucho más. El hombre es ese ser en perpetua búsqueda de su humanidad y del secreto que ella encubre, pero eso será siempre un enigma que forma parte de nuestra vida y con el que tendremos que aprender a convivir en nosotros, en los demás, en el mundo y respecto a Dios.

En este último sentido, es importante subrayar que Dios es un Dios que tiene algo que decir al hombre o sobre el hombre; que tiene algo que pedirle que haga y que espera algo de él. Dios es ante todo Padre. Y esa cualidad paternal de Dios es lo que sirve de fundamento a su acción creadora, lo cual significa que la creación es ante todo la expresión de un amor gratuito del Creador y no un alarde exhibicionista.

¿Qué se entiende por crear?

Durante mucho tiempo, el concepto de creación fue interpretado como producción de algo a partir de la nada, en el marco de una cosmovisión estática. La llegada de la teoría de la evolución representó el comienzo de una nueva era en la comprensión del universo y de nuestro propio ser. Sin embargo, como señala Ruiz de la Peña, (“Teología de la creación”, Sal Terrae, Santander, 1988), “con el evolucionismo, el mundo y los seres en él contenidos se ponen en movimiento; ya no es posible pensar el universo como una magnitud estática que, construida una vez, persiste en la existencia sin que nada nuevo ocurra”.

¿Cómo concebir hoy la creación en un mundo en evolución? ¿Y cual es el papel de Dios y del hombre? En este sentido, se suelen distinguir varios niveles de creación que, en resumen, son los siguientes.

La “creatio ex nihilo”

El Diccionario Ideológico de la Lengua Española define el término creación como “acto de crear o sacar Dios una cosa de la nada”, considerando a Dios como el Creador por antonomasia. De acuerdo con esta definición se considera creación a la llamada comúnmente “creatio ex nihilo”, expresada en la Biblia con el término hebreo bará. Crear (bará) es ante todo constituir algo distinto de Dios. Pero también es hacer algo enteramente separado y distinto de todo lo anterior.

Ese es uno de los sentidos de la “creatio ex nihilo”: la realidad creada no viene precedida por un modelo del que lo creado sería una copia. La creación no se hace mediante un dictado en el que nosotros seríamos meros repetidores. Por otra parte, al hablar del mundo como creación de Dios, estamos considerando mundo a todo lo que existe fuera de Dios. Según la Escritura, la idea de Dios como Creador tiene que extenderse a todos los seres distintos del propio Dios y existentes en la realidad.

En 1929, E. Huble observó que las galaxias distantes se están alejando de nosotros, lo cual fue interpretado como que el universo entero se encuentra en fase de expansión. Estas observaciones sugerían que hubo un momento, el llamado big bang, en que el universo era infinitesimalmente pequeño e infinitamente denso y caliente.

Fue el momento del inicio del universo: una gran explosión o explosión inicial, así como el inicio del tiempo hace unos quince mil millones de años. ¿Cómo relacionar estas dos visiones de la creación? Esta pregunta forma parte de otra mucho más amplia: ¿Cómo relacionar la teología con la ciencia?

Por mencionar sólo un ejemplo de oposición a la idea del origen divino de la creación podemos citar al científico S. Hawking que, en su reciente obra “El gran diseño” (Crítica, Barcelona, 2010), escribía: “Mucha gente a lo largo de los siglos ha atribuido a Dios la belleza y la complejidad de la naturaleza que, en su tiempo, parecían no tener explicación científica.

Pero así como Darwin y Wallace explicaron cómo el diseño aparentemente milagroso de las formas vivas podía aparecer sin la intervención de un Ser Supremo, el concepto de multiverso puede explicar el ajuste fino de las leyes físicas sin necesidad de un Creador benévolo que hiciera el universo para nuestro provecho… No hace falta invocar a Dios para entender las ecuaciones y poner el universo en marcha”.

Otros autores defienden la independencia de la ciencia y la teología como dos ámbitos de investigación separados. Así, la Academia Nacional de Ciencias de USA publicó un folleto en 1984 resaltando que “la religión y la ciencia son ámbitos separados y mutuamente excluyentes del pensamiento humano; su presentación conjunta en un mismo contexto conduce a una comprensión equivocada tanto de las teorías científicas como de las creencias religiosas”.

El paleontólogo S. J. Gould describe la ciencia y la religión como ámbitos independientes con el término “magisterios no solapables”. Para Gould, el magisterio de la ciencia abarca el ámbito de lo empírico: de qué se compone el universo (hechos) y por qué funciona de la manera que lo hace (teoría), mientras que el magisterio de la religión abarca las cuestiones del sentido último y de valoración moral. Se trata, pues, de dos magisterios que no se solapan ni se superponen.

Algunos autores (A. Peacocke y J. Polkinghorne) defienden un diálogo en el que la ciencia y la teología tienen algo que decirse una a otra sobre aquellos fenómenos en que ambas están interesadas, fundamentalmente sobre la inteligibilidad y la contingencia del universo.

Sin embargo, ninguna de las posibles relaciones entre la ciencia y la religión nos sirven para demostrar inexorablemente que Dios es el autor de la “creatio ex nihilo” del universo… pero tampoco nos sirve para lo contrario. Dios no entra propiamente en el horizonte de la ciencia y, por eso, la ciencia no puede pronunciarse al respecto. Dios no sirve para “explicar” científicamente nada en el orden de lo material, ni el origen del universo, ni el calentamiento global, etc. Pero tampoco la ciencia puede “explicar” por qué existe lo que hay y si tiene algún sentido para nosotros. Dios seguirá siendo siempre un misterio.

La “creatio continua”

La publicación en 1859 del libro de Darwin “El origen de las especies” representó el comienzo de una nueva era en la comprensión del universo y de nuestro propio ser. Darwin propuso que también la vida biológica se rige por unas normas naturales, por lo que el origen de las especies e incluso el origen del ser humano podían comenzar a ser explicados por un proceso ordenado de cambio regido por leyes que la ciencia puede formular y describir. Había nacido la teoría de la evolución.

Las Iglesias tardaron bastante tiempo en dejar de luchar contra la evolución o en ignorarla. Según la mayoría de sus antiguos puntos doctrinales, la creación fue un acto momentáneo de Dios en el principio, que originó el universo entero y todo cuanto hay en él. Sin embargo, el descanso del séptimo día de la creación no puede significar que Dios ya no sigue activo sino únicamente que no sigue creando nuevas especies de criaturas. Pero su obra necesita claramente una continuación en la medida en que las criaturas están dependiendo de que Dios las conserve y las gobierne.

La doctrina del concurso divino en las actividades de las criaturas supone, por una parte, que las criaturas no dependen sólo de sí mismas en sus actividades y, por otra, que el influjo de Dios en ellas no excluye su autonomía. La existencia autónoma de las criaturas responde a la actuación conservadora de Dios. Pero el concurso de Dios en la actuación de las criaturas no ha de implicar la supresión de su autonomía como principio de sus actos.

La evidencia científica del proceso evolutivo hizo que muchas creencias, tanto científicas como teológicas, tuvieran que revisarse profundamente. Así, el discurso cristiano sobre la creación se ha enriquecido con el concepto de “creatio continua”, una creación que se va desplegando a lo largo de la historia cósmica. Se trata de otra modalidad de creación, de otro modo divino de dar el ser a las cosas. La Escritura atestigua ampliamente que Dios quiere conservar el mundo que ha creado, incluyendo sobre todo el cuidado que a cada una de las criaturas le dispensa en el tiempo oportuno.

Nuestro universo evolutivo está marcado por la lenta pero constante emergencia de nuevas realidades. Lo nuevo no se puede deducir de lo antiguo. Lo inicial no contiene necesariamente lo más reciente. La creación evolutiva no está terminada desde el principio; está aun emergiendo.

Como muy bien ha señalado I. Barbour en su obra “El encuentro entre religión y ciencia. ¿Rivales, desconocidas o compañeras de viaje?” (Sal Terrae, Santander, 2004), “Dios ha dotado a las cosas del mundo con potencialidades creadoras que se van revelando sucesivamente, aunque sólo se actualizan cuando se dan las condiciones adecuadas. Los sucesos no acontecen según un plan predeterminado, sino con impredecible novedad. Dios experimenta e improvisa, en un proceso siempre abierto de creación continua”.

Lógicamente, este modo de pensar tiene fuertes detractores como el biólogo R. Dawking y el filósofo D. Dennet. Para el primero, el darwinismo puede explicar perfectamente cómo ha surgido la complejidad en el mundo biológico (uno de los argumentos teístas); por tanto, Dios es una hipótesis innecesaria: el mundo de explica por sí mismo y Dios no existe (Cf. “El espejismo de Dios”, Espasa, Pozuelo de Alarcón, 2007).

Dennet, en una entrevista publicada en “Der Spiegel” en 2005, consideraba que Darwin impugnó la necesidad de Dios con su teoría de la selección natural y que el papel de Dios ha quedado empequeñecido a lo largo de la historia de manera que “ya no tenemos a Dios como creador ni como legislador, sino a un Dios reducido al papel deslucido de un maestro de ceremonias. Cuando Dios es el maestro de ceremonias y no desempeña ningún papel más en el universo, se convierte en una suerte de disminuido, incapaz de intervenir en nada”.

En resumen, cualquiera que sea la relación entre la evolución y la religión, dejando aparte lógicamente al conflicto, lo que parece claramente aceptable es que Dios no ha creado desde el principio un mundo perfecto y acabado, sino que la idea actual es que el mundo se ha transformado de un mundo del ser a un mundo del llegar a ser. En esa transformación, Dios no se autoimpuso sino que, más que como hacer, parece actuar permitiendo que las cosas ocurran, mediante un proceso de unión.

La “creatio appellata”

La relación entre invención y libertad creadora nos lleva a una tercera consideración acerca de la creación. Como hemos visto, la dependencia del Creador no significa la alienación de la criatura sino su liberación. Las acciones de la criatura no son atentados contra la obra del Creador, sino que pueden ser consideradas como prolongaciones de dicha obra, previstas y queridas por el propio Creador. Como escribe Ruiz de la Peña, (“Creación, gracia y salvación”, Sal Terrae, Santader, 1993), “Dios entrega al hombre el mundo recién surgido a la existencia para que aquel, en su calidad de «imagen» lo conduzca a su consumación”.

Pero esta consumación tiene un sentido: lo que Schmitz-Moormann (“Teología de la creación en un mundo en evolución”, Verbo Divino, Estella, 2005) ha llamado la “creatio apellata”, es decir, la creación llamada a acercarse. Para este autor, la idea básica es que el universo es llamado por Dios a salir de la nada hacia Él. El proceso del llegar a ser es la respuesta de la creación.

Sólo de un Dios cuyo ser es pura y simplemente amor, puede predicarse la creación, la puesta en existencia de lo distinto de sí como algo querido libremente y, por lo tanto, digno de ser amado por ser distinto. Descubrir el amor como la fuerza creativa fundamental abre una nueva visión que podría considerarse como una forma muy adecuada para explicar la actuación de Dios.

Citando de nuevo a Schmitz-Moormann, “la amorosa llamada de Dios se podría considerar, teológicamente hablando, como la fuerza conductora de la creación y, por lo tanto, de la evolución”.

La “creatio libera”

Siguiendo una vez más a Schmitz-Moormann, podemos decir que “la historia de la evolución es la historia del llegar a ser de la libertad, que se hace cada vez más prevalente en la historia del universo”. La libertad no es un don que Dios ha dado únicamente al hombre, sino que ha ido evolucionando hasta que, con su capacidad de reflexión, el ser humano sabe que es libre y que decide por sí mismo lo que quiere hacer o no, de una manera responsable. La creación alcanza en el ser humano la capacidad de responder o rechazar libremente el ofrecimiento divino del amor: nace así lo que se ha llamado “creatio libera”.

El dilema entre predestinación y libertad no se ha llegado a resolver racionalmente. Quizás no sea esta la ocasión para profundizar en el sentido teológico de la libertad y de su relación con la providencia divina, pero sí de resaltar que parece absurdo que Dios haga existir criaturas distintas de Él para después anularlas por reabsorción, o que las hiciera activas para después eliminar su actividad.

Como ha escrito recientemente A. Torres Queiruga (“La providencia hoy: autonomía humana y creación por amor”, Iglesia Viva, 254 (2013) 25-48) “tomar en serio la creación, como acción libre y amorosa de Dios, significa comprender que sólo tiene sentido para que la creatura sea ella misma… La experiencia y la convicción de la creación-continua-por-amor deben mantenerse siempre como guía última de la reflexión teológica”. Son los mismos conceptos de que hemos hablado hasta ahora: “creatio”, “continua”, “apellata” y “libera”.

Actuación del hombre en la continuación de la creación

La investigación, en general, ha tenido siempre una difícil relación con el hombre que es su creador. Por una parte, el hombre se sirve de la investigación y la utiliza para su progreso, pero eso conlleva una dependencia cada vez mayor de ella y de su propio avance. Por otra parte, la misma investigación pone de manifiesto de forma clara los graves daños que se pueden derivar de ella, tanto para el propio hombre como para su entorno.

El que predomine un punto de vista o el contrario va a condicionar la posición que la humanidad o parte de ella tome frente a esta investigación. Desde siempre se ha aceptado el hecho de que la tendencia a la investigación es una característica innata del hombre; el hombre se ha distinguido de los animales por su capacidad de creación y de comunicación derivados del poder de su consciencia y de su imaginación. Veamos ahora como podemos relacionar esta tendencia innata a la investigación con la colaboración en la obra del Creador bajo sus diferentes aspectos.

La investigación y la “creatio continua”

Si consideramos este universo como un proceso de llegar a ser mediante la unión, hay que tener presente que los niveles más elevados del ser no se alcanzan a medida que la cantidad de materia es mayor, sino que, de hecho, la evolución ha tenido lugar contra todas las probabilidades aparentes, de manera que la materia realmente importante presenta rasgos de una cierta rareza.

Este es el caso de la conciencia, que aparece como algo insólito en el universo. Pues bien, el ser humano dotado de esa conciencia es el punto más alto del proceso evolutivo o, si lo queremos expresar con otras palabras, de la “creatio continua”.

Somos los únicos seres vivos que conocemos los motivos de nuestras acciones, por lo que la supervivencia del planeta vivo dependerá de las decisiones de los hombres. Por lo que hasta ahora conocemos, ninguna otra especie de ser vivo puede asumir esa responsabilidad.

Desde una visión antropológica de la creación, si toda ella está llena de una capacidad para la invención, el hombre lo está mucho más. Por eso cada ser humano se convierte en lo que Hefner ha llamado “creado co-creador” junto a Dios, desde su condición de creatura.

Como muy bien lo expresa A. Gesché, (“El hombre”, Sígueme, Salamanca, 2002) “creado creador, el hombre tiene la misión de culminar el anhelo de la creación entera. Tal es su estatuto. El derecho y el deber de una libertad de invención, él los va a ejercer en una triple dirección: con respecto al cosmos, a sí mismo y a Dios”.

a) Respecto al cosmos

El descanso de Dios en el séptimo día de la creación sugiere que, en adelante, otro toma su relevo como creador. Dios le pasa el relevo a Adán cuando le encarga que le ponga el nombre a todas las cosas. Por otra parte, Dios puso a Adán en el jardín para que lo trabajara y no sólo para que lo contemplara, lo cual sugiere que la creación es inmediatamente confiada al hombre.

Y la idea de trabajo indica invención, no sólo gestión de algo ya acabado. La creación no estaba acabada, sino que necesitaba que otro actuara como co-creador. El mundo no está totalmente hecho. Dios nos deja la responsabilidad de acabarlo. Dios creó la creación como algo que tiene que seguir siendo inventado, y donde el hombre tiene que desempeñar su misión de co-creador, dándole todo su sentido.

b) Respecto a sí mismo

Nosotros hemos sido puestos en el ser por Dios para llegar a ser lo que somos. Esta es la importancia del haber sido hechos así. Hemos recibido una propuesta divina. La libertad creadora de Dios llega hasta a confiarnos a nosotros mismos en nuestras manos. Por eso, el hombre es un ser moral.

Su libertad no la ejerce sólo frente al universo y a las cosas, sino también en su propio universo. Puesto que esta libertad le ha sido dada por Dios, el hombre no debe tener miedo a ella. Al contrario, como es un don dado sin condiciones, constituye una vocación a ser creadora e inventiva. El hombre ha sido creado autónomo, no autómata. Por eso podemos decir que tenemos la vocación de ser creados co-creadores, hemos de co-engendrarnos.

c) Respecto a Dios

Esto parece más fuerte, pero es así como el hombre adquiere su auténtica medida. Para Levinas, “es ciertamente una gran gloria para el Creador haber puesto en pie a un ser capaz del ateismo”. A. Peacocke habla, en este sentido, de la autolimitación de un Dios que sufre con el mundo. En una obra coordinada por J. Polkinghorne, (“La obra del amor. La creación como kénosis”, Verbo Divino, Estella, 2008), se destaca cómo Dios no ha querido imponerse, sino que ha aceptado la kénosis de sí mismo en la creación, creando un universo ambiguo en el que el hombre deberá construir su vida libre y creativamente.

En el mismo libro, G. Ellis considera que el diseño del universo es kenótico: Dios ha renunciado a imponer su presencia ocultándose, pero no de una manera absoluta ya que hay un equilibrio entre ocultamiento y manifestación que hace posible que los seres humanos puedan acceder a Dios. Eso significa que el hombre tiene una libertad creadora y no sólo una capacidad para imitar, que el hombre ha sido pensado para ejercer su vocación de libertad como el sentido y el objetivo de su existencia.

En resumen, el hombre no ha sido simplemente causado sino que ha sido creado causa. El hombre ha sido creado para crear, con el deber de cumplir así su función de criatura. Podemos decir que la evolución espera al hombre creado creador para que le de todo su sentido.

Esta es su grandeza. Este es el sentido y la vocación de la investigación para Teilhard de Chardin (“Ciencia y Cristo”, Taurus, Madrid, 1968): “Hemos de decidirnos a admitir, por la presión de los hechos, que el Hombre no está todavía terminado en la Naturaleza, no está todavía completamente creado, sino que, en nosotros y en torno a nosotros, sigue todavía en plena evolución… El hecho de que la Investigación invada cada vez más la actividad humana no es fantasía, ni moda, ni azar: se trata rotundamente de que el Hombre, al hacerse adulto, se ve irresistiblemente impulsado a tomar las riendas de la evolución de la Vida sobre la Tierra, y la Investigación es la expresión misma (en estado reflexivo) de ese esfuerzo evolutivo, no solamente para subsistir, sino también para ser más; no solamente para sobrevivir, sino para supervivir irreversiblemente”.

O como también podemos decir siguiendo a Gesché (o. c.): “Está claro que el secreto bíblico y teológico de este término consiste en que el hombre ha sido creado creador, provisto de derechos y de deberes de invención y de libertad. Y de invención y libertad creadoras, en las que no hay nada que temer de un Dios que, por el contrario, prescribe, por así decir, el ejercicio de esa invención creadora”.

 

Imagen: KaYann. Fuente: PhotoXpress.

Imagen: KaYann. Fuente: PhotoXpress.
La investigación y la “creatio apellata”

Etimológicamente, la palabra responsabilidad está relacionada con el término latino “respondere”, es decir, responder, tener capacidad para dar una respuesta. La responsabilidad, en efecto, es la manifestación peculiar del ser personal y va ligada al ser de la persona por una correlación esencial.

La persona se vive a sí misma como responsable de sus actos. Como ha expresado muy bien J. L. Ruiz de la Peña (“Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental”, Sal Terrae, Santander, 1988): “Al crear al hombre, Dios no crea una naturaleza más entre otras, son un tú; lo crea llamándolo por su nombre, poniéndolo ante sí como ser responsable (=dador de respuesta), sujeto y «partner» del diálogo interpersonal. Crea, en suma, no un mero objeto de su voluntad, sino un ser co-rrespondiente, capaz de responder al tú divino porque es capaz de responder del propio yo. Crea una persona”

Por otra parte, al pretender estudiar el tema de la responsabilidad en la investigación podemos plantearnos interrogantes diversos aunque complementarios: la responsabilidad ¿de quién? ¿respecto a qué? ¿ante quien? A la primera pregunta, podríamos contestar que la responsabilidad es de todos, por lo que no se puede desvincular la responsabilidad de los científicos y de los técnicos respecto a la de los políticos y a la de los intelectuales, incluso, a la del conjunto de los ciudadanos. ¿Respecto a qué?

Esta pregunta es más difícil de responder; puede ser fácil decir responsabilidad respecto a la destrucción del planeta Tierra, pero será más difícil de precisar si se trata de una responsabilidad sobre una vida plenamente humana o a la responsabilidad frente a la dignidad humana, ya que estos últimos conceptos no son tampoco tan fáciles de precisar. Por último, la pregunta ¿ante quién? tiene una respuesta más simple: ante uno mismo, es decir, ante su propia conciencia, y ante los demás hombres, es decir, ante los que nos precedieron, los presentes y los que nos sucederán.

Una de las características de la sociedad actual, especialmente de la occidental, es que pretende utilizar rápidamente los beneficios de la investigación, sin querer asumir sus consecuencias, sus riesgos y sus posibles errores. Sin embargo, el verdadero investigador no sólo es aquel que sabe todo lo que puede hacer técnicamente, sino el que es capaz de autocensurarse y no llevar a cabo lo que sabe que es perjudicial para el ser humano y para el conjunto de la humanidad.

El derecho a la autorregulación del investigador tiene que ser ganado mostrando al público que, con su proceder, está asegurando una investigación absolutamente honesta. Y la honestidad que se espera del investigador no consiste únicamente en la veracidad en la descripción de los hechos, sino en la responsabilidad intelectual cuando tiene que tomar postura ante determinadas situaciones o hechos concretos.

Hoy día, nos encontramos en una situación en la que el hombre no posee la sabiduría suficiente para conocer las consecuencias de sus acciones, pero en la que tampoco cree en la existencia de valores absolutos y de verdades objetivas. La sabiduría nos es más necesaria cuando menos creemos en ella.

Como escribía H. Jonas (“El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización tecnológica”, Herder, Barcelona, 2004): “Así, pues, si la nueva naturaleza de nuestra acción exige una nueva ética de más amplia responsabilidad, proporcionada al alcance de nuestro poder, entonces exige también -precisamente en nombre de esa responsabilidad- una nueva clase de humildad. Pero una humildad no debida, como antes, a nuestra insignificancia, sino a la excesiva magnitud de nuestro poder, es decir, al exceso de nuestra capacidad de hacer sobre nuestra capacidad de prever y sobre nuestra capacidad de valorar y de juzgar”.

Los criterios fundamentales por los que hasta ahora se ha regido la investigación son el de competitividad y el de productividad. Sin embargo, si queremos construir otro tipo de sociedad más responsable tendremos que ir cambiando los criterios de evaluación e ir asumiendo que los criterios de moralidad y de política no son sólo complementarios sino fundamentales a la hora de evaluar la transformación técnica de la vida humana.

Todos sabemos el carácter humanizador que pueden tener las nuevas tecnologías, pero también somos conscientes de los peligros que encierran. La manera de atajar este problema consistiría en eliminar la miseria y la ignorancia de la sociedad y aumentar el grado de desarrollo, de educación y de cultura de esa misma sociedad. De ahí nace un nuevo aspecto para nuestra responsabilidad investigadora: la utilización de las nuevas tecnologías derivadas de la actual investigación para lograr un mundo en el que exista una mayor igualdad, una mayor felicidad, una mayor solidaridad… un mayor amor.

Todo ello nos lleva a descubrir el amor como la fuerza creativa fundamental y abre una nueva visión que puede considerarse como la forma mas adecuada para que el hombre actúe junto a Dios. De este modo, parafraseando a Schmitz-Moormann, podríamos decir que la llamada amorosa de Dios, la “creatio appellata”, sería la fuerza conductora de la creación y la manera en que el hombre puede actuar como continuador de su obra creadora mediante la investigación.

La investigación y la “creatio libera”

Pasemos ahora a plantearnos un posible interrogante. El hombre creado co-creador ¿puede actuar con total libertad frente a su Creador o está subordinado a la voluntad de Dios? Como hemos visto anteriormente, el ha sido pensado y puesto en el mundo para ejercer su vocación de libertad y el objetivo de su existencia.

Pero se trata de una libertad creadora y no simplemente la capacidad de imitar. La libertad creadora es mucho más que una simple libertad. Es una libertad de pleno derecho y de pleno deber, es una libertad constructora, no simplemente imitadora.

La libertad de investigación es un derecho humano fundamental, uno de los llamados derechos civiles y políticos, y en tanto que tal, primario e inviolable. De aquí que la defensa de la libertad de investigación sea el primer imperativo del “ethos” de un investigador, ya que estará defendiendo, en último extremo, un patrimonio de la humanidad.

La naturaleza bipolar de la moderna investigación (hacia lo bueno y hacia lo malo) ha lanzado la pregunta de si el mundo, dominado por el hombre hasta ese punto, es más humano o, por el contrario, esa investigación revierte contra el mismo hombre. El gran interrogante es si el proyecto de dominio humano del mundo se ha convertido en un dominio de la Ciencia sobre el mismo hombre.

Probablemente, en su famoso imperativo categórico, Kant incluía en toda la humanidad al conjunto de los seres vivos existentes en un determinado momento, pero no a los muertos ni a los no nacidos, a pesar de su reconocida sensibilidad hacia las generaciones futuras. En la actualidad, la importancia de estas generaciones futuras es máxima.

Esto significa, entre otras cosas, que proteger el mundo de hoy para que las condiciones de su existencia permanezcan intactas lleva consigo protegerlo, en su vulnerabilidad, contra cualquier amenaza que puedan modificar tales condiciones. Por este motivo, H. Jonas (o. c.) considera que en el imperativo categórico de Kant hemos de introducir no sólo a la Humanidad presente sino también a la futura.

De este modo escribe: “Un imperativo que se adecuara al nuevo tipo de acciones humanas y estuviera dirigido al nuevo tipo de sujetos de la acción diría algo así como: «Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida auténtica en la Tierra»; o, expresado negativamente: «Obra de tal modo que los efectos de tu acción no sean destructivos para la futura posibilidad de esa vida»; o, simplemente: «No pongas en peligro las condiciones de la continuidad indefinida de la humanidad en la Tierra»; o, formulado una vez más positivamente: «Incluye en tu elección presente, como objeto también de tu querer, la futura integridad del hombre”.

A medida que van avanzando los conocimientos científicos y de todo tipo se va haciendo más necesaria una reflexión personal que intente, no detenerla, sino ponerla al servicio del propio hombre. Todo progreso lleva consigo alguna forma de dominio y, por lo tanto, de señorío del hombre sobre su entorno.

Los grandes avances en la moderna investigación están presentando al hombre de ciencia dos alternativas extremas: ponerla al servicio de la dignidad de las personas o conducir a un antihumanismo de corte tecnocrático. Y es en la posibilidad que el hombre tiene de elegir entre esos dos polos tomando decisiones libres donde se expresa de modo más claro el dominio específicamente humano, es decir, donde se define el hombre como señor y como dueño de sus propios actos, de tal modo que los ponga al servicio de las mejores posibilidades de elección.

Nos encontramos así con que la libertad de investigación dada al hombre conduce toda la creación de tal modo que Dios parece haber eliminado cualquier presión que lleve a la evolución en un determinado sentido. Siguiendo de nuevo a Schmitz-Moormann, “lo mínimo que podríamos decir es que el Creador parece mucho más interesado en su deseo de ver que la libertad evolucione libremente que en imponer su voluntad sobre la creación.

Es entonces cuando comienza a cobrar sentido la enorme cantidad de desechos que hay en el universo”. La “creatio libera” fue más importante para el Creador que el hecho de imponer su voluntad ordenándolo todo, de tal modo que asumió la aparición del mal en la evolución para que la libertad pudiera alcanzar el nivel de la libertad humana, puesta de manifiesto en su colaboración en esa misma creación.

Conclusión

Se suele aceptar que la forma normal en que Dios interactúa con este universo es sosteniendo su creación en su camino hacia niveles superiores de complejidad y de conciencia mediante la llamada creadora del amor. Dios llama al universo a salir de la nada para que sea cada vez más semejante e Él.

Para ello, Dios no deja de ser creador, sino que su creación se convierte en una co-creación en la que interviene el hombre. En ella, la investigación llevada a cabo por el hombre, considerada como una colaboración en la obra creadora de Dios, como colaboración en la “creatio continua”, en la “creatio appellata” y en la “creatio libera”, no sólo no es una idea peligrosa sino que, al contrario, se convierte en el cumplimiento de la misión y de la vocación que el hombre tiene encomendadas en su vida.

Pero llevadas a cabo con una profunda ética de la responsabilidad no sólo presente sino también futura. La libertad creadora de Dios llega hasta fiarse de nosotros mismos, de nuestras manos, de nuestra propia libertad. Una libertad que significa responsabilidad creadora para inventar lo mejor, para que el hombre pueda realizarse como persona hecha a imagen y semejanza de Dios.

Por eso el hombre no debe tener miedo al poder de la libertad creadora: le ha sido dada por su propio creador. En la posibilidad que tiene el hombre de realizar decisiones libres es donde mejor se expresa el ser específicamente humano. Y la colaboración en la creación, que llega a ser “capax Dei” en el ser humano, está llamada a responder al Creador con el amor. Esa es la grandeza de la investigación.

Suficiencia y austeridad, valores al alza

http://www.fundacionmelior.org/content/tema/suficiencia-y-austeridad-valores-al-alza

El exceso, protagonista en las últimas décadas, ha originado buena parte de los problemas que nos aquejan. Por la cuenta que nos trae, llegó la hora de buscar el equilibrio y reencontrar el término medio en la actividad humana.

Desde mediados del siglo pasado, la cultura del exceso ha marcado el devenir de nuestra sociedad. Exceso de consumo, de gasto (energético y de todo tipo), de endeudamiento, de producción (de bienes y servicios), de ingeniería financiera, de utilización de recursos naturales… siempre en pos del “desarrollo” y el “crecimiento económico”. Por fin hemos visto que las burbujas explotan y las crisis (económicas, ecológicas, financieras, humanitarias, políticas, de valores, etc.) surgen por doquier y de forma sistémica. Es evidente que no podemos seguir así pero, ¿cómo poner freno a los desmanes de las últimas décadas?

Suficiencia o el arte de buscar la “justa medida”

Ya desde la antigüedad la humanidad busca el equilibrio y la justa medida de las cosas. Para Aristóteles  la virtud consiste en encontrar el “término medio” entre los extremos. Y sobre la entrada del templo de Apolo en Delfos, hallamos la inscripción “Mêden agan” (de nada en demasía). En la actualidad, esta necesidad de prudencia y moderación se traduce en el concepto de suficiencia, que es sobre todo una actitud vital. Se trata, en definitiva, de sentirse satisfecho, de aprender a tener bastante, de no querer siempre más, de evitar el exceso.

El efecto más visible de nuestros desmanes es probablemente el deterioro del medio. Hemos contaminado, talado bosques, utilizado recursos y extinguido especies hasta la saciedad. Y en este contexto, la suficiencia (ecosuficiencia, si se quiere), consiste en aprender a vivir dentro de los límites de nuestro planeta. Empezando, claro está, por las naciones industriales, que con una cuarta parte de la población mundial consumen casi tres cuartas partes de las materias primas. Pero también el exceso tiene consecuencias en nuestra vida personal, y así lo han demostrado las investigaciones sobre la suficiencia desarrolladas por el Instituto Wuppertal. Una de las conclusiones del estudio, en palabras de su director, Manfred Linz, es que si el bienestar puede describirse como “un compuesto de tres elementos: riqueza en bienes, riqueza en tiempo y riqueza relacional”, resulta que “el aspirar cada vez a más bienes, a cada vez más cantidades de todo lo que me pueda permitir, suele ir en detrimento del tiempo libre y de las relaciones humanas”. Por ello, “la suficiencia permite un mejor equilibrio del bienestar” o, dicho de otro modo, una vida más plena y satisfactoria.

La clave está en la austeridad voluntaria

Ahora bien, el principio de suficiencia requiere de austeridad. Lo que, en suma, significa que debemos producir y consumir menos. Y ya sabemos que los seres humanos llevamos mal eso de la privación individual, aunque sea en aras de un beneficio colectivo. De forma que la cuestión radica en cómo hacer que la moderación cale entre la población mundial, pues ya sabemos que un cambio de hábitos solo se produce si cuenta con un amplio respaldo popular.

De lo anterior resulta que la austeridad ha de ser voluntaria, lo cual no impide que la sociedad se autoimponga esa austeridad de forma democrática. Sucedería algo parecido con las normas de tráfico, que aceptamos todos para evitar el caos circulatorio. Joaquim Sempere, en el libro «Vivir (bien) con menos», señala que se trataría de una “voluntad colectiva que emerge de la sociedad misma a través de mecanismos de decisión que se asumen como vinculantes para los miembros de la sociedad”. La siguiente pregunta es ¿en qué se traduciría esta austeridad autoimpuesta? Pues, por ejemplo, en una regulación que fomente la ecoeficiencia (hacer lo mismo con menos recursos y menos deterioro ambiental) y combata fenómenos como la obsolescencia programada. Que incentive el transporte colectivo y establezca políticas de demanda (es decir, que influyan en la demanda de recursos como el agua, estimulando su ahorro).

Por supuesto, la suficiencia y la austeridad tienen detractores, que ven en ellas una amenaza para el crecimiento económico y el empleo, y auguran una “vuelta a las cavernas”. Ante estas voces críticas, hay que recordar que el crecimiento ilimitado y sin control es precisamente el causante de muchos de nuestros males; que un nuevo modelo de producción y consumo creará nuevos sectores económicos lo que, junto con un reparto eficiente del trabajo, fomentará la creación de empleo; que la suficiencia y la austeridad no son incompatibles con la ciencia o el progreso, siempre que la técnica avance con prudencia, no dañe nuestro entorno y nos ayude en la búsqueda de un bienestar genuino y equilibrado.

La alimentación que nos enferma y la que no

http://www.migueljara.com/

Buena parte de nuestros problemas de salud vienen dados por la mala alimentación. Lacomida insana ha ido desplazando a la saludable y el problema ya es epidémico. Un polémico anuncio que denigra las verduras en la infancia y una campaña contra la comida tóxica y a favor de modelos alimentarios saludables nos traen las siguientes reflexiones.

Danacol danone del bosque colesterolHace tiempo que la industria alimentaria copia las estrategias de marketing de las farmacéuticas.

Usan los estudios clínicos para justificar la ingesta de determinadas comidas o pagan a sociedades supuestamente científicas para que avalen en público sus productos.

Tener más de 200 y no bajarlo es un error”, nos dice el ex entrenador de la selección española de fútbol,Vicente del Bosque.

Pero resulta que tenerlo alto es cuando se pasa de 240 mg/dl. Así lo explica la Sociedad Española de Cardiología (SEC) nada sospechosa de ser crítica pues además de recibirfinanciación de los laboratorios, certifica la eficacia de Danacol.

Conocido también es el caso de la Asociación Española de Pediatría (AEP) promocionando los cereales para el desayuno, bien cargados de azúcar, de una multinacional.

La penúltima polémica ha sido el anuncio del producto Sojasun que con el título de La pruebafomenta el desprecio de los niños hacia el consumo de verduras y ofrece como “alternativa” la ingesta de dicho yogur elaborado con soja.

No discuto la idoneidad del preparado, sí que no parece que con la epidemia de obesidad infantil que hay en nuestra sociedad (el 43% de los niños en edad escolar sufren sobrepeso u obesidad, según un estudio llevado de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) se denigre así precisamente a la que puede ser una de las soluciones a dicha crisis.

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7 Pasos para Dominar el Ego

evolucionconsciente.org

evolucion

He aquí 7 Pasos para Dominar el Ego en forma de recomendaciones para ayudarte a trascender esas arraigadas ideas de la vanidad. Todas ellas están destinadas a evitar que te identifiques en una clave falsa con el ego y la vanidad.
1. No te sientas ofendido.
La conducta de los demás no es razón para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende solo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontraras cada dos por tres. Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no debería ser como es. Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el Espíritu universal de la Creación. No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido. Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vive en paz.
Como nos recuerda A Course in Miracles [Curso de milagros]: La paz es de Dios; quienes formáis parte de Dios no estáis a gusto salvo en su paz». Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.
2. Libérate de la necesidad de ganar.
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¿La NASA Cambió los Signos Zodiacales? Septiembre 2016

https://otrosmundosotrasdimensiones.blogspot.com.es/
El cambio en el horóscopo y en las fechas de los signos del zodiaco es algo de lo que se viene hablando desde hace tiempo. La NASA fue la primera en avisar de que, al haberse producido un cambio en el eje de la Tierra y no apuntar en la misma dirección, se había modificado la posición de las constelaciones y, en consecuencia, esto había afectado a los signos del zodiaco y al horóscopo al completo. Además, la aparición del nuevo signo zodiacal conocido como Ofiuco durante 2015 se encargó de descolocar aún más todo ya que al cambio de fechas en los 12 signos tradicionales había que añadirle el número 13. Un signo que, según explicaron en su día astrólogos, siempre había existido aunque no se había incluido nunca. El zodíaco astronómico no es más que un cinturón imaginario sobre el que están situadas las 12 antiguas constelaciones: el Carnero, el Toro, los Gemelos, el Cangrejo, el León, la Virgen, la Balanza, el Escorpión, Sagitario o el Arquero, Capricornio, Acuario o el Aguador y los Peces, muchas de las cuales las conocemos por sus nombres latinos (Aries, Virgo y Libra). Pese a que algunos importantes astrónomos y astrólogos como Ptolomeo ya hablaban de Ofiuco, la mayoría optaron por no tenerla en cuenta ya que se prefería el cinturón zodiacal en 12 para obtener un número exacto a hacerlo por 13, un número que, por otra parte, no gustaba nada en la Antigüedad. De acuerdo a lo dicho por la NASA y teniendo en cuenta a Ofiuco, así quedarían las nuevas fechas del horóscopo:

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El misterioso origen de algunas de las lenguas muertas más importantes de la antigüedad

Portada - Izquierda, Gyani Maiya Sen, de 80 años, posando en su casa del remoto distrito de Dang, en el oeste de Nepal, el 13 de agosto del 2012. A la anciana, de 80 años le preocupa que su misteriosa lengua materna, el kusunda, de origen desconocido y estructuras de frases únicas, muera con ella. Derecha, escritura de la civilización del Valle del Indo. (Fotografía: La Gran Época)

Suele decirse que en el lenguaje radica la clave para comprender una cultura, que es el medio por el cual el arte y las ideas de las personas pasan de generación en generación. Pero muchas lenguas están muriendo en nuestro mundo moderno, y los lingüistas se encuentran luchando por rescatar y salvar estas joyas culturales, ya casi enterradas. Algunas de estas lenguas son particularmente importantes debido, precisamente, a sus rarezas. Unas rarezas motivadas por el “aislamiento lingüístico” a que han sido sometidas y que ha evitado que hayan podido recibir influencias de otros idiomas conocidos.

Entre esos lenguajes hay algunos, como el coreano, que son hablados por millones de personas, pero hay otros como el kusunda del Himalaya que solo hablan unas 7 u 8 personas, o el indo, una lengua muerta que no se habla hace miles de años. Surge ante nosotros una interesante cuestión: ¿nacieron por sí mismos, o proceden de lenguas ancestrales que se perdieron a lo largo de la historia?

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AVISTAMIENTOS

Increíble OVNI fue captado destruyendo estelas químicas a las afueras de París

Testimonio:
«28 de Septiembre 2016 – 19:41 Cogí un avistamiento OVNI extraordinaria. Estaba viendo una luz de aspecto extraño que cruza el cielo a velocidades variables alrededor de mi casa, durante la puesta de sol. Para mí era sólo una especie de helicóptero, o tal vez un avión no tripulado. Pero después de 5 o 10 minutos, empecé a sospechar que el objeto no ser hecha por el hombre. Porque se está realizando maniobras extrañas, acelerar y decelerar al azar. Cuando la luz empezó a acelerar hacia un enorme estelas químicas, tomé mi cámara de vídeo y trató de encontrarlo en la distancia.

El objeto se detuvo frente a la estelas químicas, y poco a poco lo destruyó. De hecho, la pista estaba siendo «consumido» progresivamente. Simplemente estaba sin habla. Todavía no puedo creer lo alcancé. El estelas químicas quedó literalmente perforado! No puedo estar 100% seguro de que es debido al objeto en sí mismo, pero estoy seguro de que hay un vínculo entre éste y el estelas químicas. Tamaña camino no puede desaparecer así, sin razón! Y sólo una pequeña parte de la pista se borra, justamente alrededor del objeto!

Después de que el OVNI atacó la pista, se movió hacia atrás y con elevado West, en mi dirección opuesta. Desapareció con bastante rapidez.

Lo siento por el zoom se aleja un poco demasiado pronto, la pantalla de mi cámara de vídeo es muy pequeño, y no tiene esa cantidad de píxeles … El objeto se pusieron tan lejos, al final, simplemente pensaron que ya no estaba allí.

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El rasgo de la personalidad que aumenta en un 48% el riesgo de sufrir demencia

http://www.rinconpsicologia.com/

¿Te exaltas prácticamente por todo?
¿Te enfadas cuando algo no marcha como tenías previsto?
¿Te estresas por los pequeños contratiempos del día a día?
Cada una de estas emociones y estados de ánimo tienen un impacto sobre tu cuerpo y, obviamente, sobre el cerebro. Podemos comprender las emociones como pequeñas gotas. Por sí solas, no pueden causar un gran daño e incluso pueden pasar desapercibidas para el organismo, pero cuando se acumulan, día tras día, pueden llegar a colmar el vaso.
La Medicina tradicional ha tardado mucho en reconocer el impacto de las emociones y las características de personalidad en la aparición y el agravamiento de las enfermedades, pero en la actualidad se están llevando a cabo numerosos estudios que demuestran el impacto que el estado emocional tiene sobre nuestra salud.

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Comparacion los desayunos de distintos países…

http://www.taringa.net/

El desayuno es muy importante. Estamos acostumbrados a creer que es la comida más fuerte del día y debe incluir carbohidratos y proteínas. Porque nuestras mamás nos enseñaron que antes de la escuela es necesario desayunar bien para tener energía a la hora de estudiar. Lo curioso es que en cada país acostumbran desayunar diferentes platillos y, en algunos casos, son tan ligeros que parecen más un aperetivo entre comidas.

comparacion



Lo que nos gustó: El desayuno es muy nutritivo y bastante sabroso. La gran cantidad de proteínas -tanto de origen animal como vegetal- te recarga de energía durante mucho tiempo.

Lo que no nos gustó: Tiene muchas frituras. No es una tarea sencilla digerir los frijoles y las setas combinados con el tocino grasoso. Y tanta cantidad de alimentos es más apropiada para una comida.

desayunos



Lo que nos gustó: El pan, las verduras y los lácteos nos llenaron pero dejaron una sensación de ligereza.

Lo que no nos gustó: Un desayuno que consiste de alimentos separados más que combinados luce un poco raro; estamos acostumbrados a desayunar algo caliente.

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Comprobado científ.: Los árboles SE COMUNICAN ENTRE ELLOS y con OTROS seres vivos

http://www.unsurcoenlasombra.com/

arboles

Suzanne Simard, investigadora del área de ecología forestal en la Universidad de Columbia Británica (Canadá), y sus colegas han descubierto que los árboles y las plantas se comunican e interactúan entre sí.

Simard descubrió una red subterránea de hongos que conectan los árboles y plantas de un ecosistema. A través de esta simbiosis, las plantas pueden contribuir al desarrollo y crecimiento mutuo y ayudar a los diferentes ejemplares del bosque. El descubrimiento se produjo a partir de la observación de las pequeñas bandas de color blanco y amarillo de hongos identificados en el suelo de los bosques. Muchos de estos hongos eran micorrizas , lo que significa que tienen una relación beneficiosa con la planta huésped, en este caso las raíces del árbol. La observación microscópica reveló que los los árboles pueden intercambiar carbono, agua y nutrientes en función de sus necesidades.

 “Los grandes árboles proporcionan subsidios a los más jóvenes a través de esta red de hongos. Sin esta ayuda, la mayoría de las plántulas no se desarrollarían “, explicó el científico.

En una entrevista con Ecology.com los hongos están conectados a las raíces del árbol. A partir de esta conexión, los árboles más antiguos, ya desarrollados y grandes, son considerados como “plantas madre”. Ellos se encargan de la gestión de los recursos de una comunidad de plantas a través de los hilos de hongos.

Esta conexión es tan fuerte que, según la investigación del equipo de Simard cuando se corta un árbol de este tamaño, la tasa de supervivencia de los miembros más jóvenes del bosque o selva se reduce drásticamente. La conexión existente entre las plantas es comparable con la sinapsis de las neuronas humanas.

Este descubrimiento puede cambiar la manera de ver y abordar las cuestiones forestales.

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EL MINISTRO DE TRANSPORTE Iraqui AFIRMA QUE EL PRIMER AEROPUERTO FUE construído HACE 7000 AÑOS EN IRAK POR LOS ANTIGUOS sumerios

http://peru.com/

El ministro de Transporte de Irak, Kazem Finjan, señaló durante una conferencia de prensa en la provincia de Dhi Qar que los antiguos sumerios en ese país inventaron los viajes espaciales.

De acuerdo al portal The New Arab, el ministro dijo que la vieja civilización construyó el primer aeropuerto espacial del mundo, alrededor del año 5000 a.C.

Agregó que tal aeropuerto ha servido como un centro para la exploración espacial y que los sumerios descubrieron Plutón. Además, ellos habrían afirmado falsamente que ese mundo fue el “doceavo planeta” del Sistema Solar.

Frente a varios periodistas, que estaban perplejos por las afirmaciones del ministro, Finjan pidió a los escépticos que estudien los trabajos de los expertos sumerios, como el profesor ruso Samuel Kramer.

Kramer, quien falleció en 1990, escribió obras sobre la mitología de este pueblo antiguo y sus ideas relacionadas al Sistema Solar.

Iraq Transport Minister: Sumerians built world’s first airports & flew spaceships from southern Iraq to discover other planets (5000yrs ago)

El político está desnudo: la performance política

«El político, que nunca ha sido tan visible, que nunca ha estado tan expuesto mediáticamente en una telepresencia continua, desde hace poco más de dos siglos está desapareciendo.»

«Cuando el rey está desnudo y el poder es impotente, ¿en qué consiste elejercicio del Estado, el hecho de gobernar, sino en jugar deliberadamente con las apariencias?”
 Christian Salmon.

«La neopolítica se caracteriza por una crisis general de la confianza y de la representación: crisis de la soberanía del Estado, crisis de la palabra del Estado, crisis de la firma del Estado…»
«La pareja que constituía el poder y su dispositivo de representación se han convertido por una lado en una burocracia anónima (instalada en lo lejano, en Bruselas o Estrasburgo); por el otro, unos políticos desarmados, un rey desnudo.
Por un lado, decisiones sin rostro; por otro, rostros impotentes.
Por un lado, una acción sin representación percibida como no democrática, por otro una representación sin poder.»

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¿Es el de Elon Musk El Primer Viaje a Marte del hombre?

En este vídeo estudiamos la trascendencia de la conferencia del director de SpaceX, Elon Musk sobre el futuro viaje a Marte que se pretende hacer en menos de 10 años y estudiaremos la posibilidad de que éste no sea el primer viaje a Marte en base a las declaraciones de una mujer llamada Jackie, ex trabajadora de la NASA que afirmó haber visto en 1979 a dos seres similares a dos seres humanos en la superficie del planeta rojo. Esperamos que el programa sea de su agrado.

 

Ufopolis.com 2016

«Voz del cielo» Omraam Mikhaël Aïvanhov.

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www.prosveta.com

«Hay personas que creen que Dios o espíritus celestiales les hablan y se apresuran a comunicárselo a todo el mundo. Evidentemente, siempre pueden contar lo que quieran, pero hay criterios irrefutables para reconocer si la voz que dicen haber oído venía verdaderamente del Cielo o si se trata solamente de elucubraciones. He ahí cuáles son estos criterios.
En primer lugar, llegar a distinguir claramente el camino a seguir y avanzar firmemente por este camino.
Después, volverse cada vez más abiertos a los demás para comprenderlos, amarlos, ayudarlos y sentirse en cada instante llenos de gratitud hacia el Señor.
Y finalmente, tener una voluntad libre para llevar a cabo sin obstáculos todo lo que es justo, bueno y bello.
Aquel que cumpla estas tres condiciones puede estar seguro de que, en efecto, la voz que ha oído (digamos así las cosas) venía del Cielo.
Pero ¿por qué ir a contarlo por todas partes? Eso no es necesario.»

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